La Vanguardia (1ª edición)

Rajoy protagoniz­ará la campaña del PP que confía en mejorar resultados

- CARMEN DEL RIEGO

El mismo equipo, las mismas candidatur­as, con ligeros retoques por la bajas producidas, como las de José Manuel Soria y Pedro Gómez de la Serna; prácticame­nte el mismo programa, con los matices de las propuestas aprobadas en las convencion­es durante estos cuatro meses, y el mismo candidato, Mariano Rajoy, a quien en el partido ven mejor que nunca: tranquilo, optimista y hasta de buen humor.

Todo para una campaña en la que el líder del PP está dispuesto a echar el resto para obtener los votos y escaños suficiente­s que hagan imposible, como ocurrió tras el 20 D, que se constituya un gobierno distinto al presidido por el PP. Va a por todas y no está dispuesto a contemplac­iones, ni siquiera con quien puede ser su socio necesario tras el 26-J, Ciudadanos: “La campaña no es para hacer amigos entre otras fuerzas políticas. Los amigos hay que hacerlos entre los electores”, dijo ayer Mariano Rajoy ante el comité ejecutivo del PP, que nombró al comité de campaña, que estará dirigida, de nuevo por Jorge Moragas, jefe de gabinete del presidente del Gobierno, que tiene como encargo hacer una campaña muy personalis­ta, porque el PP está convencido de que Mariano Rajoy es hoy un activo para el partido, y no una rémora, como ocurre en otros.

Una campaña personalis­ta, cercana, en la calle, basada en el contacto personal del candidato, que sin embargo quiere que sea una más austera. Por ello, la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, que ayer compareció en rueda de prensa tras la reunión del comité ejecutivo, se pondrá en contacto con el resto de los partidos para intentar un acuerdo por el que las fuerzas políticas prescindan de la publicidad exterior, lo que supondría una rebaja de un 20 por ciento en los presupuest­os de cada partido.

Rajoy ha encargado explorar esta vía del acuerdo: “Estoy dispuesto a que mi cara no aparezca”, dijo en la reunión del comité ejecutivo del PP, pero ni él ni PP están dispuestos a renunciar al mailing –la distribuci­ón de papeletas de los partidos por correo postal–, por considerar que eso ayuda a que los ciudadanos puedan ejercer su derecho a voto.

El objetivo: aumentar en votos y escaños y que lo que ha ocurrido estos cuatro meses no pueda volver a pasar, que no haya un bloqueo que impida la elecciones del presidente del Gobierno, y que no haya vetos a ningún partido, ni al PP, por parte del PSOE, aunque María Dolores de Cospedal considera que no todos en el partido socialista comparten esa postura; ni al candidato del PP, Mariano Rajoy, como ha hecho Albert Rivera, porque el candidato del PP, dicen los populares, lo eligen ellos.

Y para que todo esto pueda ser posible, el PP considera que cuenta con dos activos, el balance de gestión de sus cuatro años de gobierno, sobre todo en el terreno económico y en la creación de empleo, con el mensaje de que España no se puede permitir políticas que vayan a dar al traste con lo conseguido hasta ahora, y con la promesa que ya hizo Rajoy en la anterior campaña, la creación de dos millones de empleos que permitan que a finales de 2019 haya 20 millones de españoles trabajando.

La segunda baza es lo ocurrido en estos cuatro meses, donde a juicio de los populares los partidos se han retratado; la gente ya sabe como actúan todos y espera que castiguen “a quienes han bloqueado la situación”, algo que Cospedal considera muy difícil que se vuelva a dar.

Jorge Moragas, jefe de gabinete del presidente, será de nuevo el director de la campaña

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