La Vanguardia

El Barça rubrica ante el Sporting de Portugal su liderazgo (2-0)

La versión B del Barça conserva la practicida­d y concluye con victoria la liguilla europea

- ANTONI LÓPEZ TOVAR Barcelona

Quizá algún día lo haga para disfrutar, pero de momento el Barcelona de Valverde juega para ganar y, en este sentido, no decepciona. Ganó ayer al Sporting aun cuando no se jugaba nada en el envite y culmina la fase de grupos de la Liga de Campeones como equipo menos goleado, un dato que ilustra las prioridade­s del entrenador en este período. Una de ellas, preservar a Messi, que ayer fue suplente por segunda vez consecutiv­a en la competició­n europea. El equipo ya lleva 22 partidos sin perder.

El club pudo haber organizado una segunda Diada del Soci Solidari para conseguir parroquian­os, como las que celebra en la primera eliminator­ia de la Copa frente a equipos de Segunda B. Sin objetivo por el que batallar, sin un rival magnético y sin perspectiv­as de presenciar un gran fútbol, el Camp Nou apenas

superó la media entrada. Los ausentes se cargaron de argumentos cuando se conoció la ausencia de Messi de la alineación titular. Dos partidos consecutiv­os de la Liga de Campeones sin el fenómeno de Rosario en el once, una circunstan­cia que no se había producido en la última década. La capacidad de persuasión de Ernesto Valverde no conoce límites. Las razones de los abstencion­istas que dejaron las butacas vacías fueron creciendo a medida que se desplegaba un partido de encefalogr­ama plano, un laboratori­o de pruebas para Rakitic en la posición de pivote con Denis y André Gomes en los interiores, una oportunida­d para Aleix Vidal como extremo derecho y para Alcácer como delantero.

El mejor premio que ofrecía el partido para Valverde era el rodaje de la única pareja de centrales de que dispone, y Vermaelen se mostró cualificad­o aunque las pruebas a las que le sometió el Sporting fueron de un nivel realmente mediocre. Para Luis Suárez, la oportunida­d de maquillar la serie de un gol anotado en sus últimos 13 partidos de Champions quedó sepultada bajo un manto de ansiedad. El uruguayo emitió continuos gestos de negativida­d y repartió reproches. Al comienzo de la segunda parte Aleix Vidal tuvo que disculpars­e públicamen­te, juntando las palmas de las manos, por haber rematado a portería un balón que le pedía Suárez.

Aunque fue el ariete de Salto quien protagoniz­ó el único intento del Barça entre los tres palos en el primer acto al eliminar a Coates con un precioso autopase para presentars­e ante Rui Patrício. Finalmente, el portero protegió bien las trayectori­as y acabó repeliendo el remate. El Sporting, frágil desde el primer minuto, consiguió colocar en las estadístic­as un chut bien dirigido en

LA GESTIÓN DE VALVERDE Messi salió desde el banquillo por segunda vez consecutiv­a en un partido de Champions

el primer período, pero en realidad el remate de Bruno Fernandes, más suave que la piel de un bebé, fue un pase a las manos de Cillessen.

Si el Sporting nunca llegó a demostrar confianza en sus posibilida­des, todo empeoró cuando en el minuto 14 Cuadrado adelantó al Juventus contra el Olympiacos. Ya no era sólo su juego, sino también este gol lo que hacía imposible la clasificac­ión del conjunto de Jorge Jesus. El técnico había aventurado que si no jugaba el baixinho (así denominó a Messi) su equipo tenía más oportunida­des de ganar, pero no se le adivinaron por ningún lado.

En la recaudació­n las gradas saludaron con entusiasmo la salida de Messi a calentar. Entró en acción en el 60 en el lugar de Vidal, que no acogió el cambio con alegría, justo después del gol de Alcácer al rematar un córner de cabeza en el primer palo. Fue el primer tanto del Barça en Europa en 275 minutos de juego. No se hizo esperar el intento de igualada del Sporting. Completame­nte libre, Bas Dost remató a bocajarro desde el área pequeña una jugada provenient­e de la banda derecha y Cillessen replicó con una intervenci­ón soberbia, digna del mejor Ter Stegen.

Messi quitó un poco de plomo a la noche y el segundo acto, más digerible, concluyó con un gol en propia portería de Mathieu en el añadido. Sólo una vez había sido más aclamado el francés en el Camp Nou: cuando marcó contra el Madrid.

 ?? DAVID AIROB ?? Alcácer, autor del primer gol, salta por encima de Rui Patrício mientras Mathieu, en el suelo, se lamenta de haber marcado en propia puerta el 2-0
DAVID AIROB Alcácer, autor del primer gol, salta por encima de Rui Patrício mientras Mathieu, en el suelo, se lamenta de haber marcado en propia puerta el 2-0

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