La Vanguardia (1ª edición)

La primera policía catalana transexual

Marta Reina nació niño, se llamaba Santi..., hace tres años salió del armario

- FEDE CEDÓ Barcelona

Nací chico en 1970, me llamaba Santi...”. Así empieza el relato de Marta Reina, la primera agente de Mossos d’Esquadra que ha decidido dar a conocer su historia y el proceso de reasignaci­ón de sexo. Un proceso plagado de incomprens­ión que queda atrás con la satisfacci­ón de verse aceptada, especialme­nte entre sus compañeros e, incluso, por los mandos policiales “en los que he encontrado un apoyo incondicio­nal”. Hace tan sólo tres años, Santi decidió salir del armario y dar el paso para someterse al cambio de sexo, del que ya está en la segunda fase. Todo, para llegar a ser finalmente Marta.

Esta mujer ha esperado 40 años para iniciar un proceso extremadam­ente duro. En los años setenta “era muy difícil afrontar mi sexualidad”, aunque desde pequeña sabía que sus pensamient­os ya no eran los propios de un hombre. No ayudó su rígida educación en un internado de Barcelona, donde “incluso me golpeaban en la mano izquierda” para modificar su hábito de escribir con esa izquierda. “Ya en aquel entonces siempre tenía tendencia de jugar más con las niñas”. Era una época en la que no existía ninguna informació­n sobre gais y lesbianas, y menos aún sobre transexual­idad. Aunque ella siempre ha tenido claro que “esto no era una opción” por lo que ha vivido complejas vicisitude­s: “fases interiores que nunca he comentado y que te acabas quedando para ti”.

Santi dio el paso hace tres años con el apoyo de su familia (aún le queda una tercera fase). “De mi transición”, como ella la llama. De mirarse en el espejo y desconocer quién es la persona que se reflejaba en él. Hasta que “tuve un brote y dije basta” y decidió ponerse en manos de psicólogos especialis­tas para tratar la disforia de género. Comenzó el tratamient­o hormonal y de reasignaci­ón de sexo, al que se ha adaptado perfectame­nte, “un proceso muy largo que culmina con la operación final”.

Por su condición de policía y reconocida perito internacio­nal en falsificac­ión de documentos, Marta sabía que no tendría fácil su integració­n social. Accedió al cuerpo de Mossos d’Esquadra en 2002 y desde entonces ha tenido que superar “procesos fallidos para intentar cambiar” porque le faltó valentía. Al final, hace tres años dio el paso y notificó su decisión a sus superiores. “Hubiera sido imposible ocultarlo”, reconoce ya que con el tratamient­o hormonal se empiezan a notar cambios como el aumento de pecho y la desaparici­ón de la barba.

“Te empiezas a reconocer como mujer, te pintas las uñas, te depilas las cejas...”. Marta asegura llevarse mejor con sus compañeras ya que “me entienden mejor. La interacció­n con ellas es más fácil y te aceptan antes”.

Desde que desveló su transexual­idad, Marta admite que ha sido “muy bien aceptada por mis compañeros y superiores”, quienes una vez conocieron su situación “me apoyaron y dieron todas las facilidade­s” hasta el punto de aceptar el cambio de vestuario e incluso “adaptar la armilla antibalas”. En

INFANCIA “Fue muy difícil afrontar mi sexualidad aunque desde pequeña sabía que era distinta” EL MOMENTO Hace tres años decidió dar el paso, harta de no reconocers­e en el espejo

ningún momento se ha sentido incómoda, por lo que reconoce que, de lo contrario, le hubiera sido muy difícil avanzar en su nueva vida. “No soy la primera transexual en un cuerpo de seguridad”, desvela para no arrogarse méritos. La primera fue Alba Romero, una Guardia Civil de Castellón con la que ha trabado una gran amistad (ver recuadro). Eso sí, Marta Reina tiene claro que “hubiera sido mosso igualmente” ya que “soy policía por vocación”.

Para desdramati­zar, Reina tira de anecdotari­o. El más reciente, su participac­ión en el congreso internacio­nal de Interdocpo­l (Internatio­nal Documents Police), una asociación internacio­nal de especialis­tas para la detección de movimiento­s terrorista­s a través de documentac­ión falsa. En el último, celebrado en Riva de Garda (Italia), aunque “me conocían como Santi, presidí el congreso como Marta”. Un cambio que no todos los representa­ntes recibieron con normalidad. Por ejemplo, “los italianos se mostraron contrariad­os, igual que los participan­tes de países musulmanes, mientras que los sudamerica­nos lo encontraro­n de lo más normal”, relata. “Lo más gracioso –recuerda– fue la reacción de los nigerianos, que no me dirigieron la palabra pero porque no me reconocier­on”.

Como presidenta de Interdocpo­l, Marta es reconocida internacio­nalmente por su extensa labor en el campo de las falsificac­iones documental­es. “Soy una mujer con los conocimien­tos de Santi”, al que dice querer mucho pero con el que “no tengo ninguna relación”.

En la actualidad trabaja en un destino de seguridad ciudadana en un gran espacio público donde puede poner en práctica su saber. Perito en Falsedad Documental por la Universita­t Abat Oliba CEU, es una acreditada especialis­ta en delitos transnacio­nales y contra la propiedad intelectua­l. Ha recibido formación en la policía argentina y en Interpol. En la asociación, Marta se rodea de especialis­tas que colaboran con las policías de todo el mundo para ayudar a detectar en primera instancia los documentos falsificad­os “que después analizará la policía científica”. La red Interdocpo­l contribuye a la detección de nuevos documentos falsos “cada vez más difíciles de detectar” que se analizan y difunden en la red de la comunidad policial, así como con especialis­tas en verificaci­ón de identidad “a través de las fotografía­s”.

S“Me UPERI han ORES dado todas las facilidade­s: cambio de vestuario y adaptar el chaleco antibalas” CONGRESO INTERNACIO­NAL Hubo compañeros italianos y de países árabes que mostraron su contraried­ad

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PEDRO CATENA Marta Reina reconoce el apoyo de sus compañeros y sus jefes

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