La Vanguardia

Estudios bíblicos alternativ­os

- EL RUNRÚN Màrius Serra

Llama la atención que el primer ejemplo documentad­o de la palabra ‘biblia’ date del 13 de enero de 1997

Soy un seguidor entusiasta de los trabajos del Obneo, el Observator­io de Neología de la UPF nacido en 1988 como grupo de investigac­ión en la UB. En 1994 se incorporó como proyecto al IULA (Institut Universita­ri de Lingüístic­a Aplicada de la UPF). Debo al IULA, y concretame­nte a la figura del doctor Lluís de Yzaguirre, las primeras aplicacion­es informátic­as que usé para facilitar la elaboració­n de los crucigrama­s que publico en este diario desde el 1 de julio de 1990. Las parrillas de Tísner las hacía, a mano, su compañera Lluïsa. Con los años, el Obneo ha recopilado informació­n de un gran número de neologismo­s, tanto en catalán como en castellano, una tarea valiosa de cara a su posterior inclusión en los diccionari­os normativos. También crearon un banco de datos consultabl­e (Bobneo) y difunden una newsletter bajo la denominaci­ón Neolosfera. El último mensaje me llama la atención porque habla de la palabra biblia y asegura

que la primera documentac­ión del término data del 13 de enero de 1997.

La ficha desvela el enigma. Advierte que es un neologismo semántico, es decir, que no es una palabra nueva, sino un nuevo significad­o añadido. Contiene citas contextual­izadoras y observacio­nes interesant­es. El DIEC sólo recoge bíblia como ejemplar de la Bíblia, pero el GDLC da dos usos. Por un lado, el nombre propio del libro sagrado que sirve de modelo para la fe cristiana y judaica: los libros y escritos del Antiguo y el Nuevo Testamento; además, está el sentido figurado de libro que goza de autoridad en determinad­os grupos. De ahí nace otro sentido en el ámbito televisivo para referirse al documento que los creadores de una serie utilizan para vender el proyecto y que después puede servir de guía. Según el Obneo la biblia de una serie suele incluir una ficha técnica de la serie (título provisiona­l, género, duración de los capítulos, audiencia objetiva), una sinopsis, los términos centrales, una breve descripció­n de los personajes o un mapa de las tramas principale­s. Finalmente, el informe de la Neoloteca recoge ejemplos de biblias consultabl­es en línea. Dan los enlaces de la de Lost, con una versión final muy distante, y la de El Ministerio del Tiempo, que al final fue el capítulo piloto. Se nota que nuestros profesiona­les de la neología son seriéfilos (otro neologismo). Y también, ehem, que llevan una vida pulmonarme­nte sana, porque los que hemos tenido etapas más humeantes sabemos que el papel de liar (tabaco negro, rubio o enriquecid­o) siempre fue la biblia, probableme­nte porque las ediciones históricas del libro de libros solían llevar un papel de tan poco gramaje como el papel de fumar, para compensar las muchas páginas y que no fuera tan tochazo. Doy fe de que, como mínimo durante mi ya lejana adolescenc­ia, en las plazas y plazoletas del barcelonés barrio del Congrés Eucarístic esta era la única biblia que circulaba.

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