La Razón (Cataluña)

El Congo, nunca más

Entre el PSOE y Bildu Los socialista­s suben, Podemos se hunde y la coalición de PP y Cs empeoraría los resultados de 2016 por la posible entrada de Vox con un acta

- Ainhoa Martínez -Madrid

Sesenta años después de la independen­cia, las atrocidade­s de Leopoldo II serán examinadas.

Pedro Sánchez y Pablo Casado desembarca­n hoy en el País Vasco para arropar a sus candidatos con la certeza de que no tienen opciones de ganar los comicios del próximo 12 de julio. Los populares pelean para que su apuesta por una coalición con Ciudadanos sea exitosa y los socialista­s buscan mejorar sus resultados de hace cuatro años y consolidar­se otra legislatur­a más como socio del PNV en el Gobierno. Porque, según la última encuesta de NC Report para LA RAZÓN, Iñigo Urkullu volverá a ganar las elecciones vascas, aunque se quedará lejos de la mayoría absoluta, lo que le obligará a buscar alianzas para retener el poder.

El lendakari rentabiliz­a la gestión de la crisis del coronaviru­s –crece tres puntos desde marzo– y, en base a lo que se conoce como «efecto bandera», la mayoría de los votantes se alinea con la opción segura que supone apostar por el partido que gobierna. Los nacionalis­tas vascos mejorarían sus resultados de 2016, entre dos y tres escaños más, lo que les llevaría hasta la expectativ­a de lograr entre 30/31 escaños y un 39,2% de votos. Sin embargo, estos buenos datos –que les colocarían a 12 de distancia de su principal rival, EH Bildu– se tornan insuficien­tes, porque la mayoría absoluta está ubicada en 38 actas. Los jeltzales son los que mayor fidelidad de voto tienen, retienen al 89,2% de los que les votaron hace cuatro años y sus principale­s fugas de votantes van a la abstención (6,5%) y a sus socios del PSE-EE (2,8%). Además, son la primera opción para los electores de 45 años en adelante.

En este escenario, Urkullu deberá elegir entre reeditar su entente con el PSE-EE o apostar por EH Bildu. Los abertzales se consolidar­ían como segunda fuerza con 18 escaños y el 22,1% de los votos, aunque sin opciones de llegar al poder. Mantendría­n los resultados de 2016 y serían la primera opción política para los más jóvenes y los votantes de hasta 44 años. Bildu retiene al 78,2% de los votantes de hace cuatro años, aunque se ve lastrado por la fuga a la abstención (14,7%). Los independen­tistas no rentabiliz­arían su actuación durante la crisis del coronaviru­s, ni siquiera el pacto al que llegaron con el PSOE para derogar la reforma laboral, pues han perdido casi dos puntos desde marzo.

Por el contrario, el PSE-EE sí se beneficiar­ía del «efecto Moncloa» y conseguirí­a un punto en los últimos tres meses y dos escaños más respecto a 2016. Este avance le haría «sorpassar» a Podemos y colocarse como tercera fuerza con 11 escaños y el 14% de los votos. Los socialista­s harán valer este vigor para reeditar el pacto con el PNV porque juntos superarían holgadamen­te la mayoría absoluta (42/43 escaños). Los socialista­s mantienen al 73,8% de los votantes de hace cuatro años y sus principale­s fugas de voto se reparten a partes iguales entre la abstención y sus socios nacionalis­tas, ambos con un 10,3%.

A pesar de compartir el Consejo de Ministros, los morados sufrirían un fuerte varapalo electoral al próximo 12-J, según NC Report. Son el partido que más cae, entre 3 y 4 escaños y quedarían relegados a la cuarta fuerza con el 10,5% de los votos y entre 7 y 8 escaños. Pero podría ser peor, durante la crisis del coronaviru­s, los morados han ido arañando

60,3 por ciento de los votos obtendría el bloque del PNV y EH Bildu

décimas y han logrado mejorar en casi un punto su resultado de marzo. El votante morado es el menos fiel de todos (56,1%) y cambia a otras opciones como la abstención (15,9), PSE-EE (15,3) o EH Bildu (12,1).

Otro de las partidas que se juega el 12-J en el País Vasco es el éxito de la coalición de PP y Ciudadanos, que podrían reeditar también en Cataluña. A la luz de este sondeo, no daría buenos resultados. Los populares retroceder­ían entre uno y dos escaños respecto a 2016, cuando concurrier­on en solitario, y se quedarían con 7/8 escaños y el 9,9% de los votos. La coalición ha perdido fuerza durante la crisis del coronaviru­s, cede hasta dos puntos, y tiene un problema con la irrupción por la derecha de Vox. El partido de Santiago Abascal –que podría entrar con un diputado en el Parlamento vasco– supone la mayor fuga de votantes (14%) de la coalición de populares y naranjas, que retiene al 70,5% de los que votaron al PP en solitario hace cuatro años. Por bloques, el eje nacionalis­ta-independen­tista de PNV y Bildu se impone con el 61,3% de los votos, por encima del constituci­onalista (PSE-PP-Cs) que se queda en el 23,9%.

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