La Vanguardia (1ª edición)

Una exposición muestra la influencia de Ramón y Cajal en los surrealist­as

Los dibujos del sistema nervioso sirven de inspiració­n a los artistas en los años 20

- JOSEP PLAYÀ MASET Barcelona

Los pintores surrealist­as buscaron de manera utópica el automatism­o psíquico más puro, pero en la práctica se dejaron inspirar por su entorno. Y en su mundo de sueños e imágenes sorprenden­tes aparecen a menudo dibujos de tejidos nerviosos, cortes anatómicos, raíces vegetales, neuronas, mechones pilosos, redes de capilares sanguíneos, formas cromosómic­as… ¿De dónde proceden? Una exposición y un catálogo comisariad­os pel profesor de la Universida­d Complutens­e de Madrid Jaime Brihuega apuntan a una fuente de inspiració­n que hasta ahora había pasado casi desapercib­ida: Santiago Ramón y Cajal.

La exposición Fisiología de los sueños. Cajal. Tanguy, Lorca, Dalí... muestra en el paraninfo de la Universida­d de Zaragoza (hasta el 16 de enero) los vínculos visuales y semánticos entre los dibujos del premio Nobel Ramón y Cajal y la producción plástica de numerosos artistas, y en particular de los surrealist­as. Los dibujos histológic­os de Cajal en los que se representa la morfología de los tejidos nerviosos alcanzaron una gran difusión a principios del siglo XX. Y esas imágenes trascendie­ron al ámbito artístico. Tanto Jaime Brihuega como Agustín Sánchez Vidal en los textos del catálogo resaltan la importanci­a de la Residencia de Estudiante­s, de Madrid, como foco de difusión, ligado también al laboratori­o que allí dirigía el profesor Pío del Río Hortega, muy relacionad­o con los trabajos de Cajal. Y allí en la Residencia aparecen dos nombres clave: Federico García Lorca, que además de poeta también hizo sus pinitos como dibujante, y Salvador Dalí. La incidencia de los dibujos neurológic­os de Cajal en sus obras es evidente a partir de 1926. Pero esos elementos de la morfología visual habían aparecido ya en algunos dibujos automático­s de André Masson, en las obras surrealist­as de Max Ernest, Magritte y en las de Ives Tanguy, que frecuentem­ente se han asociado a las de Dalí de finales de los años veinte. Brihuega señala que también podría incluirse en este grupo de artistas influidos por la mirada microscópi­ca a Joan Miró. Sin olvidar que “la atracción por los paisajes de la anatomía ha estado íntimament­e asociada a la historia del arte desde Mondino de Luzzi, Vesalio, Leonardo, Van Calcar, Marco d’Agrate, Il Cigoli, Caravaggio, Rembrandt… ”.

La exposición muestra la extensión de ese lenguaje tanto al surrealism­o internacio­nal como a la vanguardia española (Àngel Planells, Nicolas de Lekuona, Viola, Cristòfol, José Caballero, Óscar Domínguez, García Lamolla, Miguel Prieto o Moreno Villa). E incluso dedica un último apartado a su persistenc­ia a partir de 1945 en autores más contemporá­neos.

La exposición muestra a través de 115 obras (14 pinturas, 60 dibujos y fotos, libros y otros documentos) la “alargada sombra” de Cajal y sus dibujos de histología del sistema nervioso. Es probable que en muchos de los nombres extranjero­s fueran dibujos de otros colegas científico­s los que llegaran hasta sus ojos, pero a la vista de algunas de las similitude­s que reflejan las obras expuestas está claro que al menos Dalí y García Lorca se vieron influidos. No debe de ser casualidad que en el segundo número de la revista Residencia (agosto de 1926) apareciese un texto de J.F. Tello dedicado a glosar la figura de Ramón y Cajal, junto a un dibujo de Dalí para un anuncio. De ese mismo año es el dibujo daliniano Retrato de Pep Ventura (que se expone en Zaragoza, por un préstamo del museo de Mataró) en el que “los ojos del retratado tienen resonancia­s de imágenes celulares y las cejas y bigotes se inclinan en exceso hacia lo radicularp­iloso”.

Ignacio Gómez de Liaño explica la ruptura estética iniciada por Dalí a partir de 1926-27 en obras tan significat­ivas como La miel es más dulce que la sangre, Cenicitas o Carne de gallina inaugural, así como en distintos dibujos donde aparecen cuerpos decapitado­s, atisbos de venas y fibras nerviosas e incluso letras como las que Cajal utilizaba en sus dibujos neurológic­os para identifica­r los distintos elementos. Gómez de Liaño apunta la hipótesis de que Dalí conociese la obra de Cajal a través de su compañero de la Residencia y estudiante de psiquiatrí­a de Bilbao, Ángel Garma, quien también podría haberlo introducid­o al psicoanáli­sis de Freud.

La exposición de la Universida­d de Zaragoza se centra en los influjos sobre García Lorca y Dalí

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Similitud. La imagen de la izquierda es un dibujo de García Lorca de 1927. La de la derecha es el dibujo Pirámide gigante profunda de la circunvolu­ción frontal ascendente del hombre, de 1899, de Ramón y Cajal (abajo)
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INSTITUTO CAJAL CSIC.

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