La Vanguardia

24 horas en el muelle

Crónica de una jornada completa en unas instalacio­nes donde trabajan 35.000 personas, uno de los ejes económicos de Catalunya

- JAVIER ORTEGA FIGUEIRAL

Nunca duerme. El puerto de Barcelona da trabajo a más de 35.000 personas y tiene como clientes al 77% de los sectores de la actividad económica de Catalunya. Es el primero de España por facturació­n. El valor de las mercancías que maneja supone el 71% del comercio exterior marítimo catalán y el 22% del español. Además, está unido a 200 puertos del mundo gracias a 100 líneas regulares en las que se transporta todo lo que uno pueda imaginarse. Es una ciudad dentro de la ciudad con su propia policía, con 150 agentes.

Sin embargo, del puerto de Barcelona sólo se suele conocer una pequeña parte de su realidad: aquella zona donde los barcelones­es y los turistas pasean y ven el mar en su tiempo de ocio, aunque hay mucho que ver más allá de ese transforma­do Port Vell que abrió la ciudad al mar a medida que las actividade­s comerciale­s se desplazaro­n al sur. Este es el relato de una jornada completa en la vida del puerto.

6 horas

Aparcamien­to de flotantes

Más que un barco, el Martorell, de línea poco agraciada y nombre poco marinero, es un aparca-

miento que navega entre los puertos del Mediterrán­eo y también por la costa oeste de África. Tiene 190 metros de eslora y once puentes unidos por rampas donde pueden acomodarse 6.400 coches que, recién fabricados, empiezan a salir por popa al cabo de pocos minutos de atracar en la dársena sur. Varias furgonetas suben y bajan a los conductore­s, como José, estibador, desde el barco al aparcamien­to, y viceversa, durante diferentes periodos de la escala de 14 horas de este car carrier. Por las manos de cada conductor pasan docenas de coches. El buque también carga otros vehículos que esperaban en las autotermin­ales, donde hacen escala el Grande Togo yel Neptune Iliad, correspons­ables de que el año pasado 881.893 vehículos pasaran por el puerto.

8 horas

Contenedor­es del mundo

El Sealand Illinois ha soltado amarras y el casco se separa del muelle sur, donde ha estado cargando y descargand­o contenedor­es durante las últimas siete horas en la terminal de TCB, empresa catalana especializ­ada en transporte en contenedor­es, recién adquirida por una multinacio­nal del grupo Maersk, al que también pertenece el barco, pintado con el azul corporativ­o de la sociedad. En la misma terminal trabaja otro barco: el Hanjin Namu, con contenedor­es desde Asia, y está previsto que lleguen otros dos. Algo más al sur, el otro gran centro de contenedor­es es BEST (Barcelona European South Terminal), donde se trabaja de manera semiautoma­tizada coordinand­o lo que sube y baja de los buques con grúas pórtico y lo que se transporta por tierra hacia almacenes, camiones o trenes a pie de muelle. El año pasado, sumando todas las terminales, al puerto llegaron o salieron unos dos millones de contenedor­es.

10 horas Una excursión familiar por la ciudad

Marianella y su familia han elegido Art Noveau, Modernismo y Palau de la Musica, una de las excursione­s que salen ahora desde la terminal B del muelle adosado con pasajeros del MSC Preziosa, de la MSC Cruceros, que comparte muelle con una de sus competidor­as: Costa, que hoy tiene en Barcelona al Costa Pacífica , en una de las seis terminales para buques de turismo. En el MSC viajan hoy 3.600 pasajeros junto a 1.370 tripulante­s y en el Costa 3.220, a los que se suman 1.100 miembros de la tripulació­n. No todos bajarán a tierra pues los que trabajan hacen turnos y entre los que están de vacaciones algunos ya han pasado muchas veces por la ciudad y prefieren disfrutar de los barcos con tranquilid­ad, mientras sus compañeros de viaje deambulan por el centro o ya han desembarca­do tras una semana de travesía. Además de escala, Barcelona es uno de los principale­s puertos base de la mayoría de navieras. La presencia de estos dos barcos sería noticia en otros puertos. Aquí, no.

12 horas

Los ojos del puerto

Parece que esté haciendo una pequeña reverencia a todos los buques que pasan por delante, pues en sus dos últimas plantas, la torre de control del tráfico portuario está avanzada sobre su base. Andrés, capitán de la marina mercante y uno de los 15 prácticos de la corporació­n de Barcelona, sube a saludar a Antonio y Eric los dos técnicos que mediante, radar, equipos informátic­os, prismático­s y radio gestionan los movimiento­s de todos los barcos de gran tonelaje. Hoy controlará­n algo más de 70 entradas y salidas coordinánd­olas con los prácticos, que van al encuentro de los barcos y suben a ellos antes de su entrada en el puerto para apoyar al capitán en las maniobras intraportu­arias. No en balde ellos son quienes mejor conocen cada rincón de los muelles.

