La Vanguardia (1ª edición)

La familia real de Nueva Zelanda

- RAFAEL RAMOS Londres. Correspons­al Trío de hermanos.

La familia real de Nueva Zelanda no son Windsor ni Borbones. Son los Barrett. Mientras estos días en Londres Felipe y Letizia han sido agasajados por Isabel y Felipe y han hablado del Brexit y de Gibraltar, en Wellington, al otro lado del mundo, Beauden, Jordie y Scott se lamen las heridas del reciente empate entre los All Blacks y los Leones Británicos, y se preparan para derrotar una vez más este verano a Australia, Sudáfrica y Argentina en la Rugby Championsh­ip (el cuatro naciones del hemisferio sur).

Los Barrett son el primer trío de hermanos que juega al mismo tiempo en la selección de Nueva Zelanda. Y no son más porque Blake todavía no da la talla aunque promete mucho, y porque , Kane, el mayor de la dinastía, sufrió hace tres años una conmoción cerebral cuando formaba parte de los Auckland Blues, y no se ha recuperado. En vez de pegarse en las melés y hacer ensayos, se ha reciclado como empresario dedicado a la compravent­a de ganado. Al fin y al cabo en Nueva Zelanda hay más ovejas que personas, y el dióxido de carbono emitido por sus vacas es una de las principale­s causas contaminan­tes del planeta.

Beauden Barrett, de 26 años, medio apertura de los Hurricanes, ha sido nombrado jugador internacio­nal del año (el equivalent­e en rugby del balón de oro) y es el sucesor del legendario Dan Carter como creador de juego de los All Blacks. Sus patadas en diagonal, control de la pelota y reparto del juego causan estragos en las defensas rivales, y su único punto débil es a la hora de convertir golpes de castigo y transforma­r ensayos. Jordie (20), el pequeño del trío, forma parte de la selección júnior de Nueva Zelanda y ha llegado al primer equipo de los All Blacks como aprendiz (un contrato especial), un honor al alcance de muy pocos, teniendo considerab­le protagonis­mo en la épica serie contra la Leones que acabó en tablas. Scott, el mediano, juega de lock (segunda línea) en los Crusaders de Canterbury (los partidos de la liga de Super Rugby son un acontecimi­ento en casa) y estudia agricultur­a en la Universida­d de Lincoln, siguiendo la tradición familiar y preparándo­se para cuando cuelgue las botas.

Los creadores de la dinastía son Kevin y Robin Barrett, progenitor­es de ocho hijos (cinco varones y tres hembras). El padre, una leyenda del equipo de Taranaki para el que jugó 167 partidos, nunca llegó a los All Blacks, pero sus genes han resultado excelentes. Después de retirarse se hizo capataz de granjas, y en 1999 se trasladó durante quince meses a Irlanda para encargarse de un predio en Ballinacre­e (condado de Meath).

Aunque en Nueva Zelanda llueve tanto o más que en Irlanda, el estilo de vida es muy

Beauden es tal vez el mejor medio apertura del mundo, Jordie juega de centro y Scott, en la segunda línea Por primera

vez en la historia tres hermanos, los

Barrett, juegan en la misma selección de los All Blacks, toda una dinastía De Blake se esperan grandes cosas y Kane (el hermano mayor) tuvo que retirarse por una conmoción cerebral

TRÍO DE ESTRELLAS

EL RESTO DE LA FAMILIA

diferente. Y cuando los chavales Barrett se presentaro­n descalzos en el colegio el primer día de curso, todo el mundo pensó que la familia era tan pobre que no se podía permitir el calzado, y tanto el director de la escuela como varios padres preguntaro­n a Robin si les podían ayudar de alguna manera. A nadie se le ocurrió que Kane, Beauden, Jordie, Scott y Blake estaban acostumbra­dos a ir sin zapatos por la vida, incluso cuando nevaba.

En Irlanda la familia se enamoró del fútbol gaélico (un deporte parecido al fútbol australian­o), y practicánd­olo en el colegio desarrolló Beauden la técnica de las patadas en diagonal para ganar territorio. No fueron suficiente­s, sin embargo, para derrotar a los Leones, la selección de las Islas Británicas, que sorprendie­ron a los All Blacks igualando la serie de tres tests (perdieron 30-15 el primero en Auckland, ganaron 24-21 el segundo en Wellington, el territorio precisamen­te de los Barrett, y empataron el tercero 15-15 de nuevo en Eden Park, con un golpe de castigo a tres minutos del final convertido por el inglés Owen Farrell, y una polémica decisión del árbitro francés Romain Poite). Acostumbra­dos a ganar siempre, el resultado ha sembrado dudas en la mejor escuadra del mundo de cara al próximo Mundial del 2019 en Japón, y sobre todo con una Inglaterra ascendente que ganó el Seis Naciones e igualó el récord neozelandé­s de 18 victorias consecutiv­as. Las parejas de hermanos no son nada extraordin­ario en los All Blacks. Julian y Ardie Savea (también de los Hurricanes) forman parte de la actual escuadra, e históricam­ente ha habido los Franks (Ben y Owen), los Brooks (Zinzan y Robin), los Whetton, los Purdue, los Bachop, los Meade, los Brownlie... Pero tres es algo mucho más especial. Sam, George y Luke Whitelock alcanzaron el estatus, pero no como parte del mismo equipo. Por eso Beauden, Scott y Jordie han hecho historia.

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Zelanda
PHIL WALTER / GETTY Jordie Barrett y sus hermanos Beauden y Scott en un partido reciente de la selección de Nueva Zelanda

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