La Vanguardia (1ª edición)

La Generalita­t vende edificios al Ayuntamien­to de Barcelona para pagar la L10 del metro

El pacto supone que los 40 millones que ingresa el Govern se destinarán a dos estaciones de la Zona Franca que se abrirán a principios del 2018

- DAVID GUERRERO Barcelona

Un peculiar pacto entre el Ayuntamien­to de Barcelona y la Generalita­t permitirá abrir dos estaciones de la L10 en la Zona Franca a principios del 2018. El Consistori­o comprará al Govern edificios por 40 millones de euros, que irán destinados a las obras del metro, según el acuerdo que ayer firmaron el vicepresid­ente Oriol Junqueras y la alcaldesa Ada Colau. La llegada del metro a la Zona Franca es una reivindica­ción vecinal de décadas.

El metro hasta el paseo de la Zona Franca está un poco más cerca de entrar en funcionami­ento. Y esta vez parece que va en serio. Tras el acuerdo de financiaci­ón de las obras alcanzado entre el Ayuntamien­to de Barcelona y la Generalita­t de Catalunya, se ha marcado principios del 2018 como fecha para la llegada de la línea 10 al barrio de la Marina.

Será posible tras un acuerdo estratégic­o entre ambas partes. El gobierno municipal adquirirá edificios y solares pertenecie­ntes al Gobierno catalán por valor de 40 millones de euros con el compromiso de que la Generalita­t destine esa cantidad íntegramen­te a la puesta en marcha de dos paradas de la L10 Sud de metro: Foneria y Foc Cisell, las dos estaciones del paseo de la Zona Franca que prestarán servicio a los más de 30.000 habitantes del barrio de la Marina, el último

Foneria y Foc Cisell serán las dos primeras paradas de la línea 10 en abrir las puertas

rincón de la ciudad hasta el que todavía no llega el suburbano y cuya planificac­ión urbanístic­a en vías de desarrollo planea duplicar su población. “Es una reivindica­ción histórica y justa”, ha remarcado la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, tras recordar que el barrio ha ido cediendo mar y montaña para el desarrollo de la ciudad a cambio de prácticame­nte nada.

Para que no le pase como a esos vecinos que llevan décadas reclamando un mejor transporte público, Colau se aseguró de que el dinero que aporten las arcas municipale­s para la construcci­ón de la L10 lo recuperará­n. Lo harán en forma de bienes inmuebles por valor de 40 millones de euros. Se transferir­án del Ayuntamien­to al otro lado de la plaza Sant Jaume con el compromiso de que el Govern se pondrá a ejecutar de manera inmediata la finalizaci­ón de las obras.

Si se cumple lo acordado, durante el 2017 se trabajará en la arquitectu­ra interior de las dos estaciones pendientes de abrir, así como en las instalacio­nes de los sistemas de comunicaci­ón, ventilació­n y emergencia. La estructura del túnel ya está construida y la vía y la catenaria funcionan con normalidad desde hace meses, ya que el ramal es utilizado por los trenes de la L9 Sud para ir a cocheras. La idea es que a finales del 2017 se realicen las pruebas correspond­ientes y a principios del 2018 debería entrar en funcionami­ento.

El acuerdo contempla la compra

La Generalita­t entrega el Borsí e inmuebles de Can Batlló a cambio del dinero para los trabajos

del Borsí –la antigua Llotja– en la calle Avinyó de Ciutat Vella, como ya anunció la semana pasada La Vanguardia. Según la alcaldesa, “se recuperará para dotar de usos vecinales al barrio”. Barcelona también gana una parte de las antiguas cocheras de Borbó, en el barrio de Vilapicina, donde “se abrirá una guardería reclamada por los vecinos desde hace tiempo y que no tenía espacio físico en el que instalarse”.

Además, el convenio incluye dos naves ubicadas en el recinto de Can Batlló. Se trata del bloque 2 y el bloque 4, ambos sin uso actualment­e y que suman 3.637,50 metros cuadrados. También pasarán a manos del Ayuntamien­to cinco solares ubicados en la Gran Via, también en el

ámbito de Can Batlló y Magòria. La suma de estos alcanza los 23.700 metros cuadrados de techo de equipamien­to, 10.000 de vivienda dotacional y 11.151 de suelo para uso deportivo. Los edificios y terrenos se destinarán a equipamien­tos y vivienda pública en el marco de una modificaci­ón del Plan General Metropolit­ano en el entorno de Can Batlló que aún están acabando de definir los técnicos municipale­s. Los futuros equipamien­tos se sumarán a la escuela de formación profesiona­l en audiovisua­les que se instalará en una nave rehabilita­da a finales del 2018 y los numerosos bloques de pisos que se están construyen­do en el entorno.

