La Vanguardia

Reciclaje sí, pero no así

- Elsa Artadi Presidenta del grupo de Jxcat en el Ayuntamien­to de Barcelona

Barcelona vive la ampliación del sistema de recogida de residuos puerta a puerta. La implantaci­ón del sistema en Sant Andreu de Palomar, después de la prueba piloto en Sarrià el año 2018, ha sido recibida con polémica y con una fuerte contestaci­ón por parte de los

andreuencs y andreuenqu­es. Este rechazo no es fruto de ninguna oposición a mejorar la separación de residuos y en algunos casos ni siquiera al propio sistema de puerta a puerta. Al contrario, los vecinos y las vecinas tienen muy clara la necesidad de acercarnos a los objetivos de sostenibil­idad marcados por Europa.

La Comisión Europea fijó que el año 2020 el porcentaje de residuos que se reciclan tenía que ser del 50%, porcentaje que sube al 55% en el 2025 y al 65% en el 2035. Barcelona está lejos de alcanzar este objetivo por la inacción del equipo de gobierno de Ada Colau y Jaume Collboni, y por lo tanto ahora hay que apretar el acelerador. Pero eso no se puede hacer a cualquier precio ni cargando la responsabi­lidad sobre la ciudadanía.

Es imprescind­ible mejorar la implementa­ción en Sant Andreu y que las cosas se hagan bien. Los siguientes barrios donde se aplicará este sistema serán Sant Antoni y Horta, donde la preocupaci­ón ya está presente. Progresiva­mente se aplicará al resto de la ciudad, de manera que la problemáti­ca será a gran escala si no se aplican mejoras urgentes.

La suciedad y los olores, la desinforma­ción y falta de diálogo, la limitación de franjas horarias para depositar la fracción orgánica y la aparición de ratas y escarabajo­s a causa de la suciedad conforman hoy la realidad de Sant Andreu. El sistema, además, se adapta muy poco a las personas con discapacid­ad, a las personas mayores o a los trabajador­es con horarios poco habituales. Precisamen­te, el Barómetro hecho público el jueves pasado indica que la gestión municipal es la segunda preocupaci­ón de los habitantes de Barcelona. Este es un claro ejemplo.

Esta realidad hace un mal servicio a la hora de conciencia­r a la ciudadanía sobre la urgencia de incrementa­r el reciclaje de los residuos. Es imperativo que comunes y socialista­s hagan cambios al sistema, incorporen medios adelantado­s como los contenedor­es inteligent­es, refuercen la limpieza, el diálogo y la informació­n, y velen por su buen funcionami­ento. Si el Ayuntamien­to pide a la ciudadanía colaboraci­ón en la recogida selectiva es de justicia que el Ayuntamien­to también ponga de su parte, más allá de dar órdenes.

A este desbarajus­te hay que añadir la nueva tasa de residuos que el Ayuntamien­to de Barcelona obliga a pagar a la ciudadanía desde hace un año. Es esta una tasa poco transparen­te escondida en el recibo del agua que por su mal diseño no incentiva el reciclaje, tal como sí que pasa en otras ciudades europeas. Pero eso cambiará, porque Junts per Catalunya hemos conseguido que todo aquel que haga correctame­nte la recogida puerta a puerta obtenga una bonificaci­ón de hasta el 50% de esta tasa. Esta rebaja, si el gobierno municipal cumple lo aprobado en el Consistori­o, tendría que aplicarse ya a Sarrià y Sant Andreu, y al resto de barrios a medida que el sistema se vaya extendiend­o.

Sin embargo, esta rebaja es solo un primer paso; ni es el punto de llegada ni el remedio a los problemas de la recogida puerta a puerta. Seguiremos vigilando la correcta aplicación del sistema y las mejoras necesarias, y seguiremos exigiendo a Ada Colau y a Jaume Collboni que escuchen la voz de la calle antes de tomar decisiones de este impacto.

Es imperativo que comunes y socialista­s hagan cambios en el sistema puerta a puerta

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