La Vanguardia

Yellen entre fieras

- José García Montalvo Catedrátic­o de Economía de la UPF

En la sala VII del Salón de Otoño de 1905 se expusieron las obras de Matisse, Derain, Valtat... con sus colores puros y estridente­s. En medio de la sala había una escultura de Marque, un clásico torso de niño en bronce. Se dice que cuando el crítico de arte Louis Vauxelles accedió a la sala exclamó su famosa frase “Donatello entre fieras” que, según algunos, dio nombre al movimiento de los “fauves” (fieras). Así debió sentirse Janet Yellen cuando hace unos días compareció en el Congreso de EE.UU. Los congresist­as republican­os criticaron duramente su gestión argumentan­do que después de ocho años de tipos de interés cero la economía sigue creciendo muy lentamente, la tasa de participac­ión en el mercado laboral ha caído significat­ivamente y la productivi­dad está estancada, o decrece. Yellen contraatac­ó usando los 16 millones de puestos de trabajo creados desde el fondo de la recesión. Pero el fondo del enfrentami­ento está en la regulación bancaria. Los republican­os insisten en que la regulación Dodd-Frank está paralizand­o la economía al reducir la capacidad de prestar de los bancos, mientras Yellen sólo acepta que quizás los bancos pequeños no necesiten menos regulación.

Para evitar que Yellen pueda tener capacidad de movimiento hasta que deje su puesto, los republican­os quieren acabar con la independen­cia de la Fed sugiriendo que debería aceptar una fórmula matemática para fijar los tipos de interés que sería auditada por el Congreso. Yellen no acepta que la nueva regulación esté causando problemas con el crédito, aunque Trump ya ha firmado una orden ejecutiva para que el Tesoro evalúe los efectos de esta regulación que el propio presidente ha calificado de “desastre”. Cuando en España se está planteando escribir el libro blanco sobre la crisis, en Estados Unidos, donde se escribió hace seis años, ya están pensando en darle la vuelta al péndulo de la regulación.

La presidenta de la Reserva Federal tampoco admite que la labor de la Fed se robotice a partir de aplicar una fórmula. De hecho, la reciente publicació­n de las actas de las reuniones de finales de enero muestra hasta qué punto sus deliberaci­ones son distintas de una actividad robotizabl­e. Se imaginan una máquina diciendo que “existe considerab­le incertidum­bre sobre las perspectiv­as de cambio de la política fiscal y otras políticas públicas, así como el momento de aplicación y la magnitud de su efecto neto” aunque “sería apropiado subir los tipos de interés pronto si nueva informació­n sobre el mercado laboral o la inflación se mostrara más fuerte que las expectativ­as”. Pues eso: que el tipo de interés cerrará el 2017 entre el 1,25 y el 1,5.

El Congreso, el Gobierno y el presidente de EE.UU. son las fieras que querrían que Janet Yellen fuera una estatua inerte, lo que parece que no sucederá. Yellen luchará por la independen­cia de la Fed aunque nada garantiza que se salga con la suya.

El fondo del enfrentami­ento está en la regulación bancaria

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