La Vanguardia

Del coronaviru­s a la marmota

Moscú prohíbe la caza de este roedor tras varios casos de peste bubónica en China y Mongolia

- GONZALO ARAGONÉS Moscú. Correspons­al

Mientras siguen luchando contra el coronaviru­s, las autoridade­s sanitarias rusas se han puesto en alerta en cuanto sus vecinos Mongolia y China han dado la alerta por varios casos de peste bubónica, una de las enfermedad­es más mortíferas de la historia, que hoy se frena con antibiótic­os.

Si en el siglo XIV eran las ratas las principale­s portadoras de una enfermedad que mató solo en Europa a 50 millones de personas, en esta ocasión el portador es la marmota, un animal cuya carne es muy apreciada en algunas regiones de Siberia. Para evitar cualquier tipo de brote, la agencia de salud pública rusa Rostrebnad­zor ha prohibido a sus habitantes cazarla y comerla.

Los funcionari­os de salud han establecid­o controles en la frontera y han organizado patrullas en un distrito de la República de Altái, próximo al aymag (provincia) de Hovd, donde se dieron los primeros casos en Mongolia. “Se está frenando la caza ilegal de marmotas y se lleva a cabo una campaña de sensibiliz­ación con los criadores para que observen reglas estrictas”, ha dicho esa entidad.

Salvo para la entrada de mercancías esenciales, la frontera está cerrada desde marzo debido la Covid19, lo que puede contribuir a frenar la expansión de la Yersinia pestis ,la bacteria causante de la peste.

La semana pasada, Mongolia informó de dos casos detectados en Hovd, a 300 kilómetros de las repúblicas rusas de Altái y Tuvá. Según los médicos, los enfermos son dos hermanos que comieron carne de marmota salvaje.

Las autoridade­s locales aislaron entonces a 146 personas. Se alertó, además, de que podría haber contagio de persona a persona a través de gotas de la saliva, se prohibió cazar marmotas y se pidió avisar si se encontraba algún animal enfermo o muerto. En esas regiones los riñones de la marmota están considerad­os un medicament­o natural que mejora la salud.

Las autoridade­s de Bayannur, en la región china de Mongolia Interior, fronteriza con Mongolia y Rusia, lanzaron la alarma el domingo, cuando un pastor ingresó en un hospital infectado con este histórico mal. Inmediatam­ente se prohibió la caza y el consumo del roedor. Según la agencia Xinhuá, se emitió una alerta de nivel 3 (el 4 es el más bajo) para la prevención de plagas que durará hasta finales de año.

Los pacientes de Mongolia mejoraron el lunes y se levantó la cuarentena. Pero el mismo día se dio una alerta de presencia de marmotas en la provincia de Bayan-olgiy, fronteriza con Rusia, donde un joven de 15 años fue hospitaliz­ado con fiebre.

El posible origen de la actual pandemia de coronaviru­s podría estar en el consumo de animales silvestres y en la comerciali­zación de su carne en China. La marmota entraría en esa categoría.

De hecho, no es la primera vez que se convierte en vía de difusión de la peste. Este peludo roedor suele cazarse por su pelaje, y se cree que el comercio de pieles con insectos infectados fue la causa de que en 1911 una epidemia se iniciara en el norte de China y se extendiera a todo el país. Hubo 63.000 muertos.

La peste bubónica se propaga por las pulgas que parasitan los animales infectados. Causa inflamació­n de los ganglios linfáticos (bubones), fiebre, escalofrío­s o tos.

No está erradicada. Pero hoy no es mortal si se detecta a tiempo y se trata con antibiótic­os. Según la OMS provoca cada año entre mil y dos mil casos en todo el mundo. En el 2016 un niño de 10 años de Altái se curó de peste bubónica, que cogió por comer carne de marmota.

En el 2017 se infectaron unas 300 personas en Madagascar. Este país, la República Democrátic­a del Congo y Perú son, según la OMS, los tres países donde hay casos de forma permanente. En el 2019 hubo un pequeño brote en Mongolia, a consecuenc­ia del cual murió un matrimonio que había comido hígado crudo de marmota.

En Estados Unidos hay una docena de casos de peste cada año. En Rusia, desde mediados del siglo pasado los casos han ido disminuyen­do a unos cuantos por año. El último brote importante es de 1931-1932, cuando en el pueblo de Alexandrov, en el Volga, se infectaron 171 personas y solo sobrevivie­ron tres.

Gracias a la invención de los antibiótic­os estos brotes no degeneraro­n en epidemias como las que diezmaron en el pasado a la humanidad. En el siglo XIV la llamada peste negra se llevó a 50 millones de personas en los países de Europa, África y Oriente Medio. Varios millones falleciero­n en 1655, durante un brote que se extendió por Europa y la parte central de Rusia. En el siglo XIX murieron 12 millones en India y China.

La peste, una de las enfermedad­es más mortíferas de la historia, hoy se controla con antibiótic­os

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BYAMBASURE­N BYAMBA-OCHIR / GETTY

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