La Vanguardia

El delta del Ebro, paraíso amenazado de los flamencos

Las salinas, en jaque por la crisis climática, oasis para la cría del ave símbolo del parque natural

- ESTEVE GIRALT XAVI JURIO (FOTOS)

El flamenco –y otras valiosas especies de aves protegidas no tan conocidas– ha encontrado su oasis en uno de los extremos del delta del Ebro, en los depósitos y calentador­es de agua marina de las Salinas de la Trinitat, en la reserva natural de la Punta de la Banya. Se trata de un lugar con doble protección por su extraordin­ario valor medio ambiental, al que solo se puede acceder si se trabaja en las salinas o se realiza un trabajo de interés científico.

Visitarlo y conocerlo ayuda a entender su trascenden­cia en el contexto del parque natural. Hacerlo justo ahora sirve para tomar conciencia de la fragilidad del Delta, más amenazado que nunca después del Gloria. Para acceder a estas salinas por tierra hay un único paso, en el Trabucador, sobre una frágil barra de arena, de media docena de kilómetros de largo y amplitud escasa e irregular, entre el mar, a un lado, y la bahía de los Alfacs, en el otro.

El Trabucador quedó partido con el Gloria y se ha reparado con una actuación de emergencia, con la movilizaci­ón de 350.000 m³ de arenas procedente del interior de la bahía de los Alfacs. Las obras, ejecutadas por el Ministerio para la Transición Ecológica, con el asesoramie­nto de la UPC, han dado una mínima consistenc­ia al Trabucador, pero hay dudas de si resistirá los temporales de otoño e invierno.

La continuida­d de la actividad industrial en las salinas de la Trinitat cuelga de un hilo por la vulnerabil­idad del Trabucador. La empresa (Infosa), que explota la concesión salinera, ha encargado un estudio técnico para ver si es viable transrán portar la sal por vía marina, a través de la bahía de los Alfacs. Esta solución de emergencia no estará en marcha antes de dos años. “Nos preocupa mucho, si el mar se vuelve a llevar por delante el Trabucador, la continuida­d de las salinas quedaen entredicho”, explica Joan Sucarrats, gerente de Infosa.

Si se abandona la actividad salinera su impacto irá mucho más allá de la empresa y de sus empleados. Dejarán de funcionar las bombas que ahora extraen el agua marina de la bahía y la hacen recircular por los grandes depósitos y calentador­es de sal. Con el paso del tiempo se secarán, justo en un lugar elegido por la colonia de 4.000 parejas de flamencos para criar e instalar su guardería con más de 3.000 polluelos que han salido adelante este verano, una cifra récord,

“Hay una relación muy fuerte entre las aves y la actividad salinera, el 90% de las aves acuáticas que estamos censando en el Delta están en estas salinas; hay una densidad muy elevada, si se fueran del Delta supondría una bajada general de la población, la lista es muy larga, hablamos de millares de ejemplares de cada especie, algunas protegidas y en peligro de extinción”, destaca el ornitólogo Cristian Jensen.

Él está realizando un primer censo con el objetivo de comparar las aves en ambientes húmedos de marismas con las salinas de la Trinitat. Los primeros censos, dentro y fuera de los terrenos salobreños, han identifica­do 29 especies de distintas aves, con casi 7.000 ejemplares, más de la mitad flamencos. Se ha detectado incluso una rareza, el flamenco enano (Phoenicopt­erus minor).

La primera luz del día abre el telón del espectacul­ar escenario natural escondido en la reserva. Emociona poder contemplar a decenas de especies en plena libertad, sin amenazas. Transitar y observar, entre la tierra y el agua salda, ayuda a constatar la enorme biodiversi

SU FUTURO, EN EL AIRE

El Trabucador, vital para las salinas, sigue a la espera de una actuación de más calado

CIFRA RÉCORD

Este verano han salido adelante más de 3.000 polluelos de flamenco en estas marismas

dad del Delta. El faro de la Punta de la Banya sirve para delimitar la explotació­n salinera en la magnitud de la reserva natural.

Con la primera luz el día centenares de aves se alimentan, aprovechan­do la gran cantidad de invertebra­dos acuáticos y otros nutrientes que se concentran en el agua salada. De banda sonora, el lenguaje para el humano ininteligi­ble de los flamencos y sobre todo de sus crías, más escandalos­as. Patosas, empiezan a aventurars­e. Sin competenci­a de los peces, que ya no habitan por el exceso de concentrac­ión de sal, las charcas ponen a disposició­n de las aves filtradora­s un manjar cómodo y seguro.

No por casualidad el flamenco se estableció en esta zona como colonia estable a principios de los años noventa y empezó a criar. Se trata de una especie muy sensible que en toda Europa tan solo se reproduce en media docena de espacios naturales. La presencia de depredador­es, el simple vuelo de una avioneta demasiado cercana o la presión humana pueden truncar la cría de una especie que se reproduce en grupo. El tiempo, la naturaleza pero también la actuación humana dirán si el flamenco conserva su oasis en el a.

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XAVI JURIO Blindados. Las Salinas de la Trinitat, en la reserva de la Punta de la Banya, tienen el acceso cerrado al público para favorecer la cría del Phoenicopt­erus roseus
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