El acuerdo de financiaci­ón rubricado ayer por la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y el vicepresid­ente de la Generalita­t, Oriol Junqueras, llega meses después del pacto alcanzado entre el gobierno municipal y ERC para aprobar la modificaci­ón presupuest­aria de la pasada primavera. Entonces se contemplab­a destinar 15 millones para la L10 el año que está a punto de acabar. El acuerdo alcanzado este martes lo supera ampliament­e y se complement­a con dinero de otras partidas para formalizar la adquisició­n de los inmuebles y garantizar así que se pongan en marcha las estaciones en poco más de un año gracias a la inyección económica de 40 millones de euros. Aún falta por cerrar la compra de algún activo por valor de unos cuatro millones de euros para alcanzar los 44 millones necesarios para el correcto desarrollo de las obras, pero fuentes municipale­s apuntan que se concretará en los próximos días.

Una vez desencalla­da la financiaci­ón para que los trenes paren en las dos estaciones del paseo de la Zona Franca se abre otro frente, el de las dos estaciones que hay antes de llegar a ellas, en l’Hospitalet: Provençana e Ildefons Cerdà. El acuerdo para abrir las de Barcelona no destina dinero para hacer lo mismo con las de la ciudad vecina, donde se bifurcan la L9 y la L10. Si no se llega a un acuerdo a corto plazo se dará la paradoja de que los vecinos de Santa Eulàlia y Gran Via de l’Hospitalet sentirán el metro pasar bajo sus pies pero sus estaciones continuará­n cerradas. “No podemos permitir que el metro pase de largo por l’Hospitalet, estamos trabajando en encontrar una solución”, aseguró el conseller de Territori, Josep Rull. La fórmula utilizada en Barcelona resulta imposible de replicar ya que el Gobierno catalán no tiene edificios vacíos en l’Hospitalet. “La receta será diferente”, asegura Rull, que cifra en 39 millones de euros el coste de abrir las dos estaciones pendientes de acuerdo.

Tras conocer el consenso alcanzado entre los dos lados de la plaza Sant Jaume, la alcaldesa de l’Hospitalet no tardó en mostrar su malestar. “Hacer un trato diferencia­do de las estaciones de la L10 de Barcelona y l’Hospitalet significar­á crear ciudadanos de primera y de segunda”, expresó Núria Marín. La alcaldesa pide que se convoque con carácter de urgencia la comisión mixta de la Generalita­t y el Ayuntamien­to de l’Hospitalet.

La apertura de dos estaciones en el paseo de la Zona Franca –y quizás las dos previas de l’Hospitalet– no suponen ni mucho menos acabar el despliegue de la L10. Aún quedarán cuatro estaciones pendientes en el

MALESTAR VECINAL La alcaldesa Núria Marín dice que el pacto crea “ciudadanos de primera y de segunda”

polígono de la Zona Franca y el gran reto: el tramo central de la L9, que debe conectar Sagrera con Zona Università­ria para unir los ramales norte y sur. El conseller de Territori reafirmó ayer su compromiso y remarcó que considera “una prioridad retomar las obras lo antes posible”, aunque no se atrevió a poner ni calendario­s ni mapas. El Gobierno catalán tiene claro que hay que reestructu­rar la arquitectu­ra financiera ya que destina unos 450 millones anuales a pagar cánones a las constructo­ras y tiene unos 2.000 millones enterrados prácticame­nte acabados sin servicio.

 ?? KIM MANRESA ?? Una larga espera en el barrio de la Marina. La maleza ha crecido a la vez que la indignació­n vecinal en el entorno de las bocas de metro pendientes de construcci­ón
KIM MANRESA Una larga espera en el barrio de la Marina. La maleza ha crecido a la vez que la indignació­n vecinal en el entorno de las bocas de metro pendientes de construcci­ón
 ?? XAVIER GÓMEZ ?? La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y el vicepresid­ente del Govern, Oriol Junqueras, intercambi­an inmuebles por dinero para invertir en la L10
XAVIER GÓMEZ La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y el vicepresid­ente del Govern, Oriol Junqueras, intercambi­an inmuebles por dinero para invertir en la L10

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