La Vanguardia (1ª edición)

Marie-Paule Kieny

DRA. GRAL. ADJUNTA DE LA OMS

- JOSEP CORBELLA Barcelona

En un estudio dirigido por Kieny, una vacuna contra el ébola ha demostrado ser capaz de prevenir la infección en personas con un alto riesgo de resultar contagiada­s. El avance ayudará a contener futuros brotes de la enfermedad.

Cuarenta años después del descubrimi­ento del virus del Ébola en 1976, los científico­s tienen por fin a punto una vacuna capaz de prevenir la infección en personas con alto riesgo de contagio.

La vacuna ha demostrado una alta eficacia en un ensayo clínico realizado en Guinea en el que han participad­o más de 11.000 personas. El ensayo clínico, cuyos resultados finales se han presentado en el último número de la revista médica The Lancet, se desarrolló el año pasado durante la fase final de la epidemia que ha castigado el país durante los últimos tres años.

La nueva vacuna, llamada rVSVZebov, “será probableme­nte de gran utilidad para limitar futuros brotes de ébola”, sostiene Antoni Trilla, epidemiólo­go del hospital Clínic. La vacuna se aplicará en principio allí donde se haya iniciado un brote, de modo que no vuelva a repetirse una epidemia como la que ha causado más de 11.000 muertes en Guinea, Liberia y Sierra Leona entre el 2013 y el 2016.

Por el contrario, los datos del ensayo clínico no avalan que la vacuna se administre a la población general en zonas donde no hay brotes activos de ébola.

La compañía Merck, que produce la vacuna, ha recibido cinco millones de dólares de la Alianza Global para las Vacunas y la Inmunizaci­ón (GAVI, por sus iniciales en inglés) para tener a punto 300.000 dosis de la vacuna que se puedan enviar de urgencia allí donde se registre un brote de ébola.

Las conclusion­es finales del ensayo clínico, llamado ¡Ébola basta ya!, confirman los esperanzad­ores resultados preliminar­es anunciados el año pasado. El ensayo clínico se ha basado en vacunar a quienes habían estaban en contacto con una persona recienteme­nte diagnostic­ada de ébola. Por ejemplo, quienes vivían en la misma casa, o quienes le habían visitado, o incluso quienes habían estado en contacto con su ropa. Además, se vacunó a los contactos de los contactos, como les llaman los investigad­ores. Es decir, a personas que no habían estado en contacto directo con el paciente, pero sí con sus familiares o amigos.

En total, se identifica­ron 117 núcleos de población afectados, cada uno formado por una media de más de 80 personas.

Según el diseño inicial del ensayo clínico, en algunos de estos grupos se vacunó a todas las personas de manera inmediata en cuanto se diagnostic­ó un caso de ébola. No se registró ni un solo contagio adicional en estos colectivos.

En otros grupos, por el contrario, la vacuna no se administró hasta tres semanas más tarde del primer diagnóstic­o. En este caso, se registraro­n 16 nuevos casos de ébola en una muestra de 4.557 personas.

“La eficacia de la vacuna fue del 100%”, concluyen los autores del estudio en The Lancet. “Aunque estos resultados llegan demasiado tarde para aquellos que perdieron sus vidas durante la epidemia de ébola del oeste de África, muestran que no estaremos indefensos cuando llegue el próximo brote”, declara en un comunicado MariePaule Kieny, directora general adjunta de la Organizaci­ón Mundial de la Salud (OMS) y directora del ensayo clínico.

Los nuevos resultados “son una muy buena noticia”, sostiene el epidemiólo­go Antoni Trilla. “Pero esta no es la vacuna definitiva contra el ébola”, advierte.

Hay dos incógnitas sobre la vacuna que el estudio realizado en Guinea no despeja. Por un lado, falta perspectiv­a para saber durante cuánto tiempo protege frente al ébola. En la medida en que la vacuna se aplique como inmunizaci­ón de emergencia en zonas donde se declaren brotes de ébola, la falta de datos sobre la duración de su efecto no es un inconvenie­nte. Pero sí limitaría el uso de la vacuna a gran escala para proteger a la población a gran escala.

Por otro lado, la vacuna es eficaz contra la cepa Zaire del virus del Ébola, que es la que tiene una tasa de mortalidad más alta. Pero no se ha demostrado que la vacuna sea eficaz contra ninguna de las otras cuatro cepas del virus.

Después de este primer éxito, “aún necesitamo­s seguir trabajando en vacunas del ébola”, afirma Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedad­es Infecciosa­s de EE.UU., en declaracio­nes a The New York Times.

ENSAYO CLÍNICO Ha demostrado una alta eficacia en un estudio con más de 11.000 personas en Guinea

INMUNIZACI­ÓN DE EMERGENCIA La compañía Merck tendrá a punto 300.000 dosis para enviar donde reaparezca el virus

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JOHN MOORE / GETTY Una persona de Liberia recibiendo una vacuna experiment­al contra el ébola en febrero pasado

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