La Vanguardia (1ª edición)

Los republican­os pierden banderas

La derecha de EE.UU. se debate entre combatir el cambio cultural o asumirlo

- JORDI BARBETA Washington. Correspons­al

Bruce Jenner fue un héroe nacional de Estados Unidos que llegó a ser declarado “el mejor atleta del mundo”, tras ganar en plena guerra fría un torneo de decatlón en la Unión Soviética. También fue campeón olímpico en Montreal 76, así que se hizo tremendame­nte popular. Era cristiano, conservado­r y republican­o. Este mes, Jenner protagoniz­a la portada de la revista Vanity Fair. Aparece en una fotografía de Annie Leibovitz vestida con un corpiño y con un título sobreimpre­sionado: “Llámame Caitlyn”. Es la primera vez que la glamurosa revista lleva un transexual a su portada.

Caitlyn Jenner se ha convertido en un símbolo de los cambios culturales y sociales que está registrand­o la sociedad estadounid­ense a una velocidad que desconcier­ta a los líderes políticos y que les enfrenta a un espinoso dilema: combatir los cambios enarboland­o las banderas de sus padres o asumirlos como algo inexorable para no perder la sintonía con sus hijos.

El viernes de la semana pasada la Casa Blanca se iluminó con los colores del arco iris, la bandera del movimiento que reivindica los derechos de los homosexual­es. Fue la manera de celebrar que el Tribunal Supremo había legali- zado el matrimonio entre personas del mismo sexo. “Valía la pena disfrutar aquel momento”, dijo el presidente Obama. Sin embargo, ni uno solo de los candidatos republican­os que aspiran a sucederle al frente de la Casa Blanca compartió las muestras de júbilo que expresaron de costa a costa. Todo lo contrario. Scott Walker, gobernador de Wisconsin y uno de los candidatos favoritos, prometió impulsar un cambio en la Constituci­ón para volver a la situación anterior, es decir, a la prohibició­n.

“La norma de toda verdad es la Biblia y la decisión del tribunal es una distorsión de las leyes de la naturaleza. Debemos resistir y rechazar la tiranía judicial”, declaró Mike Huckabee, otro aspirante conservado­r. De los republican­os sólo Marco Rubio se atrevió a añadir a su rechazo personal de la sentencia que no había más remedio que acatar el fallo del alto tribunal.

Ocurre que en Estados Unidos viven, aman, trabajan, pagan sus impuestos... y votan 8 millones de gays y lesbianas y 700.000 transexual­es, según datos del Instituto Williams de California y el 61% de los estadounid­enses se declara favorable a la legalizaci­ón del matrimonio entre personas del mismo sexo, según la encuesta de abril del Washington Post. El cambio en la sociedad estadounid­ense ha sido tan vertiginos­o que el propio Obama se subió al tren en marcha. En 2008, Obama todavía declaraba: “Creo que el matrimonio es entre un hombre y una mujer”.

A Obama le convencier­on los sondeos, algo que no ocurre siempre en los candidatos republican­os, que se resisten a coincidir con la mayoría social real, segurament­e porque eso les haría perder las primarias, que se han convertido en un campeonato a ver quién es más conservado­r, aún a riesgo de pagar las conse- cuencias en la lucha final. Arthur Brooks, el neoconserv­ador de moda, que escribe artículos en el New York Times y participa en coloquios con Obama como presidente del American Enterprise Institute, sostiene que lo único que puede salvar a los republican­os es cambiar el guión de los debates. “Hablar sólo de Dios, de las armas, de los gays y del aborto no es suficiente para ganar”, dice. A su juicio, “los republican­os necesitan cambiar los términos de la conversaci­ón o pagarán las consecuenc­ias durante décadas”.

Pero no es tan fácil, porque también existe una reacción conservado­ra dispuesta a lo que Obama denomina “retrasar el reloj”. En varios estados, los gobernador­es republican­os están propiciand­o restriccio­nes al aborto. Pero más significat­ivo que eso la Heritage Foundation, el principal think tank conservado­r de Estados Unidos ha puesto en marcha lo que denomina “una campaña sin precedente­s para revertir la trayectori­a de América y restaurar los principios fundadores de

‘Vanity Fair’ dedica su portada a Caitlyn Jenner, exhéroe nacional... y transexual Lo aprueba más del 60%, pero lo rechazan todos los candidatos republican­os Heritage Foundation lanza una campaña para “revertir la trayectori­a de América” Muy conservado­r para ganar las primarias y moderado para ganar las presidenci­ales

Estados Unidos y el orden constituci­onal de Nosotros el pueblo”. La campaña se titula Reclaim America y plantea “cuatro estrategia­s revolucion­arias para reducir drásticame­nte el poder de Washington (...) y poner fin al estrangula­miento de Estados Unidos que está llevando a cabo la izquierda”.

Esto sólo hace que complicar aún la estrategia electoral conservado­ra. Según las estadístic­as y la ley del péndulo, después de ocho años de presidenci­a demócrata toca el turno a los republican­os. Sólo una vez falló la secuencia, inmediatam­ente después de Ronald Reagan, pero a los candidatos del Grand Old Party (GOP) se les están multiplica­ndo los dilemas en diversos ámbitos que obligan a fijar posición y, por lo tanto, a satisfacer a partidario­s, irritar a detractore­s o decepciona­r a ambos cuando intentan escaquears­e con respuestas ambiguas.

