La Razón (Cataluña)

Otra gestión ante la nueva amenaza

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LaLa nueva variante sur africana de lcovid ha puesto de nuevo en alerta a las autoridade­s del mundo. Ciertament­e, la alta incidencia del virus en países con pobres porcentaje­s en va cu nación había des atado ya la inquietud sobre una nueva ola en invierno. Pero la irrupción de la novedosa variable del coronaviru­s de Wuhan, con múltiples mutaciones, algunas nunca vistas, y una positivida­d disparada entres semanas, ha multiplica­do la prevención y ha acelerado la respuesta. Aún es pronto para conocer en detalle el comportami­ento de esta amenaza, su capacidad de transmisió­n y, sobre todo, su potencial evasor de las vacunas, pero si algo hemos aprendido, o deberíamos haberlo hecho, es que resulta más práctico, ya lo largo más eficiente, plantearse el escenario menos favorable y consecuenc­ia. Europa ha decidido activar los frenos de promover la suspensión de los vuelos con la región del sur de África afectada. El Gobierno hará lo propio a partir del próximo martes. Se mantendrá la puerta abierta al bicho surafrican­o cinco o seis días más sin necesidad alguna. Hay que considerar que este virus ya está en Europa, con un caso en Bélgica. En todo caso, demorar las decisiones es jugar con fuego, como ya ocurrió en otras fases de la pandemia. Y ese es un riesgo no menor, el de repetir los errores de la que está considerad­a entre las peores gestiones de la infección en el mundo desarrolla­do, un baldón que acompañará para siempre la memoria del gabinete socialista comunista. Esos 140.000 muertos por coronaviru­s nos han colocado en un funesto podio, amén claro del colapso económico que ha provocado el desastre. Un Gobierno prudente y responsabl­e habría hecho al menos un mínimo examen de conciencia y una auditoría interna de sus decisiones para aprender y mejorar. En momento alguno ha estado sobre la mesa, especialme­nte porque la autocrític­a no ha existido ni se han reconocido errores. Más bien al contrario. Ni siquiera las estadístic­as atroces de estos meses han activado cautela y pudor en Pedro Sánchez, que ha vendido el papel de su gabinete contra el virus como una historia de éxito, con ese salimos más fuertes o el nadie se quedará atrás. Hasta el punto de apropiarse como suyo del extraordin­ario esfuerzo de las comunidade­s en la labor de inmunizaci­ón que ha situado a nuestro país como uno de los punteros en población vacunada. Hay miedo, incluso pánico y sobre todo desconfian­za frente la incertidum­bre y el desplome bursátil de ayer lo testimonia. El inminente futuro nos aboca a nuevas restriccio­nes, que algunos países como Portugal ya han detallado. El desorden en la regulación del pasaporte covid ha refrendado la incapacida­d del Gobierno para desarrolla­r un mínimo de coordinaci­ón y ha desnudado las contumaces insuficien­cias de un liderazgov­olcado en la propaganda y no en la realidad. Se trata de aplicar la experienci­a y el conocimien­to, la prevención y la proporcion­alidad con las urgencias precisas. Otra gestión, en suma.

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