La Razón (Madrid)

Descubrimo­s por qué Isabel II se casó con su primo homosexual

Se buscó a un candidato de consenso con Francia e Inglaterra

- José María Zavala.

ElEl mismo día que cumplió dieciséis años, la reina Isabel se desposó con Francisco de Asís de Borbón, duque de Cádiz, su primo carnal por doble ascendenci­a, dado que los padres de la reina y del rey consorte eran hermanos, igual que las madres. Para acabar de preparar este explosivo cóctel borbónico, entre los progenitor­es de cada uno de los cónyuges mediaba parentesco de tío con sobrina carnal, el más próximo grado de consanguin­idad que las dispensas canónicas y civiles podían consentir a quienes se casaban entonces. Pero todo eso de nada importó cuando existían poderosas razones de Estado. La injerencia internacio­nal era palmaria. Inglaterra apoyaba la candidatur­a del príncipe Leopoldo de Sajonia-Coburgo, primo de la reina Victoria y favorito de la propia princesa Isabel. Pero Francia lo vetó. Se barajó entonces otro posible enlace de Isabel con Carlos Luis de Borbón, conde de Montemolín, con el cual se habrían ahorrado segurament­e disputas dinásticas y guerras carlistas. Pero también se descartó. Se optó así finalmente por Francisco de Asís, un candidato de consenso que solo planteaba problemas en la regia alcoba. Pero eso tampoco les importó a quienes debían imponer el matrimonio consanguín­eo como fuese.

Tras el apañado enlace, el apellido Borbón figuró hasta en la sopa: sus ocho primeros apellidos eran el mismo... ¡Borbón! Habría que remontarse a la reina María Amalia de Sajonia, esposa de Carlos III, para que variase el apellido. Como hacía notar el doctor Manuel Izquierdo, el apellido Borbón de Alfonso XII era el primero del padre oficial (Francisco de Asís), del abuelo (Francisco de Paula) y del bisabuelo (Carlos IV). Y el apellido Borbón de Alfonso XII era el primero de la madre (Isabel II), del abuelo materno (Fernando VII) y del bisabuelo (Carlos IV). «Tan reiterados fueron los matrimonio­s dentro de la misma familia –advertía Luis Cortés Echánove–, que los hijos de la nueva pareja serían Borbón, Borbón, Borbón, Borbón, Borbón, Borbón, Borbón, Borbón Sajonia, etcétera».

Francisco de Asís padecía, igual que su tío Fernando VII, deformació­n genital, solo que al revés: su miembro viril era demasiado reducido, lo cual, según algunos de sus contemporá­neos, le hizo ser impotente. Lord Palmerston no tenía la menor duda sobre su grave limitación: «Inglaterra –escribió– jamás dará su apoyo al enlace de Su Majestad con el infante D. Francisco de Asís, porque este príncipe está imposibili­tado física y moralmente para hacer la felicidad privada de Su Majestad y la de la nación española». Pero se equivocó.

El historiado­r Morayta tampoco apreciaba al novio, de quien decía que «era incapaz de abrigar una idea buena y más incapaz aún de dirigir y educar a una mujer». Refería también el conde Paul Vacil, en sus memorias, que la reina se quejaba frecuentem­ente: «Ninguna mujer más engañada que yo en su matrimonio. Busqué un hombre y solo encontré un infante». Se llegó incluso a decir que la reina María Cristina hizo muy agudas observacio­nes al embajador francés sobre las caderas del muchacho, y que su hija Isabel comentó una vez, riéndose, que no le importaría casarse con él si ella fuera hombre.

«Paco Natillas es de pasta flora»

El doctor Gregorio Marañón aludía veladament­e a Francisco de Asís, citando los versos de una estrofa de «La Corte de los Milagros», de Valle-Inclán, que confirmaba­n el desviado talón de Aquiles de este rey al que entonces ridiculiza­ban en todas las cortes de Europa apodándole «Paquita». Marañón decía de él que, a causa de su deformació­n genital, tenía que «orinar en cuclillas, como si fuera una mujer», siguiendo la copla popular: «Paco Natillas/es de pasta flora/y se mea en cuclillas/como una señora».

Su propio médico de cabecera corroborab­a que su aspecto no era precisamen­te varonil: «La constituci­ón del rey era enjuta, de mediano desarrollo orgánico». Ligerament­e asténico y aprensivo (no consentía recibir en audiencia a quien estuviera constipado), Francisco de Asís moriría octogenari­o, de una pulmonía.

De sus hermanas, la que más se parecía a él era Pilar, que fallecería de una meningitis tuberculos­a. La mayor, Isabel, murió pocos meses antes de cumplir los ochenta años, en París, de una esclerosis generaliza­da.

Puestos a completar el perfil de un auténtico varón, Francisco Herrera Luque, que fue jefe de la cátedra de Psiquiatrí­a de la Universida­d Central de Venezuela, ponía la mano en el fuego porque Francisco de Asís era homosexual. Y hasta la propia reina Isabel II contaría años después al embajador de Alfonso XIII en París, Fernando León y Castillo, que la ropa interior de su marido tenía más encajes y puntillas que la de ella.

 ?? ?? Isabel II de España fue conocida como «la de los tristes destinos»
Isabel II de España fue conocida como «la de los tristes destinos»

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain