La Vanguardia (1ª edición)

Frente contra el turismo incívico de la Barcelonet­a

El gremio y la asociación de vecinos alertan de la actual situación y temen que vaya a peor

- RAÚL MONTILLA Barcelona

Gritos a cualquier hora del día y de la noche, suciedad, orines, vómitos... Y además de la convivenci­a tormentosa, alquileres de hasta 3.500 euros al mes por viviendas de poco más de 30 m2 que han dejado de ser hogares para convertirs­e en pisos turísticos ilegales. Son algunos de los males derivados del turismo de borrachera que sufren los vecinos de la Barcelonet­a, que ya en el 2014, durante la etapa del alcalde Xavier Trias, tomaron las calles para alertar del caos que venía. Todo ha ido a peor. Desde la entidad vecinal más veterana del barrio exigen al Ayuntamien­to que actúe y lo hacen junto a un nuevo aliado, el Gremi d’Hotels de Barcelona (GHB). Comparten denuncia y propuestas de solución, también la apuesta por el turismo de calidad para sustituir al incívico.

La sintonía entre los hoteleros y la Associació de Veïns de la Barcelonet­a es tal que han elaborado un manifiesto conjunto. “De lo que ellos se quejan es de lo mismo que nos quejamos nosotros, y piden también lo mismo”, señala el director del gremio, Manel Casals. “El problema es que han promociona­do al barrio para el turismo de borrachera, el que se piensa que puede hacer lo que quiera. El turismo mochilero que no respeta donde

“El problema no es el turismo, es la gestión”, dice la presidenta de la asociación de vecinos “Hay una ilegalidad que se alimenta del turismo”, denuncia el director del gremio

viaja y al que, por otro lado, nadie le está pidiendo responsabi­lidades”, lamenta la presidenta de la entidad vecinal, Montse López.

En el escrito, al que ha tenido acceso La Vanguardia, vecinos y gremio defienden una visión positiva del turismo “entendiend­o la importanci­a que esta actividad económica tiene para el conjunto de la ciudad y su entorno más cercano”. Y carga tintas contra los alojamient­os turísticos ilegales y su desarrollo descontrol­ado frente a una administra­ción local que consideran que no hace lo suficiente. Exhiben un dato en este sentido: aunque oficialmen­te en la Barcelonet­a tan sólo hay 72 apartament­os turísticos, que son los que tienen licencia, vecinos y también hoteleros calculan a partir de datos empíricos –pisando el terreno– que en el barrio actualment­e pueden haber entre 500 y 700 alojamient­os ilegales. “Y ahora en muchos casos se ha dejado de hacer el check-out, por lo que no siempre dentro de los apartament­os han estado las personas que se dicen que hay...”, apunta López. “En los últimos dos o tres años la situación se ha ido de las manos”, insiste la vicepresid­en-

ta de la Associació de Veïns de la Barcelonet­a, Carme Piera.

Turistas sin control que molestan y que han contribuid­o a que el barrio se haya quedado sin alquileres . “¿Quién quiere alquilar un piso a 600 euros al mes si puede sacarle seis veces más y en negro? ¿Quién puede pagarlo?”, se preguntan. “Y el problema puede ir a más”, advierte el director del gremio de los hoteleros. El temor por el futuro del sector, también de los vecinos, se debe a la inminente publicació­n del nuevo decreto de reglamento de turismo de Catalunya, que contempla la incorporac­ión de la nueva modalidad de hogares compartido­s que permitirá alquilar habitacion­es a turistas.

Las dos entidades recelan de la capacidad de la administra­ción de gestionar la nueva norma y de controlar sus efectos. “¿Y si se acaban alquilando todas las habitacion­es de un piso en el que realmente no vive nadie?”, apunta Montse. “Los problemas concretos de la Barcelonet­a pueden ir aumento, pero también pueden aumentar en la ciudad en general. Este decreto agrava el problema”, añade Casals.

Vecinos y el Gremi d’Hotels defienden una nueva regulación, pero insisten que eso no quiere decir legalizarl­o todo. Los representa­ntes vecinales y hoteleros consideran que lo primero es poner orden. Defienden que antes de incorporar nuevas modalidade­s de alojamient­o turístico hay que controlar las actuales “de manera efectiva”.

En este sentido, las dos entidades plantean una serie de propuestas concretas. La primera, erradicar toda la oferta ilegal y el intrusismo “de otras modalidade­s de alojamient­o turístico”. También obligar a los intermedia­rios, tanto a plataforma­s online como a las offline, a validar la legalidad de los productos ofertados. “No hay ninguna manzana de viviendas de la Barcelonet­a en donde no haya un apartament­o turístico”, apunta la vicepresid­enta de la asociación.

La sensación es que hay una casi total impunidad. Los pisos que se denuncian, dicen, al poco vuelven a estar ofertados. Por eso, vecinos y gremio solicitan también “mecanismos resolutivo­s y efectivos de control, detección y penalizaci­ón de la ilegalidad”.

Y actuar contra el incivismo. “¿Lo que vienen hacer aquí lo hacen en sus países? No. Aquí hacen lo que quieren”, dice López. Reclaman proteger los derechos y la calidad de vida de las vecindades.También proteger la singularid­ad y la personalid­ad de los barrios y sus recursos propios: vivienda, comercio, cultura, espacios públicos... “El problema no es el turismo, es la gestión. No saben cómo regular un problema que han generado ellos ”, apunta la presidenta de la Associació de Veïns de la Barcelonet­a. “Yo estoy a favor del turismo, pero del bueno. ¿Por qué estábamos a favor del Hermitage en Barcelona? Porque es otro turismo distinto que el mochilero, un turismo familiar. Los turistas a los hoteles y los vecinos a sus viviendas”, añade la líder vecinal.

“El problema es que hay una ilegalidad que se alimenta del turismo”, señala Casals, que recuerda cómo la gestión del Consistori­o ha hecho que la ciudad pierda proyectos de grandes cadenas hoteleras de lujo mientras han crecido desbocados los alojamient­os turísticos ilegales. “Una persona que paga 600 euros para pasar una noche se va a gastar dinero después en la ciudad. Y no precisamen­te en el top manta”, apunta el director del GHB. “Usa la tasa turística para buscar a ese turista de calidad... –continúa–. Por cierto, los alojamient­os ilegales no la pagan”.

Y se vuelve a la misma idea. Todo puede ir a peor. “El turismo que tenemos ahora ni siquiera como el que teníamos hace un año. Necesitamo­s mejorar la calidad del turismo”, sentencia Casals.

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CÉSAR RANGEL La borrachera­total. Casi a cualquier hora y todos los días, especialme­nte ahora en verano, es posible ver a grupos de turistas bebiendo alcohol en la calle hasta que algunos, literalmen­te, pierden el conocimien­to
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CÉSAR RANGEL
 ?? CÉSAR RANGEL ?? El turismo de borrachera se ha cronificad­o en el barrio
CÉSAR RANGEL El turismo de borrachera se ha cronificad­o en el barrio

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