La Vanguardia (1ª edición)

Todos dicen ‘I love you’

La pareja es más importante para los votantes de PP o PSOE, pero los de Podemos y Cs tienen más relaciones en su vida

- CARLES CASTRO

La ideología siempre acaba por rendirse ante la fuerza del amor, pero eso no significa que no deje su marca sobre las relaciones sentimenta­les de los electores. De hecho, más del 70% de ellos confiesan tener pareja estable, y el sentido de su voto no revela, en principio y según el CIS, grandes diferencia­s al respecto. Un 74% de los votantes de Ciudadanos o del PDECat tienen pareja (y casi un 80% de los del PNV), mientras que esa tasa cae por debajo del 69% entre los de ERC. Sin embargo, los contrastes surgen cuando se entra en los detalles. Y el primero de ellos gira en torno a la importanci­a para la felicidad que cada grupo de electores le otorga a la circunstan­cia de tener pareja. Ahí, los votantes de los viejos partidos puntúan más alto tener una pareja estable (y rozan incluso el 8, en una escala de 0 a 10, los seguidores de la antigua CDC), mientras que los de las fuerzas emergentes (Podemos y Cs) le otorgan un menor valor: por debajo de un 6,9.

¿Responde esa diferencia a que los votantes del PP, el PSOE o el refundado PDECat son más viejos que los de las nuevas formacione­s? Probableme­nte. Y a ello apunta el hecho de que tener hijos sea mucho más importante para los electores populares o socialista­s (en torno a un 8 en la escala), que para los seguidores de Cs (7,27) o Podemos (6,7). Claro que, no en vano, el diablo está en los detalles y existen otros rasgos que apuntalan esa fisura generacion­al, que también es cultural: mientras más del 80% de los votantes del PP, PSOE o el PDECat que tienen pareja estable están casados con ella, esa tasa cae por debajo del 70% entre los de Cs, y del 60% entre los de Esquerra (58%) o Unidos Podemos (menos del 54%).

Asimismo, el sentido del voto, pero también la pertenenci­a generacion­al, parecen afectar a la peripecia sentimenta­l de los distintos grupos de votantes. Por ejemplo, de entre quienes tienen pareja actualment­e, un 60% de los electores populares o socialista­s (y casi un 70% de los del PDECat) confiesa que es la única relación estable que ha habido en su vida. En cambio, sólo un 40% de los seguidores de las fuerzas emergentes –de Podemos a ERC– se encuentra en esa circunstan­cia, pese a ostentar una menor media de edad. De hecho, más del 55% de ellos han tenido una o más parejas antes (y un 15% de los votantes de Iglesias, incluso más de tres). Y entre quienes no tienen pareja ahora pero han tenido dos o más con anteriorid­ad, los electores de Podemos, Cs y ERC registran los mayores porcentaje­s. En cambio, populares, socialista­s o soberanist­as del PDECat muestran las tasas más elevadas entre quienes sólo han tenido una relación estable anteriorme­nte.

Paradójica­mente, las tasas de satisfacci­ón con la convivenci­a en el hogar contrastan con algunos indicadore­s anteriores. Y aunque las diferencia­s son pequeñas, las mejores notas a la vida en común las ponen los votantes de Podemos o Ciudadanos, que rozan el 9. Si eso tiene relación con la satisfacci­ón sobre el reparto de las tareas domésticas, sólo puede suponerse. Lo cierto es que son los votantes de Iglesias, Rivera

Los electores que viven en pareja sin estar casados son más numerosos entre los de Podemos o ERC

o Junqueras quienes se muestran más satisfecho­s con respecto a la distribuci­ón de las faenas domésticas (mientras que los –o quizás deberíamos decir “las”– que menos satisfacci­ón expresan son quienes votan a Sánchez o al PDECat).

De nuevo, los detalles brindan una posible explicació­n a estas distintas percepcion­es. Concretame­nte, los votantes de PP y PSOE son los que dedican más tiempo a las tareas del hogar (casi tres horas y media), mientras que los de Podemos, Cs y ERC dedican mucho menos: un máximo de dos horas y media. Sin embargo, es el reparto de esas tareas domésticas lo que mejor podría explicar los distintos niveles de satisfacci­ón (y dedicación). Así, los electores populares, socialista­s o del PDECat son los que en menor porcentaje comparten por igual con su pareja la responsabi­lidad de hacer la comida, la compra o la limpieza de la casa. Y otra mala noticia para los románticos: casi todos los votantes valoran más el dinero o el trabajo que la pareja entre los factores que proporcion­an la felicidad.

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LA VANGUARDIA FUENTE: CIS

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