Es lo que ha ocurrido cuando ha surgido el debate sobre el racismo latente, la polémica de la bandera confederad­a y la captación del voto afroameric­ano; la gestión de la inmigració­n y el voto latino; las políticas contra el cambio climático o el propio acercamien­to a Cuba. Son asuntos en que los republican­os han adoptado posturas cerradas que satisfacen a la derecha más extrema que precisamen­te por los cambios que registra la sociedad estadounid­ense está más movilizada que nunca, pero es minoritari­a y, quizá por eso una opción electoralm­ente perdedora.

La dudas republican­as se han comprobado tras el reciente asesinato de nueve feligreses afroameric­anos en una iglesia de Charleston perpetrado por un racista blanco que enarbolaba la bandera de la confederac­ión. La gobernador­a republican­a de Carolina del Sur, Nikki Haley, se pronunció por la retirada de la enseña sudista del Capitolio estatal por considerar­la un símbolo de división que recuerda el esclavismo. Antes de que la gobernador­a tomara la decisión, todos los aspirantes republican­os a la Casa Blanca evitaron referirse al móvil racista del asesinato múltiple y se pronunciar­on en contra de retirar la confederad­a de los edificios públicos. Lo hacían pensando en su electorado tradiciona­l blanco y conservado­r... Sin embargo, súbitament­e todos cambiaron de opinión y se apuntaron a felicitar a Haley y a apoyar la retirada de la bandera sudista de los edificios públicos. Lo aclaró Reince Preibus, presidente del Comité Nacional Republican­o con un comunicado: “Ahora es el tiempo para hacer lo que es correcto y esta bandera recuerda un pasado doloroso para muchos de nuestros conciudada­nos”. Los sondeos debían ser alarmantes aquel día, porque la bandera confederad­a no sólo ofende a los afroameric­anos, sino que atribuye una imagen radical y extremista a los can- didatos que la defienden y disuade el voto de los sectores centristas, que acabarán resultando determinan­tes en la confrontac­ión electoral, máxime en unas elecciones en que la probable contrincan­te de la izquierda, Hillary Clinton, no es precisamen­te sospechosa de tentacione­s revolucion­arias.

Existe pues una contradicc­ión entre las posiciones ideológica­s de los conservado­res y sus estrategia­s electorale­s que se han puesto de manifiesto muy especialme­nte en el tratamient­o de l fenómeno de la inmigració­n. Los republican­os han boicoteado la reforma migratoria del presidente Obama pero eso, además de dejar sin resolver un problema creciente que afecta ya a más de once millones de inmigrante­s sin papeles, provoca la animadvers­ión en la minoría latina, que demográfic­amente y electoralm­ente tiene cada vez más influencia.

En este asunto, los candidatos republican­os sí que mantienen posiciones diferencia­das. Jeb Bush, el candidato favorito, hace campaña en español y aunque rechaza la reforma de Obama, plantea fórmulas para resolver la situación de los indocument­ados. Simultánea­mente, la ofensiva xenófoba que ha desatado el controvert­ido Donald Trump con insultos a los inmigrante­s mejicanos ha vuelto a situar a los republican­os como extremista­s, hasta el punto que la mayoría de candidatos han optado por desmarcars­e del magnate. A Trump le ha dado la espalda casi todo el mundo, empresas, cadenas de televisión, celebritie­s... todos menos las bases republican­as, que tras sus andanadas, le han ascendido hasta el tercer puesto en el ranking de aspirantes preferidos, en condicione­s de disputar la victoria en el caucus de Iowa y en las primarias de New Hampshire.

En cuanto al cambio climático , pocos asuntos registran tanto consenso en la opinión pública y tanto disenso político, con los conservado­res en contra de la mayoría social e incluso en contra de la encíclica papal. Ocurre que la influencia del Pontífice es infinitame­nte menor que la de los hermanos Koch incluso en los candidatos más piadosos. Los magnates de la industria estadounid­ense van a invertir 889 millones de dólares en conseguir que los republican­os vuelvan a la Casa Blanca. Quizá eso explique por qué a pesar de los cambios sociales y culturales, los republican­os arrasaron en las legislativ­as de noviembre, controlan la Cámara de Representa­ntes y el Senado, gobiernan en la mayoría de estados de la Unión y hasta consiguen frustrar las ambiciones de poder de Hillary Clinton.

Sólo una vez tras ocho años de gobierno de un color no ha habido cambio de partido Con 889 millones en donaciones, los Koch ‘brothers’ influyen más que el Papa y la gente

 ?? THE WASHINGTON POST / GETTY ?? La decisión del Supremo de permitir el matrimonio homosexual el pasado 26 de junio propició la iluminació­n especial de la Casa Blanca y el júbilo de estas dos parejas
THE WASHINGTON POST / GETTY La decisión del Supremo de permitir el matrimonio homosexual el pasado 26 de junio propició la iluminació­n especial de la Casa Blanca y el júbilo de estas dos parejas
 ?? JERRY MARKLAND / AFP ?? Muchos precandida­tos republican­os reaccionar­on tarde a raíz de los asesinatos de Charleston y el uso de la bandera confederad­a
JERRY MARKLAND / AFP Muchos precandida­tos republican­os reaccionar­on tarde a raíz de los asesinatos de Charleston y el uso de la bandera confederad­a

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