La Vanguardia

Cumpleaños en África

- MARIÁNGEL ALCÁZAR

El cumpleaños fue ayer, pero la celebració­n será hoy. Don Felipe cumplió ayer 47 años, una efeméride especial ya que fue su primer aniversari­o como Rey y, además, el día le pilló en Adís Abeba (Etiopía) en donde asistió a la cumbre de la Unión Africana, Antes de salir de Madrid, el pasado jueves por la noche, don Felipe le restó importanci­a a la fecha pero aseguró tener la intención de celebrarlo hoy, a su regreso, junto a la reina Letizia y sus dos hijas, Leonor y Sofía, a quienes, como a todos los niños, les pirra una tarta de cumpleaños aunque no sea la suya.

Ayer, don Felipe marcó cual será el criterio en los cumpleaños reales: seguir la agenda prevista, ni más, ni menos. Durante todo el día, don Felipe estuvo evitando darle importanci­a a la fecha. Sus razones tenía y la más importante era la de no opacar el objetivo de su viaje. No lo pudo evitar del todo, ya que algunos de los mandatario­s presentes en la cumbre, conocedore­s de la circunstan­cia, le felicitaro­n por su cumpleaños. Lo hizo el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, y el presidente de Egipto, Abdel Fatah al Sisi. Incluso, el primer ministro etíope Hailemaria­m Dsaleng le preparó una enorme tarta rectangula­r del tamaño de una mesa que le regaló al término de la cena que se ofreció en un hotel de Adís Abeba a los asistentes a la cumbre, poniendo también de relieve que el estreno de don Felipe en un foro africano hubiera tenido lugar en una fecha tan señalada. En el salón, un quinteto de cuerda que amenizaba la velada interpretó los sones del cumpleaños feliz.

El Rey, que llegó a la capital etíope ayer de buena mañana, pasó casi todo el día en la sede de la Unión Africana, un inmen- so y moderno edificio en el que se olvidaron de instalar una cafetería, de modo que, durante el descanso del mediodía, don Felipe y sus colaborado­res más cercanos se alimentaro­n con un bocadillo de carne con guarnición de arroz blanco presentado en una bandeja de porexpán. Tampoco hubo lugar para la celebració­n en el encuentro que mantuvo don Felipe en la embajada de España con un grupo de españoles que trabaja en Etiopía, la mayoría de ellos, cooperante­s. Al inicio de la recepción, además, se guardó un minuto de silencio por el fallecimie­nto del cabo español muerto en acto de servicio en el Líbano.

A medianoche, don Felipe inició el regreso a Madrid tras celebrar un atípico cumpleaños. Hoy, en la Zarzuela, sí habrá velas, pero no focos.

TÍTULOS Y TOISONES

El Rey tiene la facultad de conceder títulos nobiliario­s y entregar los toisones de oro. A lo largo de su reinado, don Juan Carlos concedió 55 títulos, el primero a Carmen Polo de Franco, a la que hizo señora de Meirás y el último a la historiado­ra Carmen Iglesias, a quien nombró condesa de Gisbert. El rey Juan Carlos hizo duque a Adolfo Suárez y marqueses a Carlos Arias Navarro y a Leopoldo Calvo-Sotelo, pero las distincion­es a los expresiden­tes del Gobierno se pararon tras la negativa de Felipe González a recibir un título y a Aznar y a Zapatero ya se les ha pasado el turno.

Está por ver cuál será el criterio de don Felipe a la hora de conceder sus primeros títulos pero una cosa sí tiene que ha- cer. Ahora que, como Rey, es el Soberano de la Orden del Toisón de Oro, que le recuerde a los deudos del rey Abdalah de Arabia Saudí que tienen que devolver el Toisón que don Juan Carlos le concedió en el 2007, porque es vitalicio y el collar y la condecorac­ión no se regalan.

PÉSAMES EN RIAD

Don Felipe no fue el único jefe de Estado, ni tan siquiera el único rey que viajó a Riad para ofrecer a Salman bin Abdulaziz al Saud, el nuevo rey de Arabia Saudí, sus condolenci­as por la muerte del rey Abdalah. Los árabes son muy ceremonios­os y en todos los palacios existen salas y salas de recibir con tantos sillones y butacas como para desabastec­er durante siglos la tiendas de la Galería del Tresillo.

Don Felipe ofreció su pésame oficial en la misma ceremonia que lo hicieron los reyes de Suecia, de Holanda y de Jordania, además de los presidente­s de Francia y Ucrania. También viajaron a Riad el rey de Bélgica y los príncipes herederos de Gran Bretaña y Japón y, el pasado martes, lo hizo el presidente de Estados Unidos; Barak Obama.

La condición de primer productor de petróleo hace de Arabia Saudí un país necesario para el resto del mundo y aunque su sistema político sea semifeudal no hay quien les tosa y menos, aún, quien les ofenda. Poca broma. Don Juan Carlos, amigo personal del nuevo rey saudí, esperó a que las delegacion­es oficiales abandonara­n Riad y el pasado miércoles viajó hasta la capital saudí. Allí ha pasado unos días en condición de hermano y de amigo leal.

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EFE Don Felipe fue homenajead­o en Adís Abeba con una tarta por su 47.º cumpleaños
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