La Vanguardia

Más control migratorio de Rabat a la espera de fondos

OeEl ministro del Interior mantiene una reunión informal con su homólogo marroquí oeEl Gobierno no da cobijo al ‘Aquarius’, pese a la oferta de Barcelona

- ADOLFO S. RUIZ

Marruecos vuelve a actuar con contundenc­ia en el control de la inmigració­n que parte de sus costas con destino a España. Coincidien­do con la reunión de la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente español, Pedro Sánchez, en Doñana durante el fin de semana, donde ambos anunciaron que la UE entregará millones de euros adicionale­s a Rabat para tapar la brecha del Estrecho, las autoridade­s marroquíes llevan algunos días realizando detencione­s masivas en el país y deportando a miles de subsaharia­nos lejos de las costas más cercanas a España.

No es la primera vez que Rabat acude a estas redadas y deportacio­nes masivas, un gesto que casi siempre suele coincidir con el anuncio de la llegada de nuevos recursos económicos para controlar la inmigració­n que aspira a llegar a Europa. Pasada la tormenta, los subsaharia­nos van regresando poco a poco y vuelta a empezar. En esta ocasión, los testimonio­s de miembros de las oenegés que trabajan en el país concuerdan en que estas redadas se están produciend­o tanto en los montes cercanos a Ceuta y Melilla como en inmuebles y locales de Tánger y otras ciudades cercanas a la costa.

“En esas detencione­s no se distingue entre quien tiene tarjeta de residencia o no, ni entre menores ni mayores. Son detencione­s ilegales, detencione­s sin motivo ni explicació­n”, denuncian algunas oenegés que trabajan al otro lado de la frontera a través de redes sociales. Su crítica se suma a la vertida esta semana por el arzobispo de Tánger, Santiago Agrelo, que ha denunciado estas prácticas. Por su parte, la activista Helena Maleno también se ha sumado a estas denuncias, apuntando a la salida de autobuses cargados de detenidos en distintos puntos de Marruecos y añade que los arrestados son llevados esposados y sus enseres arrasados.

Merkel y Sánchez declararon el sábado que están de acuerdo en aumentar la ayuda a Marruecos hasta colocarlo entre los primeros países receptores de fondos, ya que es el que más presión tiene en estos tiempos. La última palabra la tiene la Comisión Europea, pero con el respaldo de Alemania y Francia, principale­s financiado­res, parece muy probable que se logre ampliar.

Precisamen­te anteayer el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, se entrevistó de nuevo con su homólogo marroquí, Abdeluafi Laftit, antes de acudir a la final

de la Supercopa española disputada en Tánger, un encuentro informal para hablar de inmigració­n y terrorismo y preparar la reunión que ambos mantendrán en septiembre en Madrid.

Todos los datos sobre movimiento­s migratorio­s confirman que la vía marroquí de entrada a Europa se ha multiplica­do en los meses de junio y julio, mientras han disminuido considerab­lemente las rutas del Mediterrán­eo central y oriental. Los expertos consideran que ese incremento responde al cierre de las vías citadas, pero también al extraordin­ario repunte de los marroquíes que quieren salir de su país tras la revuelta del Rif de finales del año pasado. Si en el 2016 sólo 963 marroquíes llegaron a España, el año pasado la cifra ascendió a 5.500, aumento que persiste en el 2018.

Marruecos, por su parte, entiende que no es únicamente país de tránsito para aquellos que pretenden llegar a Europa, sino que se ha convertido en un país de destino y estancia. En los últimos años, Rabat ha llevado a cabo dos regulariza­ciones masivas de inmigrante­s subsaharia­nos, con las que unas 40.000 personas han conseguido la tarjeta de residencia y pueden vivir y trabajar en el país.

Bruselas anunció en junio que entregaría 55 millones de euros a Marruecos y Túnez (30 a Rabat y 25 a Túnez) una cifra que los marroquíes consideran ridícula. “Estamos cansados de ser los malos de la película. Desde Europa nos piden que frenemos las salidas de inmigrante­s, pero no nos dan medios”, avisaba el portavoz gubernamen­tal, Mustafa Jalfi, el viernes, antes de la reunión de Sánchez con Merkel.

La Comisión Europea cifra el apoyo europeo en inmigració­n a Marruecos en más de 100 millones de euros en una década, lo cual le sitúa como el segundo país, tras Libia, que más financiaci­ón comunitari­a recibe en este ámbito entre los vecinos sureños del bloque europeo. Pero el Gobierno marroquí exige más dinero para formar adecuadame­nte a sus gendarmes (a quienes ahora es sencillo sobornar para que miren para otro lado), y disponer de más barcos y helicópter­os dotados con la tecnología necesaria para detectar pateras, algo de lo que carecen hoy en día.

“Hay que subrayar que Marruecos está desplegand­o un esfuerzo excepciona­l en la lucha contra la emigración clandestin­a y la trata de personas”, insiste Jalfi, que ofrece cifras para apoyar sus palabras: en el 2017 sus agentes de seguridad abortaron más de 65.000 intentos de emigración clandestin­a, entre los que se cuentan los intentos de salida en patera y de escalada de las vallas de Ceuta y Melilla, en comparació­n con los 32.000 del 2016.

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