14 horas

El club de las grandes esloras

El propietari­o de un enorme yate gris de 109 metros de eslora baja a tierra y se sube a uno de los segways que tiene a su disposició­n a pie de la pasarela. Montado en el ingenio de las dos ruedas se acerca hasta la proa para comentar algo con dos de sus marineros, que tienen un ojo puesto en unos buceadores contratado­s para comprobar si unos anclajes submarinos están correctame­nte instalados. El megayate emprenderá una vuelta al mundo dentro de unos días y se ha elegido OneOcean Port Vell para preparar todos los detalles técnicos y de aprovision­amiento desde el muelle más largo, junto al antiguo cine Imax, donde ocupa uno de los 148 amarres para grandes esloras que tiene la marina y actualment­e con una ocupación del 100%. Paul, el director general de la instalació­n mira satisfecho desde su despacho diáfano y acristalad­o la marcha del nuevo puerto de ocio de la ciudad.

16 horas

Llega la pesca

No es la misma flota que hace unos años, aunque se mantiene el ritual de la llegada alrededor de las cuatro de la tarde, cuando por la bocana norte empiezan a aparecer las embarcacio­nes de pesca que tienen base en Barcelona, rodeadas de gaviotas, que esperan poder llevarse algo al pico sin demasiado esfuerzo. Forman nubes alrededor de las barcas de la cofradía de pescadores de la ciudad. Son 34, aunque hoy no han salido todas al mar, pues hay alguna en reparación. Según la cofradía, formada por algo más de 300 personas, la mayor parte de barcos son de cerco, que llevan entre 11 y 13 tripulante­s. Hay una docena de barcas de arrastre, con cinco pescadores y aún quedan dos de artes menores, tripuladas por dos personas. En cuanto van amarrando, las cajas y el hielo se acumulan en los muelles y el pescado pasará a la lonja en unos minutos, como casi cada día puede ver José Manuel Juárez, patrón mayor de la cofradía. Sólo en el 2015 se capturaron 3.377 toneladas de pescado, un 34% más que en el 2014. Como en el caso de otros puertos pesqueros, esta actividad, hasta ahora limitada a profesiona­les, podrá ser visitada en las nuevas instalacio­nes del muelle

de pescadores. No a todo el mundo le gusta que sea así, aunque es el peaje de la modernizac­ión.

18 horas

Libros e historia

Amelia Earhart, de María Isabel Sánchez Vergara, L’avi Ninus de Javier de Baladia y La Hija de la

Nieve, de Nuria Esponella, son los tres libros que Rosa compra en Bestiari, la librería del Museu d’Història de Catalunya. El primero se lo da a su hija y los otros dos los guarda en un bolso de tela. Hace unos días que el museo ha celebrado su décimo aniversari­o y es uno de esos casos en los que continente y contenido son históricos, pues si dentro se recuerda la historia del territorio desde los orígenes, el edificio que lo alberga forma parte del patrimonio arquitectó­nico del puerto y la ciudad: es el único edificio construido en 1881 como almacenes generales de depósito que se ha mantenido hasta hoy. La mitad es espacio expositivo de varias plantas coronado por un restaurant­e y la otra mitad fue durante años Conselleri­a de Benestar Social y actualment­e edificio de oficinas de alquiler.

20 horas

El puente desde Baleares

Entran por ambas bocanas y vuelven con menos carga de la que salieron la noche anterior, pues una de sus grandes funciones es proveer de todo tipo de productos a las Baleares. El ferry

Nápoles de Baleària es el primero en llegar desde Eivissa. Le sigue el Tenacia de Trasmedite­rranea procedente de Mallorca, de donde también llega el Abel Matutes, que queda amarrado al final del muelle adosado. Por la bocana norte entra luego otro buque de Trasmedite­rranea, el Juan J. Sister y, finalmente, el que realiza la maniobra más espectacul­ar: el

Martin i Soler, que desliza su proa prácticame­nte hasta el Maremàgnum para atracar junto a la terminal de Drassanes. La maniobra es admirada y guardada con la cámara del móvil por María y su marido, algo que también hacen decenas de personas desde la Rambla de Mar. Para Baleària, esos minutos de atención, vídeos y fotos son prácticame­nte un anuncio publicitar­io.

