Már­quez ga­na des­de ca­sa

Se con­vier­te en el pri­mer su­ra­fri­cano en ven­cer en Mo­toGP. Nau­fra­gio de Quar­ta­ra­ro (7º) y Vi­ña­les (14º), que fa­llan y ali­men­tan las es­pe­ran­zas de tí­tu­lo de Marc

La Razón (Cataluña) - - Deportes - JO­SÉ MA­NUEL MAR­TÍN

Má­sMás de uno pa­ga­ría mu­cho di­ne­ro por sa­ber la ca­ra que pu­so Marc Már­quez al ver el re­sul­ta­do de la ca­rre­ra de Mo­toGP de ayer en Brno. No co­rrió por se­gun­do fin de semana con­se­cu­ti­vo, pe­ro de al­gu­na for­ma con­si­guió una vic­to­ria sin ne­ce­si­dad de le­van­tar­se del so­fá. Los tres can­di­da­tos al tí­tu­lo en su au­sen­cia nau­fra­ga­ron de ma­ne­ra es­tre­pi­to­sa y ali­men­ta­ron las op­cio­nes de re­mon­ta­da del es­pa­ñol, que quién sa­be si, vis­to lo vis­to, que­rrá ade­lan­tar un po­co los pla­zos de su re­cu­pe­ra­ción. «Lo úni­co po­si­ti­vo es que tam­bién han fa­lla­do Do­vi y Fa­bio y no se nos han ido en el cam­peo­na­to», de­cía Vi­ña­les des­pués de su­mar só­lo dos pun­tos tras aca­bar 14º. Po­co con­sue­lo pa­re­ce si lo que quie­re de ver­dad Ma­ve­rick es de­rro­tar al que ha si­do su ri­val des­de la in­fan­cia en las mi­ni­mo­tos.

«Mack» no en­con­tra­ba ex­pli­ca­ción a su po­bre ren­di­mien­to y lo mis­mo le su­ce­día a Quar­ta­ra­ro, que tras dos vic­to­rias con­se­cu­ti­vas su­frió lo su­yo en la Re­pú­bli­ca

Che­ca. Su­mó nue­ve pun­tos más y lle­ga a los 59, me­nos de lo que es­pe­ra­ba cuan­do el sá­ba­do en el FP4 pen­só que po­dría lu­char por la vic­to­ria.

Su ros­tro ya no era de tan­ta fe­li­ci­dad y re­la­ja­ción co­mo en los días an­te­rio­res, qui­zá por­que sa­be que le que­da ca­da vez me­nos tiem­po pa­ra acu­mu­lar ven­ta­ja an­tes de que re­gre­se el vi­gen­te cam­peón. El plan del «93» era de­jar pa­sar to­do el mes de agos­to, lo que sig­ni­fi­ca que no lle­ga­ría a las dos pró­xi­mas ci­tas de Aus­tria. La ver­dad es que él no ha pues­to una fe­cha con­cre­ta de vuel­ta y así le va bien, por­que pue­de ju­gar un po­co con la in­quie­tud de sus ri­va­les.

A Je­rez via­jó re­cién ope­ra­do pa­ra in­fun­dir un po­co de res­pe­to y qui­zá sea el mo­men­to de es­con­der su vuel­ta pa­ra que la ca­be­za de los de­más va­ya tra­ba­jan­do. Lo que es­tá cla­ro es que sin él, Mo­toGP no tie­ne due­ño, co­mo se pu­do com­pro­bar en Brno. El po­dio no lo hu­bie­se acer­ta­do ni el más lo­co de los apos­tan­tes y es muy pro­ba­ble que no se vuel­va a re­pe­tir. Ga­nó Brad Bin­der. Sí, el pri­mer pi­lo­to su­ra­fri­cano que se im­po­ne en una ca­rre­ra de Mo­toGP en to­da la his­to­ria del cam­peo­na­to. Y lo hi­zo ade­más con KTM, que tam­po­co ha­bía subido a lo más al­to en la ca­te­go­ría rei­na. Un lo­gro mag­ní­fi­co pa­ra un chi­co que fue cam­peón del mun­do de Mo­to3 en 2016 y que pro­vie­ne de Pot­chefs­troom, la ciu­dad en la que se con­cen­tró la se­lec­ción es­pa­ño­la cuan­do fue cam­peo­na del mun­do en 2010. Allí na­cie­ron Brad y su her­mano Da­rrin, hi­jos de Tre­vor, un apa­sio­na­do de las dos rue­das que ha in­ver­ti­do gran par­te de su pa­tri­mo­nio en la ca­rre­ra de sus hi­jos y en la co­lec­ción de mo­tos que ate­so­ra.

Brad se mu­dó a Ali­can­te con su ma­dre, Sha­ron, en bus­ca de al­go más de pro­fe­sio­na­li­dad, por­que en Su­rá­fri­ca no ha­bía tra­di­ción mo­te­ra ni cam­peo­na­tos con el ni­vel su­fi­cien­te pa­ra que el chi­co desa­rro­lla­se su ta­len­to. Bin­der es des­de ha­ce tiem­po una apues­ta de KTM, con la que ha ido su­bien­do ca­te­go­ría a ca­te­go­ría. Tras ser sub­cam­peón de Mo­to2 el cur­so pa­sa­do, es­te año es no­va­to en Mo­toGP y en su ter­ce­ra ca­rre­ra ya ha ga­na­do.

Eso mis­mo hi­zo Jor­ge Lo­ren­zo y más rá­pi­dos só­lo fue­ron Már­quez, que se im­pu­so a la se­gun­da, y Biag­gi, que de­bu­tó con triun­fo en la ca­te­go­ría rei­na.

Bin­der apro­ve­chó el des­go­bierno y lo mis­mo hi­cie­ron Mor­bi­de­lli y Zar­co pa­ra com­ple­tar un po­dio im­pen­sa­ble. Dos mo­tos sa­té­li­te que se co­la­ron arri­ba muy por de­lan­te de las ofi­cia­les en un día en el que las con­di­cio­nes eran com­pli­ca­das por la fal­ta de ad­he­ren­cia de un tra­za­do que pi­de a gri­tos un reas­fal­ta­do. Mor­bi­de­lli, uno de los alum­nos más aven­ta­ja­dos de la can­te­ra de Va­len­tino Ros­si, con­si­guió lo que la ro­tu­ra de mo­tor le arre­ba­tó en Je­rez, mien­tras que Zar­co se ga­na­ba qui­zá un hue­co en el equi­po ofi­cial de Du­ca­ti des­pués de mu­cho tiem­po des­en­fo­ca­do.

En no­viem­bre pa­re­cía abo­ca­do a Su­per­bi­kes, pe­ro to­do se ha da­do la vuel­ta pa­ra él, ya acos­tum­bra­do a ser pa­cien­te a la es­pe­ra de los éxi­tos, co­mo aque­llos dos tí­tu­los de Mo­to2 tras una si­nuo­sa tra­yec­to­ria le­jos de los gran­des pa­tro­ci­na­do­res. Ellos apro­ve­cha­ron su mo­men­to aho­ra que na­die man­da de ver­dad.

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Brad Bin­der, na­da más cru­zar la lí­nea de me­ta, ayer en el cir­cui­to de Brno

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