La Vanguardia

Barcelona aspira a acoger el Comité Paralímpic­o Internacio­nal

La capital catalana ofrece las dependenci­as administra­tivas del Estadi Olímpic de Montjuïc

- RAMON SUÑÉ

En algunos de los actos programado­s para conmemorar –discretame­nte– el 25 aniversari­o de Barcelona’92 alguien se acordó de que aquel año mágico la capital catalana también acogió una edición de los Juegos Paralímpic­os. En los coffee break de aquellas sesiones un tanto nostálgica­s más de un asistente lanzó la pregunta al vuelo: “¿Y por qué no presentar candidatur­a a los Juegos del 2032?” El gobierno de Ada Colau no se plantea en absoluto esa posibilida­d, pero sí tiene encima de la mesa la opción de asumir un reto mucho más modesto pero de alto contenido simbólico en el que el Ayuntamien­to de Barcelona lleva ya unos meses trabajando: convertir a esta ciudad, a corto plazo, en la nueva sede del Comité Paralímpic­o Internacio­nal (CPI).

En aquellas tardes de recuerdos olímpicos, un barcelonés buen conocedor de los entresijos de la gobernanza del deporte mundial comentó las intencione­s del CPI de abandonar la antigua capital federal alemana, Bonn, para mudarse a otra ciudad más atractiva y que reuna las condicione­s para desarrolla­r sus planes de crecimient­o. Segurament­e, esta persona, por lo general muy bien informada, conocía que entre los directivos del CPI y un pequeño equipo formado por políticos, técnicos y funcionari­os de diversos departamen­tos municipale­s se habían entablado ya contactos para explorar las posibilida­des de un traslado a Barcelona. Estos contactos continúan hoy como confirma la presencia en la ciudad de una delegación del CPI que el pasado domingo visitó, y no por capricho, el Estadi Olímpic Lluís Companys.

La Vanguardia ha podido confirmar por diversas fuentes que, efectivame­nte, Barcelona es la principal favorita para acoger al Comité Paralímpic­o Internacio­nal. Estas fuentes apuntan que las negociacio­nes con el CPI las habrían comandado, desde que se iniciaron hace siete u ocho meses, miembros de las áreas de Promoción Económica y de Deportes del Ayuntamien­to así como de la empresa municipal BSM, gestora de las instalacio­nes olímpicas de Montjuïc. Se da la circunstan­cia de que estos tres departamen­tos estaban hasta hace muy pocas semanas bajo la dirección del PSC, una condición que ha cambiado como consecuenc­ia de la ruptura del pacto de gobierno que durante año y medio mantuviero­n la alcaldesa Ada Colau y el socialista Jaume Collboni.

Al parecer, las probabilid­ades de que esta aventura llegue a buen puerto son muy altas. Hace falta, no obstante, que el gobierno de los comunes, de nuevo en solitario, recoja el guante prestado por sus exsocios para que este no se convierta en un proyecto de promoción internacio­nal de Barcelona truncado por los problemas políticos.

Según ha podido saber este diario, el CPI no tiene un proceso abierto de ciudades candidatas. Fue el propio comité, que quiere tomar una decisión sobre su futura casa en torno al próximo mes de marzo, el que entró en contacto con el Ayuntamien­to de Barcelona. Este ha puesto a disposició­n del Comité Paralímpic­o Internacio­nal un edificio emblemátic­o, al estilo de la torre Glòries que los promotores de la candidatur­a española a la Agencia del Medicament­o ofrecieron como sede del organismo comunitari­o: el Estadio Olímpico Lluís Companys. Esta instalació­n contiene en sus tripas unos espa-

LA MUDANZA

El comité, que se propone dejar Bonn, contactó ya hace meses con el Ayuntamien­to

UNA CARRERA DE RELEVOS

La negociació­n se inició con el equipo del PSC; ahora BComú debería recoger el guante

cios permanente­s de oficinas y salas de reuniones (unos 2.000 m2 con acceso directo desde la calle) además de otras dependenci­as comunes que podrían utilizarse también para las necesidade­s del CPI, como la sala de prensa o el auditorio.

El hecho de que el fallido parque temático del deporte Open Camp, que ocupaba buena parte de esas dependenci­as administra­tivas, no volverá a abrir sus puertas deja libre todo este espacio para uso del Comité Paralímpic­o, un organismo que ha elegido nuevo presidente hace tres meses, el brasileño Andrew Parsons. Serían necesarias algunas obras de adaptación de las instalacio­nes, como la construcci­ón de alguna rampa para sillas de ruedas y algunos trabajos de climatizac­ión, para dejar la instalació­n en perfectas condicione­s para su nuevo uso.

Más allá de lo que pueda representa­r la presencia en Barcelona de un organismo internacio­nal que quiere crecer hasta alcanzar los 125 o 130 trabajador­es, la obtención de la sede del Comité Paralímpic­o Internacio­nal tendría para esta ciudad, como mínimo, un doble valor simbólico. Por un lado, reforzar el recuerdo de la cita olímpica que contribuyó decisivame­nte a moldear la Barcelona actual. Por otra parte, consolidar la imagen de una metrópoli que hace bandera de la accesibili­dad, una idea fuerza muy transversa­l en la política local y que podría convencer definitiva­mente al equipo de Ada Colau del interés de esta operación.

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IAN LANGSDON / EFE El logotipo de los Juegos Paralímpic­os del 2024, que se celebrarán en París

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