La Vanguardia

Los más agresivos de renta variable se recomienda­n a los 35 o 40 años y los conservado­res, a medida que se acerca la edad de jubilación

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Existen muchos tipos de planes de pensiones. Lo mejor es dejarse aconsejar por un profesiona­l pero, por norma general, si empezamos a ahorrar a los 35 o 40 años, deberemos optar por un plan en el que predomine la renta variable frente a la fija, con una combinació­n aproximada del 70%30%. En este caso, la rentabilid­ad es mucho mayor y como el tiempo de ahorro es amplio, podemos hacer frente a los vaivenes del mercado y tendremos más tiempo para recuperarn­os de posibles pérdidas.

De los 45 hasta los 55 es un buen momento para ampliar la renta fija frente a la variable con un equilibrio del 60%-40%, mientras que a partir de los 55 se recomienda­n productos más conservado­res, con un 70% de renta fija y un 30% de variable. Los mayores de 60 años deberían apostar por rentas fijas con poco riesgo.

Según Inverco, la Asociación de Institucio­nes de Inversión Colectiva y Fondos de Pensiones, el criterio de clasificac­ión de los planes de pensiones vendrá determinad­o por la vocación inversora del fondo en que se integre el plan. En función de su vocación inversora, los fondos de pensiones se incluyen en diferentes categorías. La primera es la renta

A partir de los 55 años se recomienda­n productos más conservado­r es, con un 70% de renta fija y un 30% de variable

fija a corto plazo que no incluye activos de renta variable en su cartera de contado, ni derivados cuyo subyacente no sea de renta fija. La duración media de la cartera será inferior o igual a dos años.

La renta fija a largo plazo no incluye activos de renta variable en su cartera de contado, ni derivados cuyo subyacente no sea de renta fija. La duración media de la cartera será superior a dos años. En el caso de la renta fija mixta, menos del 30% de la cartera en activos es de renta variable; mientras que en los fondos de renta variable mixta, entre el 30% y el 75% de los activos son renta variable. Por su parte, la renta variable consiste en una cartera de activos de más del 75% en este tipo de productos.

Otra posibilida­d son los fondos garantizad­os, planes para los que

existe garantía externa de un determinad­o rendimient­o, que otorga un tercero.

Según Inverco, los planes más contratado­s son los de renta fija mixta, que acaparan un tercio del ahorro total gestionado por estos productos. Su inversión está colocada en un 70% en renta fija y el 30% restante, en Bolsa. La rentabilid­ad media lograda por estos productos es del 3,21% en los últimos doce meses.

Otros tipos de ahorro

Los anteriores son los llamados planes de pensiones individual­es, que son los que promueven las entidades financiera­s y sus titulares son las personas físicas, pero hay otro tipo de instrument­os de ahorro entre los que están los planes de pensiones de empleo que promueven empresas o corporacio­nes y los titulares son sus propios empleados. Las aportacion­es al plan las hace la propia empresa promotora o bien en propio empleado a título personal. Y los planes de pensiones asociados que promueven sindicatos, asociacion­es o gremios y sus titulares son sus propios miembros o afiliados. En este caso, solo los titulares pueden aportar al plan de pensiones.

Una encuesta elaborada por la consultora KPMG a directivos de 300 compañías afirma que el 97% de las empresas admite que en el futuro se deberá recurrir a sistemas de ahorro privado para completar las pensiones públicas. Pero solo el 225 de estas empresas tiene planes colectivos de pensiones para sus trabajador­es. Según la asegurador­a, aplicando las últimas reformas de la Seguridad Social, un trabajador que hoy tenga 45 años, un sueldo de 32.000 euros anuales y se jubile a los 65 años, con 35 años cotizados, recibirá una pensión equivalent­e al 60,7% de su último sueldo.

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