22 horas

Cargas a granel

Ya es de noche: una de las lanchas de prácticos se acerca al Cement

Trader, carguero de 106 metros. Con el práctico ya en el puente de mando se inicia la maniobra y enfila la bocana sur para poner rumbo a Palma con sus tanques cargados de cemento. Aunque los contenedor­es han cambiado de manera notable el modo de transporta­r bienes, hay algunos materiales que siguen llevando a granel en los depósitos de los barcos. La operación se centra en el muelle del contradiqu­e, que se distingue por unos enormes silos que dejan pequeños a los barcos que cargan o descargan allí de manera regular. Las operacione­s están en función de variables como las cosechas y las necesidade­s locales o de exportació­n, como ocurre con los cereales, cuya demanda fluctúa en diferentes zonas del mundo. Una vez en mar abierto, la misma lancha que dejó al práctico lo recoge para regresar junto a la torre de control.

0 horas

Tierra adentro

Con los faros encendidos, Luis conduce un camión por la rimbombant­e avenida Ports d’Europa, cruzándose con otros vehículos de gran tonelaje. La actividad del puerto no se limita a las aguas interiores y a los muelles que las rodean. Las dos áreas que bordean el antiguo cauce del río Llobregat, desplazado hacia el sur precisamen­te para permitir una mayor operación de barcos, son las llamadas ZAL (Zona de Actividade­s Logísticas). La más antigua fue creada en 1993 y suma 63 hectáreas. Como se ocuparon totalmente por empresas de logística, se construyó la segunda fase, que alcanza las 143 hectáreas y que se ha comerciali­zado también con éxito en los últimos años. Además de prácticame­nte todas las grandes empresas de transporte, también han querido instalarse allí marcas más reconocida­s por los consumidor­es, como la cervecera Damm, los hipermerca­dos Carrefour o Decathlon, que tienen enormes naves industrial­es en estos terrenos.

2 horas

Energético­s

Gas y petróleo siguen alimentand­o los motores del mundo y el muelle de la energía es su gran centro de operacione­s. Por el material que maneja, esta es la zona más restringid­a del puerto. A la vista están el Tinerfe, un pequeño petrolero español que carga todo tipo de combustibl­es para llevarlos a Eivissa y Menorca, donde surtirá a todas las gasolinera­s de la isla. Cerca está el italiano Ievoli

Sprint, que transporta gas natural y productos químicos. También el Lady Astrid, de 128 metros con la línea de flotación muy a la vista, lo que indica que sus depósitos están aún por llenar. Además de ser de madrugada, la restricció­n a la circulació­n de vehículos por la zona hace de estos muelles los más silencioso­s del puerto, un silencio sólo roto por los aviones de carga que aterrizan en el aeropuerto.

4 horas

Carga rodada

Cualquier cosa puede verse en un muelle a la espera de embarcar o tras desembarca­r. Esta noche en la terminal Port Nou del muelle adosado hay dos locomotora­s de Talgo que han llegado por carretera a punto para ser embarcadas en un barco ro-ro (roll on roll off) italiano que tiene, entre sus destinos, Arabia Saudí. Forman parte del inmenso contrato del AVE a La Meca, que también pasa por Barcelona. Otras cargas peculiares son los fuselajes de los aviones ATR que semanalmen­te se descargan de los ferrys de Grimaldi procedente­s de Italia y que siguen hasta Toulouse para ensamblars­e. A las 4.37 horas zarpa el Cagliari, con camiones y plataforma­s rumbo a Valencia y el sur de Italia. Es el último barco de la jornada… o el primero de la nueva que empieza ahora en el puerto.

 ?? CÉSAR RANGEL ?? Con capacidad para navegar en aguas heladas, este megayate de 109 metros de eslora zarpará en unos días para emprender una lujosa vuelta al mundo
CÉSAR RANGEL Con capacidad para navegar en aguas heladas, este megayate de 109 metros de eslora zarpará en unos días para emprender una lujosa vuelta al mundo
 ?? CÉSAR RANGEL ?? Rambla de mar. Un veterano velero junto al puente móvil que permite el acceso a los clubs náutico y marítimo en el Port Vell
CÉSAR RANGEL Rambla de mar. Un veterano velero junto al puente móvil que permite el acceso a los clubs náutico y marítimo en el Port Vell
 ?? CÉSAR RANGEL ?? Regina y Rosa se toman un café en la terraza de un restaurant­e, rodeadas de barcos de recreo
CÉSAR RANGEL Regina y Rosa se toman un café en la terraza de un restaurant­e, rodeadas de barcos de recreo
 ?? CÉSAR RANGEL ?? Antonio y Eric, que vigilan el tráfico marítimo y coordinan a los prácticos, son los ojos del puerto
CÉSAR RANGEL Antonio y Eric, que vigilan el tráfico marítimo y coordinan a los prácticos, son los ojos del puerto
 ?? CÉSAR RANGEL ?? Carga y descarga de barcos portaconte­nedores (las grúas están pintadas así para ser más visibles)
CÉSAR RANGEL Carga y descarga de barcos portaconte­nedores (las grúas están pintadas así para ser más visibles)

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