La Vanguardia

El Liceu rescata su elegante ‘Adriana Lecouvreur’ de época

Kurzak, De Tommaso y Alagna defienden el montaje de Mcvicar

- Maricel Chavarría Barcelona

El Liceu regresa a las produccion­es costosas, elegantes y de época con el montaje de Adriana Lecouvreur que en el 2010 firmó David Mcvicar gracias a la suma de esfuerzos del Gran Teatre y las óperas de Londres, París, Viena y San Francisco. Este clásico del verismo italiano, joya del romanticis­mo tardío, lleno de melodías, orquestaci­ones nítidas y pasiones a flor de piel, es la única ópera de Francesco Cilea que pervive y se programa en contadas ocasiones, pues precisa de un elenco sobresalie­nte que en este caso –del 16 al 29 de junio– está liderado por dos de los principale­s tenores del momento aunque de distintas generacion­es, Roberto Alagna y Freddie de Tommaso, y por las sopranos Aleksandra Kurzak y Valeria Sepe en el papel de Adriana.

La historia se basa en la vida de la mítica actriz francesa que en el siglo XVIII reinaba en la Comédie-française recitando a Molière y Racine como ninguna otra. Envenenada en extrañas circunstan­cias a los 38 años, la leyenda dice que fue su rival, la duquesa de Bouilon, quien, celosa por su relación amorosa con el mariscal Mauricio de Sajonia, le ofreció un ramo de violetas envenenado que le causó la muerte en 1930. Y así lo narra la ópera que en este caso es fiel al libreto y la época, al otro extremo del estilo eurotrash (basura europea) que deforma la obra hasta no reconocer ni su espíritu.

Refinada, detallista y rebosante de medios –el vestuario estilo María Antonieta es una pequeña obra maestra de la modista alemana Brigitte Reiffenstu­el–, la ópera que dirige desde el foso el maestro

Patrick Summers juega a teatraliza­r la vida de la actriz convirtién­dola en objeto de una de sus propias representa­ciones: teatro dentro de un teatro barroco, a las órdenes del repositor Justin Way.

“Esta producción es excepciona­l”, dijo De Tommaso, que esta temporada vive el aprecio que le brinda Barcelona –“yo adoro esta ciudad”–, pues habrá cantado desde Carmen en un jumping in hasta Un ballo en maschera, el recital con Lise Davidsen, la Adriana en la que sustituye en el primer reparto al autocancel­ado Kaufmann y el concierto de la playa de la OBC. “Maurizio es un personaje interesant­e, soldado y amante, con el honor y el deber presentes pero también su amor por Adriana”, añadía bajo la mirada de Alagna, que lo ve “como a un hijo”.

“Para mí la ópera es como una religión –apuntó a su vez el galo que ya cantó esta producción hace 12 años en el Liceu–. Es un monumento y no todo se puede cambiar. Si soy arquitecto, no vendré a Barcelona a cambiar la Sagrada Família, que es de otra época. Cuando tienes todas las cartas en la mano para hacer un espectácul­o bello hay que respetarlo y hacer lo que dijo el compositor”, indicó.

“Esta Adriana es fiel y no se inventa las cosas –le secundó su esposa–, no hace falta que disimulemo­s ni pretendamo­s que hacemos cosas que no estamos haciendo en escena”, insistía la soprano polaca que dice estar encantada de poder debutar este papel en sustitució­n de Sonya Yoncheva, a quien la agenda se le ha echado encima. “¡Debo de estar más loca que Roberto porque cantaré cuatro funciones en cinco días!”. Y lo hará mientras en el Real interpreta Madama Butterfly. “En la ópera tenemos que ayudarnos unos a otros”. ●

“Esta ‘Adriana’ es fiel al libreto, no hace falta que pretendamo­s que hacemos cosas que no estamos haciendo”

 ?? Llibert Teixidó ?? Roberto Alagna y Freddie De Tommaso flanquean a Aleksandra Kurzak, ayer, en el Liceu
Llibert Teixidó Roberto Alagna y Freddie De Tommaso flanquean a Aleksandra Kurzak, ayer, en el Liceu

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