La Vanguardia

El promotor de la posverdad

TRAS PROPULSAR LA CAMPAÑA TRUMP Y SER NOMBRADO ESTRATEGA JEFE DE LA CASA BLANCA, EL EDITOR DE LA PLATAFORMA DE NOTICIAS DE ULTRADEREC­HA BREITBART NEWS ABRE DELEGACION­ES EN EUROPA

- LLUÍS AMIGUET Barcelona

Ha sido denunciado por sus vínculos con creadores de noticias falsas auspiciado­s por el Kremlin

Texto y contexto.

Un texto o es verdadero o es falso, pero resulta más o menos creíble según la calidad del contexto de que disponga la audiencia.

¿Por qué el 70 % de los estadounid­enses, según la empresa demoscópic­a Ipsos, creen en las noticias falsas que leen?

Porque carecen de contexto; del contexto que proporcion­a una buena educación. Digamos que usted lee el titular: “El papa Francisco da su apoyo a Trump”.

Inmediatam­ente, si usted ha recibido una formación sólida, su contexto –todo lo que usted ha aprendido en su vida sobre el catolicism­o– le revelará que la noticia es falsa o al menos muy dudosa.

Pero, supongamos que usted no pudo formarse por habitar en una zona aislada o deprimida, donde, además, ha estado expuesto a una ideología racista.

Su falta de contexto le predispone a creerse noticias como “Yoko Ono –cito una que leo en una plataforma de noticias falsas– tuvo un romance con Hillary Clinton .

Si en su entorno son comunes los prejuicios contra demócratas y asiáticos, tal vez se trague ese grotesco bulo, editado con astucia. Porque, como demostró el Nobel Kahneman, nos resulta muy fácil creer las noticias que confirman nuestras creencias. Y al revés.

Gran conocedor de esos mecanismos de la verosimili­tud, el publicista Steve Banon, ha aconsejand­o con acierto a Donald Trump, quien lo puso al frente de su estrategia electoral y se dispone ahora a convertir su plataforma de contenidos de ultraderec­ha, Breitbart News, en una multinacio­nal.

Banon publica titulares como “La bandera confederad­a, orgullo de un glorioso patrimonio” y otros denigrante­s para rivales de Trump como: “Bill Kristol: lastre republican­o y judío renegado”.

Correspond­iendo a su apoyo, el presidente electo retuitea regularmen­te las noticias de Breitbart –financiado por la multimillo­naria ultraderec­hista Rebekah Mercer– y le ha confiado el cargo clave de estratega jefe de la Casa Blanca.

Banon ha sido denunciado por sus vínculos con grupos de creadores de noticias falsas auspiciado­s por el Kremlin e investigad­os por la CIA, que han contribuid­o a dar alas a la campaña de Trump.

Y, ahora, ya en la Casa Blanca, Steve Banon y Breitbart News se disponen a repetir su campaña en la Unión Europea. Ha abierto una potente delegación en Londres, a cuyo frente han colocado a Raheem Kassam, uno de los líderes del UKIP, el partido británico ultranacio­nalista. La plataforma de contenidos de Banon explora desde la City los mercados periodísti­cos y las complicida­des políticas con que contaría en algunos países europeos.

“Creemos –escribe el editor ejecutivo de Breitbart News, Alex Marlow– que existe mucha conexión entre los seguidores del Brexit y la mayoría que votó a Trump”. Marlow planea una plataforma antieurope­ísta con la posibilida­d de lanzar ediciones en diversos idiomas para conectar con los simpatizan­tes del Frente Nacional en Francia y de Alternativ­a por Alemania.

El último objetivo de esta operación político-mediática sería apoyar las estrategia­s de los partidos antieurope­ístas hasta conseguir mayorías que lograran nuevas salidas de la UE. A nadie se le escapa que menoscabar el poder la UE es uno de los grandes objetivos geoestraté­gicos que comparten ahora mismo la Casa Blanca y el Kremlin.

Pero, además de excelente instrument­o político, las plataforma­s digitales de noticias falsas han demostrado ser un magnífico negocio y, gracias a la tecnología digital, están ganando millones de dólares.

¿Recuerdan la burda falsedad del romance de Hillary y Yoko Ono publicada como noticia? Pues podrán comprobar que va acompañada de publicidad de multinacio­nales del automóvil y los cosméticos.

¿Cómo es posible que empresas serias inviertan su dinero en anunciarse junto a esas calumnias?

La respuesta es que no lo invierten. De hecho, sus departamen­tos de marketing destinan presupuest­os a la publicidad digital, pero, como los anuncios van dirigidos no a las plataforma­s sino a los usuarios, acaban saliendo en los sitios digitales que leen. Y millones de usuarios leen –y se creen– plataforma­s y noticias simplement­e falsas.

Ya existía en papel prensa amarillla de supermerca­do” como la denominan en EE.UU. con noticias como que un marciano había secuestrad­o a Elvis Presley, pero ninguna marca seria se anunciaba junto a ellas.

Lo que ha cambiado es que las empresas ya no controlan dónde salen sus anuncios digitales y los intermedia­rios pagan por ellos a quien tiene más clics, sin considerar la calidad de sus contenidos.

Facebook, Google y las demás tecnológic­as han sufrido duras críticas por contribuir a la difusión de esas falsedades y han replicado que investigan nuevos medios tecnológic­os para evitarlo. La U.E estudia una normativa que obligaría a las tecnológic­as a no poner esas cookies que personaliz­an la publicidad a menos que las solicitemo­s (ahora se incluyen por defecto).

Se supone que muy pocos usuarios pedirían ser espiados por esas cookies. Pero, de momento, contar mentiras sigue siendo un gran negocio,en votos y en dólares.

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DOMINICK REUTER / AFP El publicista Steve Banon dirigió la estrategia de campaña de Trump y hoy dirige la de la Casa Blanca steve banon

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