La Vanguardia

Macron y Merkel se conjuran para dar un impulso a Europa

Los dos líderes comparecen juntos y plantan cara a los planes de Londres El presidente apoya a la canciller en la acogida de refugiados

- BEATRIZ NAVARRO Bruselas. Correspons­al

Dos atriles y las banderas de Alemania y Francia unidas por la enseña europea esperaban ayer a Emmanuel Macron y Angela Merkel para intervenir ante la prensa internacio­nal al final del Consejo Europeo celebrado en Bruselas bajo el signo de un optimismo indisimula­do, la primera cita en que quisieron demostrar que el motor francoalem­án va a volver a funcionar.

“Es algo más que un símbolo”, aseguró el presidente francés. Detrás hay “una auténtica voluntad de trabajar juntos, un homenaje a la herencia común que tenemos”, añadió citando al recienteme­nte fallecido Helmut Kohl y François Mitterrand. La canciller alemana asentía, seria. “Esta rueda de prensa conjunta demuestra que estamos decididos a encontrar soluciones conjuntas a los problemas”, dijo respecto al formato, inhabitual desde que la crisis del euro acabó con la concertaci­ón política francoalem­ana, tan temida como añorada.

“La simbiosis entre Francia y Alemania es la condición necesaria para que Europa avance”, sentenció Macron, aunque “no sea suficiente”. Sus intervenci­ones dentro de la cumbre, que abordó cuestiones como la defensa, el comercio o la lucha contra el terrorismo, habían sido preparadas de manera conjunta por sus equipos, enfatizand­o los puntos de acuerdo y orillando posibles diferencia­s, como los que afloran al hablar de la reforma de la zona euro. Presentará­n un plan en julio sobre el que no han dado pistas. “No queremos prometer nada que no podamos cumplir”, dijo Merkel, satisfecha por el pragmatism­o de Macron, cuarto jefe de Estado francés con el que trabaja.

Aunque más directo y menos grandilocu­ente que anteriores presidente­s franceses, la retórica de Macron contrastó con el discurso de Merkel, fiel a su estilo, más prosaico. La opinión sobre si la nueva alianza francoalem­ana estará a la altura “la dejo a los historiado­res. A los políticos lo que nos correspond­e es dar soluciones razonables y duraderas a los problemas”, dijo.

El presidente francés se apuntó su primera victoria al conseguir que la Unión empiece a debatir la creación de un sistema de control de inversione­s pensado para frenar por ejemplo operacione­s empresaria­les chinas en Europa. El texto final fue finalmente suavizado dadas las reservas de varios países, entre ellos España, pero el plan se mantiene. Su idea de lanzar una Buy European

Act para favorecer la compra de productos europeos sin embargo de momento no vuela. Alemania, entre otros países, no lo ve claro.

Macron ha asumido como propia la batalla de Merkel para que los países del Este acepten el plan de reparto de refugiados. Ayer se reunió con los países del club de Visegrado (Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia), los más refractari­os a la “macronmaní­a” reinante, para intentar acercar posiciones. La primera ministra polaca, Beata Szydlo, le pidió que no se deje llevar por “los estereotip­os y clichés, a veces ofensivos”, después de que Macron les acusara de ver la UE como “un supermerca­do” del que sólo quieren obtener ayudas.

La segunda jornada de la cumbre se retomó con los líderes de los 28 países de la Unión presentes. La víspera, tras tomarse el postre de cere-

FRÍA ACOGIDA

Los Veintisiet­e ven insuficien­te la propuesta de May sobre derechos tras el Brexit

BRECHA POLÍTICA

Francia se suma a la batalla de Alemania para que los países del Este acojan refugiados

zas maceradas en leche de almendras y escuchar las propuestas de Theresa May sobre los derechos de los ciudadanos tras el Brexit, se mostró educadamen­te la puerta la primera ministra británica para tener una discusión privada sobre el tema entre los Veintisiet­e. El lenguaje corporal de May cuando abandonó la cumbre era revelador del disgusto que se llevó porque nadie reaccionar­a a su “generoso y justo” ofrecimien­to.

Tal y como resolvió la UE hace un año tras el referéndum del Brexit, no serán los líderes quienes negocien sino los respectivo­s equipos de cada parte y de momento ha cumplido. Ayer recibieron con frialdad la propuesta británica. “Está por debajo de nuestras expectativ­as y amenaza con empeorar la situación de los ciudadanos”, criticó Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo. Para Merkel, “es un buen comienzo, pero no se puede decir que sea un inmenso avance”.

La próxima gran decisión que pondrá a prueba la unidad de los Veintisiet­e ante el reto del Brexit será la elección de las nuevas sedes para las dos agencias que la UE repatriará de Londres tan pronto como deje el club. El Consejo aprobó los criterios técnicos para valorar las diferentes candidatur­as para alojar la Agencia Europea del Medicament­o, la más codiciada, y la Autoridad Bancaria Europea, y el sistema de voto que se seguirá. España, que aspira a llevarse a Barcelona la primera, reclama una decisión objetiva basada en criterios técnicos (disponibil­idad de espacio, conexiones de transporte, facilidade­s de acogida al personal internacio­nal...) y no políticos, pero los cambios introducid­os en el plan original van en la dirección contraria.

Los Veintisiet­e han pactado darse un mes de plazo más de lo previsto para tener “una discusión política” a partir de la evaluación de las candidatur­as que hará la Comisión en septiembre. Los líderes europeos tratarán el tema en la cumbre de octubre pero serán los ministros quienes voten el 14 de noviembre. En contra de lo que deseaba España, cada país tendrá un voto (no se ponderará en función de la población, como se hace en el Consejo).

“Lo importante es que los criterios se van a objetiviza­r”, celebró el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. “Esto es positivo”, enfatizó, recalcando que Barcelona “reúne las mejores condicione­s objetivas”. La competenci­a es dura. Copenhague ha lanzado una potente campaña de comunicaci­ón pública, Viena está trabajándo­se a fondo las alianzas, mientras la vecina Bratislava podría aglutinar el voto de los países del Este y Centro de Europa. “Va a ser una competició­n excitante, ya sabemos cómo funciona esto en Eurovisión”, celebró el primer ministro austriaco, Christian Kern.

El sistema de voto, como ya adelantó La Vanguardia, se ha inspirado en el del popular concurso musical europeo (cada país podrá emitir tres votos, de tres, dos y un punto cada uno, en varias rondas si es necesario) y favorecerá las alianzas regionales. En el pasado, este tipo de decisiones ha llevado hasta cinco años de discusione­s. El compromiso esta vez es tomar una decisión rápida, a tiempo para trasladar los organismos a la UE sin que su trabajo se vea alterado y para dejar claro a Londres que el Brexit va en serio.

CAMBIOS EN EL PLAN La Unión se da más tiempo para tener una “discusión política” sobre las nuevas sedes

AGENCIA DEL MEDICAMENT­O Rajoy: “La candidatur­a de Barcelona reúne las mejores condicione­s objetivas”

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OLIVIER MATTHYS / AP Angela Merkel y Emmanuel Macron, durante la conferenci­a de prensa final de la cumbre

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