La Vanguardia - Culturas : 2019-08-10

Pantalla|s : 17 : 17

Pantalla|s

(Leonardo DiCaprio), y su duro doble de cuerpo, Cliff Booth (Brad Pitt), dos residuos del pasado. Ambos están en franca decadencia, pero con ellos la película se convierte en un canto a la vida y a la amistad. Gracias a ellos, Tarantino nos lleva a un tiempo en el que la ficción televisiva, aunque ya considerad­a como un serio peligro por Hollywood, todavía era la hermana pobre del cine, y arranca con una guerra de formatos en la que gana la gozosa amplitud de la pantalla cinematogr­áfica. La película se convierte en la sinfonía urbana de un Los Angeles sesentero, reconstrui­do sin la ayuda tramposa de los efectos digitales: “¡Eso podría haberlo hecho cualquiera!”, exclamó el director hace unos días, más chulo que un odioso ocho. evoluciona lentamente, en una suerte de deleite contemplat­ivo, hasta que una escena con Bruce Lee, tan básica como graciosísi­ma, enciende la mecha y, de repente, parece que despeguemo­s hacia un destino de vacaciones de ensueño. Acapulco, por ejemplo. Acapulco es una pista falsa –los inseparabl­es Rick y Cliff acabarán más bien viajando a Europa–, pero había que dejar constancia metafórica de lo que es verse arrastrado en un crescendo imparable, en una fiesta sin aparente fin en la que suenan hasta treinta de la época. Desde el enérgico del orondo Billy Stewart hasta el suave de José Feliciano. Aunque el momento cumbre –o, más exactament­e, uno de ellos– llega con el de los Rolling Stones, una canción que define a los protagonis­tas. Y resulta curioso, porque si la película se presenta como una elegía melancólic­a de la cultura pop de los años 50 y 60, tan venerada por el director, hoy nos llega como si fuera la última superprodu­cción para adultos de aquel Nuevo Hollywood, sin el cual el cine de Tarantino no hubiera sido posible. Una ocasión inmejorabl­e para regresar al cine, como si la televisión no hubiese ganado la última batalla. La película es una sinfonía urbana de un Los Ángeles sesentero, reconstrui­do sin ayuda de los efectos digitales ro Marchent, el hermano pequeño de Rafael, cuyo western nevado (1972) inspiró Y también aparece fugazmente el póster de (1968), quien sabe si adquirido en aquella redada madrileña. Siguiendo los pasos de Clint Eastwood, Rick Dalton, el personaje de DiCaprio, acaba además optando por ir a rodar a Europa películas de género de las que Tarantino nos brinda pósters y/o hilarantes recreacion­es. Entre esas películas inventadas, está que la ficción atribuye a su venerado Sergio Corbucci, aunque en la realidad el título correspond­e a una incursión en el eurowester­n de nuestro Antonio Román. Condenados a Los odiosos vivir ocho. Las hits Summertime Vegas, 500 millones California dreamin, Mezcla perfecta de ‘Pulp Fiction’ y ‘Malditos bastardos’, es un cóctel irresistib­le de esencias tarantinia­nas Out of time, Érase una Nebraska Jim, En un crescendo imparable, suenan los ‘hits’ de la época, de ‘Summertime’ a ‘California dreamin’ vez… en Hollywood |

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