«LO DEL FUN­CIO­NA­RIO QUE SE ES­CA­PA AL COR­TE IN­GLÉS ES UN ”FA­KE”»

La Razón (Cataluña) - - Lrv / La Nueva Normalidad De... - POR H. MON­TE­RO FO­TO­GRA­FÍA DE CRIS­TI­NA BEJARANO

Bo­rra di­ri­ge sin es­tri­den­cias uno de los sin­di­ca­tos más va­lo­ra­dos por su in­de­pen­den­cia. Ara­go­nés, aun­que le ti­re más el mar, se hi­zo una pro­me­sa du­ran­te el con­fi­na­mien­to: «Va­lo­rar más lo co­ti­diano». Y en esas an­da, con­tan­do los días pa­ra ro­dar ha­cia el Me­di­te­rrá­neo con la fa­mi­lia, pa­ra to­mar alien­to an­te el oto­ño ar­dien­te que nos ace­cha.

P Es­tu­vo mu­chos años vin­cu­la­do a la ges­tión sa­ni­ta­ria, ¿qué sen­tía cuan­do to­da Es­pa­ña

aplau­día a sus com­pa­ñe­ros?

Gra­ti­tud, pe­ro tam­bién el la­men­to de que ese R alien­to no fue­ra acom­pa­ña­do por la ac­ción po­lí­ti­ca. Los sa­ni­ta­rios no es­tu­vie­ron res­pal­da­dos, por eso so­mos el país con más pro­fe­sio­na­les con­ta­gia­dos, su­peran­do los 50.000. Más del 10% de la plan­ti­lla se ha con­ta­gia­do y se po­día ha­ber evi­ta­do con equi­pos de pro­tec­ción en vez de mas­ca­ri­llas «fa­ke».

P ¿Te­me que las pro­me­sas de re­ge­ne­ra­ción

de la sa­ni­dad pú­bli­ca se que­den en el ai­re?

No lo te­mo, ya es­tá pa­san­do. Te­ne­mos dé­fi­cit de R per­so­nal, hay des­pi­dos de in­te­ri­nos y una pre­ca­ri­za­ción de los MIR. En Ale­ma­nia han su­pe­ra­do con me­nos sa­cri­fi­cios la cri­sis sa­ni­ta­ria por­que tie­nen 8 ca­mas por ca­da 1.000 ha­bi­tan­tes mien­tras que en Es­pa­ña te­ne­mos 3. Las vi­das sal­va­das han si­do a cos­ta del sa­cri­fi­cio de mi­les de sa­ni­ta­rios por­que tan­tos años de re­cor­tes no sa­len gra­tis. Por eso te­ne­mos las lis­tas de es­pe­ra que te­ne­mos y por eso

nues­tros pro­fe­sio­na­les se van a tra­ba­jar fue­ra. Pe­ro, ade­más, no he­mos tenido un Mi­nis­te­rio de Sa­ni­dad a la al­tu­ra, ca­paz de acu­dir en enero, cuan­do se sa­bía de la gra­ve­dad, a los mer­ca­dos a com­prar ma­te­rial pa­ra pro­te­ger a los sa­ni­ta­rios.

P ¿Ha ser­vi­do al me­nos la cri­sis pa­ra des­te­rrar la ma­la fa­ma de los fun­cio­na­rios?

So­mos un país de tó­pi­cos. Cuan­do se ve el tra­ba­jo R de los sa­ni­ta­rios, los jue­ces, los maes­tros, que han se­gui­do dan­do cla­ses con sus me­dios... El SEPE ha tra­ba­ja­do sá­ba­dos y do­min­gos, sa­can­do ex­pe­dien­tes pe­se a que so­lo son 7.500 y han pues­to de su bol­si­llo los or­de­na­do­res y lí­neas. Los ciu­da­da­nos va­lo­ran el tra­ba­jo de los fun­cio­na­rios, que es­tán al ser­vi­cio del país, no de un par­ti­do. A ve­ces se uti­li­za la ad­mi­nis­tra­ción co­mo una agen­cia de co­lo­ca­ción, nom­bran­do a de­do a de­ce­nas de di­rec­to­res ge­ne­ra­les con una ex­cep­ción en la ley que di­ce que se po­drá ha­cer cuan­do no ha­ya un fun­cio­na­rio del gru­po 1 dis­po­ni­ble.

P ¿Se re­fie­re a los nom­bra­mien­tos del Go­bierno en ple­na pan­de­mia?

Sí, aun­que la nor­ma la apro­bó el PP. R P Ha­blan­do del SEPE, la mi­nis­tra de Tra­ba­jo in­sis­te en que se han pa­ga­do to­dos los ERTE

y us­te­des di­cen que hay mi­les sin abo­nar...

Nos cons­ta que fal­tan mi­les de ERTE sin pa­gar R y hay que so­lu­cio­nar­lo ya por­que, ade­más, mu­chos ERTE con­ver­ti­rán en ERE. Un nue­vo alu­vión de trá­mi­tes con una plan­ti­lla mer­ma­da.

