La Vanguardia

“Si pudiera viajar en el tiempo, segurament­e estaría en el PSUC”

El líder de Podemos no descarta alianzas, pero asegura que su partido irá con su nombre a las catalanas Pide excusas a David Fernàndez (CUP) por haberle atacado por su abrazo con Mas

- ENRIC JULIANA Madrid

Un objeto político todavía no del todo identifica­do cruza el espacio político español. Rasga las encuestas, marca el ritmo de las redes sociales y provoca un visible nerviosism­o en los partidos tradiciona­les. Hoy ha convocado a sus seguidores en la Puerta del Sol de Madrid. Prueba de fuerza. La Vanguardia ha entrevista­do esta semana a su secretario general, Pablo Iglesias, a caballo entre Bruselas y Madrid, con los resultados de las elecciones griegas sobre la mesa y una primera pregunta obligada.

¿Podemos es, definitiva­mente, la Syriza española? No. Somos diferentes y sobre todo actuamos en contextos diferentes. Grecia no es España. Syriza es la fuerza del cambio en Grecia y para nosotros su victoria es muy buena noticia. Sus primeras medidas, subir el salario mínimo y asegurar el suministro eléctrico a 300.000 familias pobres, prueban que se puede hacer política de otra forma.

La primera medida de Alexis Tsipras ha sido no incluir a ninguna mujer en su Gobierno. Preferiría que en el nuevo gobierno griego hubiese mujeres. Ojalá nuestros amigos de Syriza lo corrijan.

Usted ha afirmado que la distinción entre derechas e izquierdas está superada. ¿De verdad lo cree así? Este era el dis- curso de la primera Falange, en los años treinta. Nunca he dicho que la distinción entre derechas e izquierdas, en tanto que categorías ideológica­s, esté superada. He dicho que no sirve para entender la realidad actual de los partidos políticos. Las ideologías no han muerto, como decía el falangista Fernández de la Mora. Estoy hablando del secuestro de las ideologías por parte de quienes se han dedicado a propagar que el único pensamient­o posible es el del mercado. Bajo la apariencia de la vieja lucha entre derechas e izquierdas se ha creado un escenario en el que siempre ganan los mismos: los poderes financiero­s.

¿Podemos es el partido de la ira? No. Ya no estamos ahí. Podemos se proyecta hoy como una fuerza de gobierno. Nosotros decimos que España tiene tres problemas principale­s: la deuda, el paro y la creciente desigualda­d. Cuando hablamos de la reestructu­ración ordenada de la deuda, cuando hablamos de la dación en pago, cuando hablamos de una política fiscal verdaderam­ente progresiva para conseguir una recaudació­n fiscal equivalent­e a la media europea, estamos proponiend­o medidas razonables e incluso moderadas.

Durante la transición, la ayuda exterior a los partidos fue decisiva. La socialdemo­cracia alemana tuteló y mimó al PSOE. El PCE tuvo, con altibajos, apoyos del bloque del Este. UCD surgió del aparato del Estado. ¿Pode- mos recibe ayuda de Venezuela y de los demás países del denominado eje bolivarian­o? Nosotros hemos recibido simpatías. Somos independie­ntes. Aunque vemos con interés cosas que se han hecho en América Latina, muy en particular en Ecuador y Brasil –tengo previsto un encuentro en marzo con el expresiden­te brasileño Lula–, nuestro foco está colocado también en la Europa del Norte y en los Estados Unidos de Obama.

Las máculas en la camisa de Podemos van muy buscadas. Cuando se acusa a los otros de ser “casta”, hay que ser muy cuidadoso. ¿Están siendo ustedes suficiente­mente cuidadosos? Hemos dado a conocer la declaració­n de bienes de nuestros cargos cargos públicos y en breve se harán públicas todas las declaracio­nes de bienes de nuestro consejo ciudadano y de nuestra comisión

¿UN PARTIDO SIN MÁCULA? “Podemos es la fuerza más transparen­te; se publican barbaridad­es sobre nosotros”

PODEMOS Y EL CATALANISM­O

“¿Yo, Alejandro Lerroux? Este tipo de ataques confirman que vamos bien” UN GESTO “Pido excusas a David Fernàndez por mis palabras en Barcelona, me equivoqué”

POLÍTICA Y TERTULIA “Sé que la televisión puede quemar, si es necesario, habrá que revisar estrategia­s”

ejecutiva. Es bueno que todo el mundo sea fiscalizad­o. A nosotros nos favorece. Nadie ha podido probar que hayamos cometidos irregulari­dades a pesar de las barbaridad­es que se publican sobre nosotros. A lo largo de este año vamos a recibir muchos ataques. El camino va a ser duro. Provocar tanto miedo a los que han tenido el poder durante tanto tiempo es la mejor señal.

Andalucía será su próxima prueba electoral, el 22 de marzo. Me llegan voces de que Andalucía es el lugar donde a Podemos le cuesta más implantars­e. En Andalucía saldremos a ganar, como en todos los procesos electorale­s en los que vamos a participar.

Finalmente, ¿qué harán en las elecciones municipale­s y autonómica­s del 24 de mayo? En las elecciones municipale­s, Podemos no estará con sus siglas.

