La Vanguardia

Lorca y la Cartuja

- EL RUNRÚN Màrius Serra

En el Museu de Badalona se puede ver una magnífica exposición fotográfic­a de Oriol Casanovas y Antonio Guillén sobre la Cartuja de Montalegre. El catálogo se titula Montalegre, sis segles de silenci cartoixà, con texto de Jaume Oliveras. Hace un par de semanas me invitaron a dar una charla sobre la presencia de la Cartuja en la literatura. Mi tío Màrius Roig, tras hacer la guerra con los rojos, pasar por el campo del Barcarès y rematarlo con tres años de mili en Menorca, se hizo monje cartujano y se pasó medio siglo en la Cartuja de Montalegre, en Tiana. Aquel mundo ignoto que se regía por la hora solar me fascinaba. La radicalida­d de la vida cartujana también fascinó a los románticos. A principios del siglo XIX Chateaubri­and reproduce en Memorias de ultratumba una visita a las ruinas de los edificios abandonado­s de la Grand Chartreuse de Grenoble. Resalta el silencio y la muerte. La misma fascinació­n se detecta en los poemas de Wordsworth (“yo te saludo, Chartreuse, mientras lamento tu ocaso”) o Lamartine (“en la calma de las noches, ¿desde las alturas que habitáis nada entendéis del cielo?”). Hay más ejemplos de autores racionalis­tas que ven en la radicalida­d cartujana el vínculo con una religiosid­ad esencial y perdida.

Los ejemplos que encontré en textos del siglo XX se referían a un aspecto más trivial: el famoso licor chartreuse. Lo toman los personajes de El gran Gatsby de Scott Fitzgerald y también de Retorno a Brideshead de Evelyn Waugh. Y en una de sus obras, Saki pone en boca de un personaje: “La gente puede decir lo que quiera sobre la decadencia de la cristianda­d, pero un sistema religioso capaz de producir chartreuse verde no morirá nunca”. También hallé referencia a una micropieza teatral de Federico García Lorca: Diálogo mudo de los cartujos. Me sorprendió leer que es un ejemplo de máxima condensaci­ón expresiva porque los cartujanos protagonis­tas nada dicen más allá de los signos de puntuación que les adjudica el poeta: exclamacio­nes, interrogan­tes... Intrigado, lo busqué, pero el día de la conferenci­a aún no lo había hallado y cerré con el florido poema de Rubén Darío La Cartuja (1914). Ayer me llegó la rareza por correo, en el volumen titulado Tres diálogos, editado por la Universida­d de Granada en 1985 a cargo de Manuel FernándezM­ontesinos. Aluciné. El diálogo de los cartujos son dos cuartillas escritas con tinta azul. Cinco monjes en el patio. El primero dice ?, el segundo !, el tercero ( ), el cuarto ---y el último . Después de unos (pocos) movimiento­s descritos en las acotacione­s “los frailes se calan sus capuchas y emprenden el camino de la iglesia”. Es decir, se van, ora uno, ora otro. Lorca remata la escena silenciosa de modo entomológi­co: “Un chorro de hormigas sube por la pared a los sazonados membrillos del techo”. Lo data el 19 de julio de 1925. Teatro mudo en la Cartuja de Miraflores.

“Un sistema religioso capaz de producir chartreuse verde no morirá nunca”, le hace decir Saki a uno de sus personajes

 ??  ??

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain