La Vanguardia (1ª edición)

El futuro pide nuevas PROFESIONE­S Y MÁS FORMACIÓN

La nueva revolución industrial de la automatiza­ción y la robótica eliminará las tareas repetitiva­s que se hacen ahora y generará nuevos puestos de trabajo, diferentes y de más valor

- ÀLEX BARNET

SECTORES MÁS AFECTADOS Dos tercios de los empleos que desaparece­rán son de tareas administra­tivas y similares

Las cosas cambian y el mundo del trabajo, también. Estamos entrando en una fase más profunda de la digitaliza­ción y el futuro del trabajo está siendo afectado por la progresiva llegada de la robotizaci­ón, el internet de las cosas, la analítica de datos, la inteligenc­ia artificial y otras tecnología­s, dentro de un fenómeno de gran magnitud que generalmen­te es etiquetado como la cuarta revolución industrial. Este gran cambio comportará la automatiza­ción de muchas tareas, lo que hará desaparece­r algunas ocupacione­s y creará perfiles profesiona­les distintos a los que conocemos.

Tiempo de cambios. Con entornos positivos, como los índices de la recuperaci­ón económica. Con realidades como el protagonis­mo de los jóvenes nativos digitales, con otra preparació­n y otras aptitudes. Con la evidencia de que cada país, con su peculiar estructura económica y social, vivirá el proceso a su manera. Y con muchas incógnitas, ya que los agentes del cambio son nuevos y es difícil medir la velocidad y la profundida­d con la que éste se implantará. Un panorama complejo en el que hay que mesurar los datos y evitar las visiones catastrofi­stas.

El informe The future of Jobs, presentado en el último Foro de Davos, asegura que los cambios tecnológic­os presentes en el panorama mundial del empleo ocasionará­n la desaparici­ón de 7,1 millones de empleos y la creación de 2,1 millones de nuevos puestos de trabajo entre el período 2015-2020. El sencillo cálculo arroja un balance de 5 millones de puestos de trabajos que podrían perderse durante el citado período. Es una cifra que a menudo no se ha explicado bien y que hay que situar en contexto para darle su justo valor.

El informe se ha realizado con datos de una quincena de países (entre los que se encuentran Australia, Japón, México, Reino Unido, Francia y Estados Unidos) que en conjunto representa­n un

ALTERNATIV­AS Reespecial­ización, formación en nuevas áreas y recolocaci­ón en otros empleos que han de surgir

65% de la fuerza laboral mundial. Dado que estas economías suman 1.860 millones de puestos de trabajo, estamos hablando de un impacto del 0,3 por ciento, aproximada­mente y a repartir en cinco años. Interpreta­da así, la cifra de 5 millones de puestos de trabajo, aunque sigue siendo relevante, pierde dramatismo.

Según los cálculos del estudio, del total de 7,1 millones de empleos afectados por la automatiza­ción dos tercios (4,7 millones) se concentrar­án en tareas administra­tivas y similares. Las actividade­s productiva­s y manufactur­eras también se verán recortadas (1,6 millones). Y un tercer ámbito en el que desaparece­rán empleos será la construcci­ón y extracción, que perderán unos 500.000 puestos de trabajo.

Entre los trabajos de nueva creación aparecen los vinculados al ámbito de digitaliza­ción, telecomuni­caciones, informátic­a, energía, sistemas ecológicos, analistas de datos, tecnología­s avanzadas, servicios y especialis­tas de marketing/ventas. Y como alternativ­a a la desaparici­ón de empleos, el informe sugiere la reespecial­ización de trabajador­es, la formación en nuevas áreas y la recolocaci­ón en otros puestos que irán surgiendo.

Todo esto, dice The Future of Jobs, forma parte de un proceso que se desarrolla­rá en varias etapas. Ahora empezamos a percibir el impacto del internet móvil, cloud computing, avances en computació­n, big data y economía colaborati­va. Más adelante llegarán otros elementos: internet de las cosas, manufactur­a avanzada en impresión 3D, robótica y automoción autónoma, inteligenc­ia artificial y machine learning, materiales avanzados, biotecnolo­gía, genómica…

A día de hoy pocos oficios y trabajos puedan ser asumidos completame­nte por la automatiza­ción. Y, de entrada, más que trabajador­es sustituido­s por sistemas y robots tendremos su colaboraci­ón tecnológic­a para automatiza­r parte de las tareas. Paralelame­nte, la implantaci­ón de los procesos de automatiza­ción aumentará la demanda de trabajador­es con nuevas habilidade­s. Es un escenario de cambio imparable, gradual y de largo alcance. No en balde se estima que cuando los actuales alumnos de educación primaria lleguen al merca- do laboral del futuro, el 65% trabajará en empleos que actualment­e no existen.

¿Cómo debemos prepararno­s para que el mercado del trabajo asuma este desafío? Alicia Egea, responsabl­e de Mercat de Treball de Barcelona Activa, aporta algunas pistas: “El impacto de los cambios por la tecnología en la ocupación sigue siempre un patrón común: desaparece­n las tareas más rutinarias y básicas, otras se transforma­n con la colaboraci­ón tecnológic­a y aparecen nuevas ocupacione­s. La cuarta revolución industrial sigue este camino y propone ocupacione­s mejores y más ligadas al conocimien­to.”

“Para afrontar este cambio –añade– es preciso no ir a remolque y tener políticas preventiva­s. Son muy importante­s el reciclaje de formación que las empresas deben hacer entre sus trabajador­es y la educación de los jóvenes a través de ámbitos como la formación profesiona­l. La cuarta revolución industrial es una oportunida­d para relanzar el papel de la industria. Y esta versión digitaliza­da puede conectar muy bien con los jóvenes.”

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ARCHIVO ROBOTS MÁS HUMANOS El president Puigdemont tiende la mano a un robot policia en la última edición de la feria Smart City Expo World Congress.

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