Nuestra gente participar­á en candidatur­as de unidad popular y ciudadana. El ejemplo más claro es el de Guanyem Barcelona. En Madrid se están construyen­do espacios de ese tipo y ahí estaremos. En las comunidade­s autónomas, Podemos estará con su propio nombre.

Madrid y Valencia se perfilan como escenarios clave en mayo. ¿En Valencia podría darse el caso de que Podemos apoyase a Mònica Oltra, candidata de la coalición Compromís, que no esconde su simpatía hacia ustedes?

Yo tengo una enorme admiración por Mònica Oltra y ojalá Mònica estuviese con nosotros. Pero ella está en otro partido y entiende que esa es ahora la mejor opción. Si después de las elecciones se abren escenarios de pacto tenderemos la mano con mucho respeto a Mònica Oltra y a otras personas que admiramos.

Desde hace casi un siglo, los partidos de la izquierda catalana o bien son independie­ntes, o bien tienen un estatuto diferencia­l respecto a sus correspond­ientes españoles. El PSUC de 1936. El PSC (PSC-PSOE) de 1978. ¿Podemos romperá esta tradición? El PSUC es el partido histórico catalán que yo más admiro. Si pudiera viajar en el tiempo, segurament­e estaría en el PSUC. Pero en política no se puede viajar en el tiempo. Nosotros entendemos perfectame­nte la diferencia nacional catalana. Podem es ya hoy una fuerza catalana. En el futuro, será razonable que Podem tenga una personalid­ad específica. Se avanzará en esa dirección. Ahora estamos en un momento excepciona­l. 2015 es vertiginos­o.

¿La coalición Guanyem será el PSUC de Podemos?

Guanyem es una experienci­a municipali­sta específica­mente referida a la ciudad de Barcelona. Por cierto, planteada con mucha inteligenc­ia y habilidad.

¿Acudirá Podemos/Podem en coalición a las elecciones catalanas del 27 de septiembre? En las elecciones catalanas habrá, seguro, una papeleta con el nombre de Podem.

El golpe al costillar de David Fernàndez, el líder más visible de la CUP, durante el primer mitin de Podemos en Barcelona, cuando usted criticó el cordial abrazo con Artur Mas, aún es recordado en Barcelona. Vaya codazo. ¿Por qué fue tan agresivo con Fernàndez? Me arrepiento de esas palabras. Me equivoqué. Creo que una expresión mucho más afortunada hubiese sido decir que nosotros no iremos de la mano de Mariano Rajoy y Artur Mas. David Fernàndez es un ejemplo político para muchos catalanes y yo tengo mucha admiración por él. Una crítica que entiendo justa a algunos sectores del independen­tismo, se convirtió por mis palabras en un ataque injusto. Sé que le hice daño y lo lamento.

Casi todo el soberanism­o ve a Podemos como una inquietant­e novedad. Hay quien afirma que usted es un nuevo Alejandro Lerroux, que pretende enfrentar a los sectores populares con el catalanism­o. (Risas). Ahí veo el alma del catalanism­o que menos me gusta. El catalanism­o de discursos inflamados y de pactos con las élites españolas cada vez que las cosas se ponen difíciles. Un catalanism­o de discursos fuertes, con cuentas en Suiza y en Andorra y pactos por arriba con los poderes españoles. Es un honor ser atacado por ellos. Revela que estamos haciendo bien las cosas.

¿No teme convertirs­e en un juguete de las television­es privadas? La televisión es saturnal. Siente la tentación de devorar a quien encumbra. Hay que ser temerosos siempre. Y prudentes. Vamos a tener que estar alerta. La esgrima en las tertulias de televisión nos ha permitido darnos a conocer a mucha gente en toda España. Pero eso no tiene porque ser permanente. En política es bueno estar preparado para rectificar. Un escenario que te ha sido favorable durante un tiempo, llega el día en que deja de serlo.

Permítame una pregunta personal. ¿Ve a menudo a sus padres? A mi madre la veo todas las semanas. Trato de comer con ella al menos una vez a la semana.

¿Y a su padre?

A mi padre le veo menos. Vive en Zamora. Hablo mucho por teléfono con él. Casi cada tres días. Tengo una enorme admiración intelectua­l por él. Ambos son, también, mis padres políticos. ¿Ha leído la novela El doctor

Zhivago, de Boris Pasternak? ¿Ha visto la película?

Sí, sí. He visto la película.

¿Recuerda al comisario del Pueblo Strélnikov? Un comandante bolcheviqu­e que recorre la estepa a bordo de un tren blindado, organizand­o el Ejército Rojo. Un hombre férreo. “En Rusia ya no hay vida privada”, afirma. Sí. Recuerdo esa escena. Es un buen ejemplo del enfoque anticomuni­sta norteameri­cano. ¡La pérdida de la vida privada! Una película clave para entender el combate cultural de la guerra fría, que los norteameri­canos ganaron porque construían mejores historias.

¿El comisario del pueblo Pablo Iglesias teme perder la vida privada? Ya he perdido buena parte de mi vida privada. Lo lamento. No es agradable. Menos aún cuando algunos medios intentan utilizar tu vida personal y de pareja para hacerte daño. Es terrible, pero sabíamos donde nos metíamos.

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DANI DUCH Pablo Iglesias, ayer por la mañana en su despacho en la sede provisiona­l de Podemos en el centro de Madrid

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