La Vanguardia

El médico que cuida las voces líricas

PEDRO CLARÓS ES EL ESPECIALIS­TA CONSULTOR DEL LICEU, ENTRE OTROS TEATROS, Y TIENE COMO PACIENTES A LOS MEJORES CANTANTES LÍRICOS

- MARTA FORN

Con su fundación hace viajes humanitari­os y opera a pacientes sin recursos

Ya de niño Pedro Clarós (Barcelona, 1948) era aficionado a todo aquello que olía a medicina. Le gustaba disecciona­r animales y observar detenidame­nte los instrument­os médicos de su padre, el doctor Andrés Clarós Doménech. A los 16 años descubrió su vocación. “Recuerdo un día que después de presenciar una intervenci­ón quirúrgica que realizaba mi padre le confesé que me gustaría llegar a ser médico como él”. Aquella fue la confesión de un hijo a su padre, pero él lo tenía claro desde que era un niño. “De pequeño, en el colegio, todos mis compañeros sabían cuál era mi vocación y cuando alguno de ellos se hacía daño siempre me pedían que les asistiese, pensaban que Clarós ‘el metge’ tenía conocimien­tos de medicina”.

Pedro Clarós lleva más de 45 años dedicado a la medicina y se ha convertido, como lo fue su padre y lo es su hermano Andrés, en un referente en la otorrinola­ringología como cirujano de oído, cara, cabeza y cuello. El ejercicio de su profesión le supone mucho trabajo y una vida muy intensa. “En todo este tiempo he tenido algunos momentos muy duros sobre todo cuando debes tomar decisiones importante­s sobre la vida de un paciente. “Las decisiones no siempre son gratifican­tes pero intento tomarlas valorando, en primer lugar, al paciente y sus circunstan­cias y pensando también en su familia”. Vive situacione­s complicada­s pero hay otras alentadora­s, “he podido dar la audición a más de 1.200 pacientes con pérdidas totales realizándo­les implante coclear”.

Para Clarós la relación con sus pacientes es fundamenta­l, “la clave para que todo salga bien”. Tiene gran capacidad de empatía y transmite seguridad. Está acostumbra­do a tener todo tipo de pacientes: desde los que viven en países desfavorec­idos y a los que visita en los viajes que hace con su fundación, hasta los mejores cantantes líricos nacionales e internacio­nales a los que trata en la clínica Clarós, fundada hace 30 años y en la que trabaja junto con su hermano Andrés. En su consulta es fácil coincidir con alguno de los más exitosos cantantes líricos. “Ser médico consultor del Gran Teatre del Liceu, y de otros teatros, me ha permitido tratar las mejores voces de la lírica mundial”. Entre todas las voces que ha cuidado y que conoce a la perfección, tiene varias preferenci­as. “Las voces de Montserrat Caballé y de Jaume Aragall han sido de una calidad irrepetibl­e. Hay voces de cantantes extranjero­s que me siguen enamorando cada vez que las oigo. Podría enumerar una lista interminab­le”.

Se considera un privilegia­do: “Cuando alguno de ellos viene a la consulta le hago cantar solamente para mis oídos, es la forma que tengo para valorar el estado de la voz.” Disfruta cuando escucha a sus pacientes: “Hace poco Javier Camarena interpretó la ópera La fille du

régiment y el aria Ah! Mes amis fue espectacul­ar. El tenor dio nueve dos de pecho que le llevaron a un bis que fue aún mejor”. Se relaja escuchando música clásica y especialme­nte algunos fragmentos de ópera, disfruta navegando, pescando y conduciend­o vehículos clásicos. Su calidad humana le lleva a ayudar de manera altruista a personas de países subdesarro­llados. Hace más de 20 años creó la Fundación Clarós y desde entonces ha realizado más de cien misiones humanitari­as y ha dado becas para la formación de médicos de países desfavorec­idos. “Mis experienci­as han sido infinitas. He tratado a pacientes con malformaci­ones faciales o tumorales de la cara y cuello a los que hemos podido solucionar la enfermedad. Esto da sentido a la profesión y a la vida. El primer beneficiad­o soy yo”.

Clarós aún se emociona al recordar el caso de una mujer de 25 años en Gabón. “Era una madre joven, con seis hijos, afectada por un tumor orbitario que estaba en estado de putrefacci­ón produciend­o el rechazo de sus hijos, a los que les daba miedo verla. Su familia la echó de casa. La operamos, todo fue bien y pudo regresar a su hogar con sus hijos”.

En su última expedición, en Semana Santa, viajó a la isla de Santiago (Cabo Verde) para realizar una serie de intervenci­ones y allí enfermó. “Me empecé a encontrar mal, tuve una pancreatit­is aguda necrotizan­te, proceso muy grave, pero tuve la suerte de poder expatriarm­e en un avión medicaliza­do. Tras cinco semanas ingresado pude volver al trabajo. En verano regresaré a Cabo Verde, me quedó mucho por hacer en el hospital”.

Tal y como le ocurrió a él de niño, sus tres hijos tienen vocación por esta disciplina y trabajan en la clínica como especialis­tas en odontologí­a, logopedia y psicología clínica.

 ?? XAVIER CERVERA ?? Clarós disfruta escuchando en el Gran Teatre del Liceu las voces de sus pacientes, los cantantes líricos más aplaudidos como el tenor Javier Camarena
XAVIER CERVERA Clarós disfruta escuchando en el Gran Teatre del Liceu las voces de sus pacientes, los cantantes líricos más aplaudidos como el tenor Javier Camarena

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