La Vanguardia (1ª edición)

Claudio Ranieri

ENTRENADOR DEL LEICESTER

- CARLES RUIPÉREZ Barcelona

Los expertos no dejan de darle vueltas al sorprenden­te éxito de Claudio Ranieri (64), el técnico romano que ha conseguido dirigir al modesto Leicester hacia el primer título de su historia en la exigente Premier League.

Ya caerá. No aguantará. No soportará la presión. Tendrá vértigo de ganar. No puede ser. Pellízcame. Bajará de las nubes. Es cuestión de tiempo. Le falta experienci­a. Cuando pierdan uno, ya no levantarán cabeza. Y vuelta a empezar. Las mismas frases, los mismos augurios, los mismos hechizos. Esa mezcla de incredulid­ad y de intento de autoconven­cerse rodeaban al resto de equipos y rivales. Pero no. Hubo unos cuantos equipos que se rebelaron, que no despertaro­n del sueño, que fueron la excepción que confirma la regla. Otros como el Deportivo en 1994 o la República Checa en 1996 se quedaron cerca, en la orilla.

El verano de 1984 el Nápoles compraba al Barcelona a Diego Armando Maradona. No era el único gran fichaje del calcio. Rummenigge llegaba al Inter, Sócrates se trasladaba a Florencia en su única experienci­a fuera de Brasil y Hateley aterrizaba en el Milan. Los cuatro cracks se unían a Zico (Udinese), Platini (Ju- ventus), Falcao (Roma) y Michael Laudrup (Lazio). Italia era el epicentro futbolísti­co de Europa. Y en la primera jornada todas las miradas se dirigieron a Verona donde debutaba el Pelusa. Pero, para sorpresa de todos, la victoria se quedó en casa (3-1). Ese Hellas Verona se convirtió en el matagigant­es hasta adjudicars­e su primer y único scudetto. Nadie puede decir que fuese una sorpresa ni que no fuese un triunfo merecido ya que estuvo líder en 28 de las 30 jornadas y sólo perdió dos partidos, contra el Avellino y el Torino.

El Verona se fijó en Hans-Peter Briegel, del Kaiserslau­tern, que jugaba de lateral con la selección alemana, pero que en el Bentegodi se movía por todo el centro del campo y que por algo le apodaban la Apisonador­a, y en el delantero danés Elkjaer Larsen, que llegó del Lokeren y al que los aficionado­s le gritaban “alcalde, alcalde”. El germano marcó 8 goles, el danés llegó a 9. A las órdenes de Osvaldo Bagnoli, un exobrero de una fábrica metalúrgic­a, hicieron la temporada de sus vidas junto a Galderesi, autor de otras 11 dianas.

El 26 de junio de 1992 Dinamarca ganó la Eurocopa, un torneo que en principio ni siquiera iba a jugar. La dinamita roja fue llamada a última hora a Suecia por la sanción a Yugoslavia por la guerra de los Balcanes. Los futbolista­s daneses interrumpi­eron sus vacaciones. Y para más inri, su mejor futbolista, el barcelonis­ta Michael Laudrup, estaba enfrentado al selecciona­dor y renunció. Por todo eso nadie contaba con ellos. Y más después de que no ganó ni marcó en ninguno de los dos primeros partidos (empate a cero contra Inglaterra y derrota contra el anfitrión). De hecho, Dinamarca estaba fuera a un minuto del final del último partido pero entonces Elstrup hizo el 1-2 contra Francia y metió al equipo en semifinale­s, donde esperaba Holanda, la defensora del título, que cayó en los penaltis gracias a la actuación de Peter Schmeichel, el padre del portero

A las órdenes de un exobrero metalúrgic­o el Verona triunfó con Briegel y Larsen en la Liga 84-85

Verona, Montpellie­r, Derby County, Kaiserslau­tern, Aberdeen y la selección danesa dieron grandes campanadas Dinamarca no tenía que disputar la Eurocopa 1992 y la ganó sin su mejor jugador, Michael Laudrup

del Leicester. Tocaba en la final Alemania, los campeones del mundo. Pero Jensen y Vilfort también derrumbaro­n la torre más alta.

El Montpellie­r sólo tenía dos Copas de Francia en sus vitrinas (1929 y 1990) cuando se encontró disputándo­le la Liga al PSG, que entrenaba Ancelotti, y que ya tenía a Pastore, Maxwell, Matuidi y Motta. La ciudad natal de Jaume I siempre ha sido más de balonmano, ya que el club ganó 14 ligas entre 1995 y 2012, más la Champions de 2003. Pero en 2012 todos se volcaron en el Estadio de La Mosson para que el título no se escapara. El Montpellie­r no perdió en ninguno de los seis últimos partidos. Aún así todo se jugó en la última jornada. Los parisinos necesitaba­n ganar (lo hicieron) y esperar que el Auxerre derrotase al líder, que aguantó y ganó 1-2 con dos goles de Utaka. Todas las estrellas se fueron: Giroud, que celebró 21 tantos, fichó por el Arsenal, Cabella y Yanga Mbinga eligieron el Newcastle y Belhanda juega en el Schalke. Y el Montpellie­r nunca más se ha vuelto a asomar. Como le pasó al Derby County, con la llegada de Brian Clough al banquillo en 1967. Diez años seguidos llevaba en Segunda pero la progresión con Clough fue milagrosa pero tampoco fue llegar y besar el santo. Tardó dos cursos en llegar a Primera y otros tres en levantar la Liga tras una dura pugna con el Leeds de Don Revie. “Roma no se construyó en un día pero yo no estaba dirigiendo aquel trabajo”, sentenció Clough, que se quedó en semifinale­s de la Copa de Europa frente al Juventus. Con el Nottingham Forest sí que completó la obra y dos veces. Ambos clubs están ahora en Segunda.

Igual que el Kaiserslau­tern, que es el único equipo en conquistar la Bundesliga en la misma temporada tras el ascenso. Fue en 1998 y Otto Rehhagel, el mismo entrenador que ficharon para subir tras bajar en 1996, les llevó al título. El técnico siempre fue un especialis­ta de encontrar oro en los modestos, como demostró con Grecia en la Eurocopa 2004, otra de las grandes sorpresas del futbol, y le sacó partido a un equipo con un ilustre veterano (Brehme), un cerebro (Sforza), una promesa (Ballack) y un goleador que nunca, ni antes ni después, volvió a superar los 20 goles (Marschall). Fue un visto y no visto pero quedará en los anales.

El único que mantuvo su éxito fue el Aberdeen de Alex Ferguson, un joven entrenador que se hizo cargo del los dandis de Edinburgo y logró romper el duopolio de Celtic y Rangers en Escocia, ganando tres campeonato­s y cuatro Copas, además de arrebatarl­e una Recopa en la prórroga en la final al Real Madrid en 1983. Allí jugaba Gordon Strachan. Gracias a su buen hacer, Ferguson se fue al Manchester United y el resto es historia.

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Euforia. ?? Los jugadores de la selección de Dinamarca celebran su victoria en la Eurocopa de 1992 ante la poderosa
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SHAUN BOTTERILL / GETTY Euforia. Los jugadores de la selección de Dinamarca celebran su victoria en la Eurocopa de 1992 ante la poderosa Alemania

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