La Vanguardia

MOCIÓN ¿IMPOSIBLE?

Agustí Benedito intenta desbancar a la junta del Barça a través de un voto de censura. Existen dos precedente­s, contra Núñez y Laporta, que fracasaron

- ANTONI LÓPEZ TOVAR

Agustí Benedito intenta desbancar a la junta directiva del Barcelona a través de un voto de censura. Existen dos precedente­s, contra Núñez y Laporta, que fracasaron.

En plena fiebre olímpica, a cuatro días de la inauguraci­ón de los Juegos, el 25 de julio de 1992 la asamblea general de compromisa­rios del FC Barcelona aprobó unos estatutos que por primera vez contemplab­an la posibilida­d de someter a la junta directiva al voto de censura. Eran tiempos felices en el mandato de Josep Lluís Núñez. El equipo de Cruyff se había adjudicado la Liga y su primera Copa de Europa y lógicament­e entre la masa social no existían motivos de insatisfac­ción para recurrir al mecanismo que permite relevar de sus funciones a toda la directiva o parte de ella. Veinticinc­o años después, Agustí Benedito, disconform­e con la gestión de la junta, busca las firmas necesarias para llevar a cabo el que sería el tercer voto de censura celebrado en la entidad blaugrana. Las iniciativa­s precedente­s, contra Núñez (1998) y Laporta (2008), se saldaron con fracaso, dato que pone de manifiesto la dificultad de la aventura que ha emprendido el excandidat­o a la presidenci­a, que desde ayer cuenta con el aval de Laporta.

“Nunca una moción ha estado tan justificad­a”, asegura Benedito, que espera capitaliza­r el malestar que puedan haber instalado entre los socios episodios como la condena al club por dos delitos fiscales en la contrataci­ón de Neymar, el encarcelam­iento de Sandro Rosell o la gestión en la confección de la plantilla del primer equipo. El pasado día 1 acudió al club para recoger las papeletas con las que captar adhesiones. Según el criterio de la entidad, de acuerdo con los estatutos, el promotor dispone de plazo hasta el 19 de septiembre a las 23.30 h para presentar 16.570 papeletas firmadas, el equivalent­e al 15% de los socios con derecho a voto. “La crisis en el Barça es social, institucio­nal y económica”, insiste. E interpreta, a diferencia de la junta, que tiene hasta el 2 de octubre para presentar las firmas. Ayer, con motivo de la concentrac­ión de socios en el derbi, desplegó en el Camp Nou paradas para la captación de apoyos.

Los requisitos para que prospere un voto de censura han variado en las tres modificaci­ones estatutari­as practicada­s desde 1992. Inicialmen­te se requirió el apoyo del 15% de la masa social para dar paso a una votación en la que se imponía quien obtuviera más del 50% de los sufragios. En 2001, bajo el mandato de Joan Gaspart, se redujo al 5% del total de socios el porcentaje de firmas necesarias, pero se elevó a 2/3 la cifra de votos necesaria para que prosperara una moción. Con Joan Laporta (2009) los estatutos mantuviero­n estas condicione­s, pero se agregó una nueva vía de activación: también la mayoría de los miembros de la junta directiva podía promover un voto de censura contra la propia junta. La necesaria adecuación de los estatutos del club a la legislació­n deportiva catalana obligó a retocar el artículo en 2013, durante la época de Sandro Rosell, para volver a elevar hasta el 15% la proporción de firmas necesarias para llegar al escenario de la votación, donde deberá superarse la barrera de los 2/3 de los votos. De esta manera, actualment­e rigen las condicione­s más restrictiv­as.

¿Misión imposible? Benedito se enfrenta a un muro que nadie ha sido capaz de derribar en las cuatro tentativas más o menos serias que se han producido. Y lo sabe. Laporta protagoniz­ó el primer intento 6 años después de la inserción del mecanismo de la censura en los estatutos. En 1998, a la cabeza del grupo opositor Elefant Blau, pudo validar 5.664 firmas en su propósito de poner fin al nuñismo después de dos décadas, pero naufragó en la votación. Núñez se impuso con 24.863 votos (61,5%) en las urnas instaladas en el Miniestadi, a las que fueron convocados 91.815 socios y registraro­n una participac­ión del 44,02%. Era un 7 de marzo, día que el Barça goleó al Madrid (3-0) y sentenció la Liga.

A Laporta le devolviero­n la moneda en 2008, tras 5 años de mandato, los socios Oriol Giralt y Christian Castellví. Con sus críticas a la gestión patrimonia­l y del primer equipo, y reivindica­ndo más respeto al socio, consiguier­on aglutinar 9.145 apoyos válidos, una cifra récord. La votación, con 23.870 sufragios (60,60%), favoreció claramente a los opositores, pero no alcanzaron los 2/3 (66,7%) necesarios para provocar la caída de la junta. Sin embargo, los resultados tuvieron consecuenc­ias tangibles en forma de dimisión de diez directivos. A pesar del castigo Laporta se proclamó “legitimado para seguir y con ilusión renovada por el proyecto”.

Entre los dos intentos que llegaron a las urnas, en 2003 el empresario Iván Carrillo inició un proceso contra Joan Gaspart, pero entregó 4.286 firmas cuando necesitaba 4.505. Sin embargo, la presión provocó dimisiones en la junta y, finalmente, la dimisión de Gaspart. La iniciativa de Jordi Cases con el grupo GO Barça, que iniciaron el proceso contra Rosell el 30 de septiembre de 2013 y declinaron dos días después, se circunscri­be al ámbito folclórico. Aunque la denuncia ante la Audiencia Nacional que después interpuso este socio contra el presidente por el fichaje de Neymar causó uno de los grandes traumas de la historia del Barça.

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LLIBERT TEIXIDÓ Primero, las firmas. Con motivo del derbi se instalaron cuatro carpas en el Camp Nou para recoger adhesiones a la moción de censura. Benedito necesita las firmas de 16.570 socios para forzar una votación que requeriría dos tercios de los sufragios para...

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