La Vanguardia - Culturas : 2019-08-10

Arte|s : 15 : 15

Arte|s

Toni Segarra Ferran Adrià Jordi Vilà Marta Arzak “No me parece mal clasificar la obra según los chefs. A veces en la literatura se mete a autores con calzador dentro de un estilo” “¿Acaso creéis que cuando en El Bulli dábamos una mousse de humo no sabía que me la podían tirar por la cabeza?” “Nunca he tenido intención de hacer vanguardia porque lo que había detrás era un negocio que mantener” “No sé por qué os interesan tanto los estilos, que empiezan a caer en desuso en la teoría y en la práctica artística actual” que mantener y cuando haces vanguardia estás en el abismo”. Son muy pocos los restaurant­es que Vilà sitúa como El Bulli o Mugaritz en ese tipo de cocina que, explicó, asume la valentía de avanzar en los límites. “Nadie se juega su negocio”, aclaró Adrià. “¿O acaso creen que cuando en El Bulli dábamos una mousse de humo yo no sabía que me la podían tirar por la cabeza? ¿Creen que no sabía que estaba provocando?”. Sin embargo, el chef cuestionó la obsesión por la disrupción y dejó claro que “la mayoría de cocineros felices son los que desarrolla­n una creativida­d tranquila”. que nos hemos querido comer de un bocado esos 400 años que nos lleva de ventaja el mundo del arte. Hemos ido muy rápido y hemos vivido una revolución a marchas ultrasónic­as que provocó este señor (señalando a Adrià) casi solito y necesitamo­s ordenar todo esto”. Para el chef de Alkimia mucha gente se ha querido subir a un carro, el de la vanguardia, “que no está al alcance de todo el mundo”. Él mismo, explicó, siente un gran respeto hacia un tipo de cocina rupturista que él no practica. “Y aunque he hecho cosas que podían parecer vanguardia nunca ha habido esa intenciona­lidad, porque lo que había detrás era un negocio |

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