P ¿Se cier­ne otra con­ge­la­ción de suel­dos a

los fun­cio­na­rios?

La si­tua­ción es tre­men­da, pe­ro no po­de­mos ol­vi­dar R que, en 2010, Za­pa­te­ro nos ba­jó en­tre el 5%y el 10% los suel­dos, que no he­mos re­cu­pe­ra­do, y que lue­go, en­tre 2011 y 2015, los tu­vi­mos con­ge­la­dos. Lle­va­mos diez años per­dien­do po­der ad­qui­si­ti­vo, en­tre un 12% y un 17%. La so­lu­ción no pue­de ser vol­ver a re­du­cir los sa­la­rios cuan­do mu­chos em­plea­dos pú­bli­cos son mi­leu­ris­tas. Nos te­ne­mos que em­pe­zar a plan­tear las de­ce­nas de mi­les de ase­so­res que pu­lu­lan y las du­pli­ci­da­des crea­das.

P ¿Dí­ga­me sus exi­gen­cias

an­te los Pre­su­pues­tos?

Pe­di­mos un acuer­do de le­gis­la­tu­ra R pa­ra mo­der­ni­zar las ad­mi­nis­tra­cio­nes y fo­men­tar el te­le­tra­ba­jo. Pe­di­mos es­ta­bi­li­za­ción, aca­bar con la pre­ca­rie­dad con ofer­tas de em­pleo pú­bli­co y la equi­pa­ra­ción sa­la­rial, por­que no es de re­ci­bo que siem­pre ha­ya dos re­gio­nes don­de los em­plea­dos es­tén me­jor pa­ga­dos que en el res­to de Es­pa­ña. Ade­más, hay que mo­di­fi­car el es­ta­tu­to bá­si­co del em­plea­do pú­bli­co pa­ra que las len­guas co­ofi­cia­les sean un mé­ri­to, pe­ro no un re­qui­si­to. Las len­guas no pue­den ser una ba­rre­ra.

P ¿Có­mo sien­ta ser re­fe­ren­cia en la Fun­ción Pú­bli­ca y que les de­jen siem­pre fue­ra

en la po­lí­ti­ca so­cial?

Esa es la con­se­cuen­cia de la R úni­ca ley que no se ha to­ca­do. La ley de li­ber­tad sin­di­cal de 1985, que con­sa­gra el mo­no­po­lio de dos sin­di­ca­tos y li­mi­ta la plu­ra­li­dad. No­so­tros te­ne­mos la má­xi­ma re­pre­sen­ta­ti­vi­dad en la ad­mi­nis­tra­ción, pe­ro tam­bién en el ám­bi­to pri­va­do, con 5.000 de­le­ga­dos, pe­se a las tra­bas que nos po­nen.

P ¿Son un sin­di­ca­to de de­re­chas?

Pa­ra na­da, so­mos in­de­pen­dien­tes. Pa­re­ce que el R que no se de­fi­ne de iz­quier­das es que de­fien­de lo con­tra­rio. He­mos fir­ma­do bue­nos acuer­dos con go­bier­nos so­cia­lis­tas y con go­bier­nos del PP. So­mos más li­bres que cual­quier otro sin­di­ca­to.

P Con­fie­se: ¿co­no­ce al­gún fun­cio­na­rio que se

lar­ga al Cor­te In­glés en la pau­sa del ca­fé?

No. Ro­tun­da­men­te no. Eso del Cor­te In­glés es un R otro «fa­ke». Los ho­ra­rios de en­tra­da en un hos­pi­tal son los que son y has­ta que no lle­ga el re­le­vo no se mue­ve na­die. Igual en las es­cue­las o en los mi­nis­te­rios. Vi­vi­mos en una so­cie­dad que se ri­ge por los es­te­reo­ti­pos y se de­ja lle­var por los bu­los.

P ¿Su rin­cón (se­gu­ro) de des­can­so?

Me voy a Ve­ra, en Al­me­ría. Te­ne­mos un apar­ta­men­to R y lle­vo vein­ti­tan­tos años yen­do. Es un lu­gar ma­ra­vi­llo­so. Al­gún fin de semana me iré a mi pue­blo: Si­nués. Me ma­tan si no lo di­go, es­tá en el Pi­ri­neo, en el (os­cen­se) Va­lle de Aí­sa. Pe­ro es­ta­ré pen­dien­te del co­rreo elec­tró­ni­co y del mó­vil.

P ¿Así es co­mo pre­go­na la des­co­ne­xión?

No pue­do, que soy el pre­si­den­te (ríe). R P ¿Ade­más de tra­ba­jar, qué ha­ce en ve­rano? Leer mu­cho y dis­fru­tar de la fa­mi­lia. No ha­go R na­da ra­ro ni co­sas arries­ga­das. Des­can­sar y dar­me un cha­pu­zón sin ale­jar­me mu­cho de la cos­ta (ríe). P Un li­bro y un res­tau­ran­te de Ve­ra. «His­to­ria con­ta­da de Ara­gón», de Jo­sé Luis Co­rral. R Y de res­tau­ran­te (no du­da), te­rra­za Car­mo­na.

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