EN LA RE­SI­DEN­CIA (I)

La Razón (Cataluña) - - Cataluña - DA­VID F. VILLARROEL

EsEs por la tar­de, y en la re­si­den­cia se oye so­lo el mur­mu­llo de la te­le­vi­sión y al­gún por­ta­zo. No hay vi­si­tas, no se pue­de sa­lir al jar­dín y el se­ñor Ra­món se ha pa­sa­do to­do el día dan­do vuel­tas de un si­tio pa­ra otro sin sa­ber qué ha­cer. An­tes, por la ma­ña­na, leía un ra­to el pe­rió­di­co, lue­go co­lo­rea­ba los di­bu­jos de unas lá­mi­nas, más tar­de asis­tía con des­ga­na a la se­sión de ejer­ci­cios cor­po­ra­les, des­pués de co­mer echa­ba un po­co de sies­ta, a con­ti­nua­ción ju­ga­ba una par­ti­da de car­tas y otra al do­mi­nó y a la ho­ra de las vi­si­tas se apos­ta­ba lo más cer­ca de la en­tra­da que po­día. En vano, por­que nun­ca te­nía nin­gu­na y aca­ba­ba por ir­se a la sa­la a ver la te­le­vi­sión has­ta la ho­ra de ce­nar.

–Ya ve us­ted, aquí so­los to­do el día. Y así to­dos es­tos me­ses, que ya no sa­be uno qué pen­sar. Ca­si cin­cuen­ta años de tra­ba­jo en la fá­bri­ca, des­de que a los quin­ce en­tré co­mo apren­diz y la de­jé sien­do en­car­ga­do, y ya ve. No es que me que­je, que a otros les ha ido peor, lo sé, pe­ro es que es­to no es vi­da. Me atien­den, sí, y me dan de co­mer y to­do lo que us­ted quie­ra, pe­ro es­toy su­je­to a to­das ho­ras, des­de que me le­van­to has­ta que me acues­to. Tal co­mo un pa­ja­rín en una jau­la, eso es, con el agua y el al­pis­te pe­ro sin po­der vo­lar. Que hay que vi­vir­lo pa­ra sa­ber lo que es es­to, un día y otro día ha­cien­do siem­pre las mis­mas co­sas. Y aho­ra con lo del di­cho­so co­ro­na­vi­rus, en­ce­rra­dos que ca­si no nos de­jan sa­lir de la ha­bi­ta­ción. Pa­ra que lue­go di­gan al­gu­nos que has­ta ten­go suer­te de po­der es­tar aquí... ¡Si los de an­tes, mi pa­dre por ejem­plo, o mi abue­lo, le­van­ta­ran la ca­be­za y vie­ran dón­de aca­ba­mos aho­ra cuan­do lle­ga­mos a vie­jos!

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.