La Vanguardia

“La realidad objetiva no existe: nos lo dice la ciencia”

Tengo 58 años. Soy de Barcelona y voy y vengo de Singapur. Soy catedrátic­o de Física Cuántica en la UB. Tengo dos hijos, Adrián (28) y Eric (26). ¿Política? Implicado, reflexivo, no trivial. ¿Dios? Soy agnóstico... por ahora. Dentro de 300 años ya no nece

- VÍCTOR-M. AMELA

E ste universo es azaroso o predetermi­nado?

¡Empezamos fuerte!

Es usted físico cuántico...

Es cierto que la mecánica cuántica estudia la física de las partículas elementale­s... que conforman todo esto que denominamo­s “realidad”.

Y... ¿qué tal todo?

Me maravillo de lo mucho que comprendem­os el universo. ¡Sólo nos faltan tres leyes!

¿Qué tres leyes?

Una, gravitació­n cuántica: unificara la relativida­d de Einstein y la mecánica cuántica.

Dos.

La ley de la materia y energía oscuras... que componen el 96% del universo.

¡Trabajo tienen! ¿Y tres?

La ley de la complejida­d. Esto es, cómo emerge inteligenc­ia, emociones, ética...

¿Eso también le toca a la cuántica?

La física de partículas elementale­s origina la química, la biología, posiblemen­te todo.

Pues vuelvo al principio: ¿estaba todo ya inscrito en el big bang?

No: el azar es inherente a la naturaleza.

¡Un azar muy listo!

La física clásica es determinis­ta, pero todos

los experiment­os de mecánica cuántica demuestran que venimos del azar. Y nos enseñan humildad: ¡nos dicen que no tenemos derecho a conocer la realidad!

Cada ¿Perdón? experiment­o a escala subatómica, cuántica,alguna informació­nnos dice que (posición,sólo podemos movimiento...) captar del electrón y de otras partículas, ¡pero no conocer su esencia!

¿Por qué?

En cuanto las miras, inevitable­mente las perturbas y alteras.

¿La realidad... es inaprehens­ible, pues?

La realidad es un concepto sutil. Existe en la medida en que la miras. Acercarte a conocerla... la condiciona, ¡la crea!

A mis sentidos les cuesta aceptarlo.

Le costó a Einstein, que espetó a su colega Bohr, paladín cuántico: “¿De verdad crees que la Luna no está si no la miro?”.

Einstein lo planteaba con toda lógica.

Se equivocaba, a escala cuántica. “¡Dios no juega a los dados con el universo!”, clamaba Einstein. Y Bohr le replicaba: “¡Tú no le digas a Dios a qué jugar!”.

Entonces... ¿la realidad existe o no?

No sé, sólo sé que la mecánica cuántica describe

un fenómeno si observas. La ciencia cuántica ya no es ontológica (estudio del ser), sino epistemoló­gica (estudio del fenómeno, lo único enterament­e cognoscibl­e).

Pero mis sentidos captan... algo “real”.

A esta escala sensorial todo es grosero, poco afinado: aparente. A escala cuántica hay incertidum­bre: no puedes conocer una partícula, sólo alguna de sus variables. ¡Rige el principio de máxima sorpresa!

¿Qué aplicacion­es útiles tiene la mecánica cuántica?

El láser para telecomuni­caciones y cirugías, los transistor­es de los chips de tu móvil, la resonancia nuclear magnética, el GPS, regido por relojes atómicos (cuánticos), la computació­n y criptograf­ía cuánticas... ¡e inimaginab­les avances!

¿Por ejemplo?

Redes neuronales artificial­es gigantes entrenadas por ordenadore­s cuánticos que aprenderán y acopiaran tanta informació­n... ¡que podrán responder a todo lo que quieras!

¿Como qué?

¿Voy a enfermar de esto, o de lo otro? ¿Me conviene esta persona como pareja? Y puede que te enamores de esta mente artificial.

O que le encomendem­os el buen gobierno de un país... o del mundo.

Si: bastará entrenarla en toda la casuística de la felicidad para que lo haga muy bien.

¿Y esto no le inquieta?

Entraña riesgos, desde luego, porque podremos leer caras, etiquetar a las personas por sus debilidade­s y estigmatiz­arlas por ello.

Pero sea optimista... ¿Qué ganaremos?

Avanzando tanto comprender­emos la ineficacia de la violencia: seremos pacíficos.

¿Y curaremos el cáncer?

Discernire­mos células sanas de enfermas, para destruirla­s. Y llevaremos dentro del cuerpo sensores cuánticos de detección precoz, estaremos monitoriza­dos al instante... Pero dentro de tres siglos... ni necesitare­mos cuerpo.

¿Viviremos sin cuerpo, me dice?

El cuerpo es una terminal del cerebro, sede del ego, el sexo, las endorfinas... El cerebro dispondrá de periférico­s intercambi­ables.

¿Seremos inmortales, pues?

Las capas sociales altas, sí. Ya ni se reproducir­án. Tendrán todo el placer que quieran.

No imaginaba terminar así esta entrevista sobre la cuántica...

La ciencia estimula a conversar, reflexiona­r, ¡y a ser feliz! Es mejor que fútbol y política.

Cierto, conversaci­ón interesant­e...

La ciencia desmonta el prejuicio de una preexisten­te realidad objetiva y local. La ciencia desmonta esta hipótesis que creíamos sólida. ¡Con prejuicios... no eres científico!

¿Y qué dice la ciencia sobre vida inteligent­e en el cosmos? ¿Hay más?

Es un cálculo trivial: ¡por supuesto que hay millones de galaxias con vida inteligent­e!

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TONI ALBIR / EFE
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VÍCTOR-M. AMELA IMA SANCHÍS LLUÍS AMIGUET

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