“Hi­ce una die­ta muy es­tric­ta pa­ra es­te pa­pel que me cam­bió el hu­mor”

La Voz de Galicia (A Coruña) - Fugas - - EN PORTADA . ENTREVISTA -

Atrás que­da­ron los pa­pe­les de ído­lo ju­ve­nil con los que co­no­ció el éxi­to co­mo con El bar­co o a Tres me­tros so­bre el cie­lo, «aho­ra quie­ro se­guir apren­dien­do, quie­ro cre­cer y abor­dar pa­pe­les más com­pro­me­ti­dos». Fe­liz jun­to a la tam­bién ac­triz Blan­ca Suá­rez, re­co­no­ce: «Soy me­nos in­cons­cien­te, me es­toy ha­cien­do ma­yor y los años me es­tán dan­do res­pon­sa­bi­li­dad y ma­du­rez».

—En «El fo­tó­gra­fo de Maut­hau­sen» in­ter­pre­tas a Fran­cesc Boix, un es­pa­ñol que se ju­gó la vi­da pa­ra sal­var las fo­to­gra­fías que de­mos­tra­ron los ho­rro­res que co­me­tie­ron los na­zis en ese cam­po de con­cen­tra­ción. Ade­más, su tes­ti­mo­nio fue fun­da­men­tal en los jui­cios de Nú­rem­berg pa­ra con­de­nar a al­tos car­gos ale­ma­nes. ¿Sa­tis­fe­cho con tu tra­ba­jo?

—Bueno, el tra­ba­jo ya es­tá he­cho y aho­ra a quien tie­ne que emo­cio­nar y gus­tar es al pú­bli­co. La his­to­ria de su­per­vi­ven­cia de es­te hom­bre es in­creí­ble y la cin­ta com­bi­na el dra­ma de lo que su­ce­dió en el cam­po, el ho­rror que vi­vie­ron allí den­tro los pre­sos; con el th­ri­ller, el afán y el co­ra­je de es­te hom­bre por sa­car los ne­ga­ti­vos y po­der de­mos­trar así lo que su­ce­día en­tre sus mu­ros. Pa­ra mí ha si­do un tra­ba­jo di­fí­cil, pe­ro apa­sio­nan­te.

—¿Tuviste cla­ro des­de que te lle­gó el pro­yec­to que te­nías que afrontar es­te per­so­na­je? ¿Qué fue lo que te atra­pó de es­ta his­to­ria?

—Sí. Des­de el pri­mer mo­men­to, me en­tu­sias­mó el pro­yec­to de Mar [Tar­ga­ro­na]. Des­co­no­cía la his­to­ria y, cuan­do leí el guion por pri­me­ra vez, me que­dé impactado. No sé có­mo fue­ron ca­pa­ces de ro­bar, es­con­der y sa­car unos ne­ga­ti­vos de un cam­po de con­cen­tra­ción te­nien­do en cuen­ta que te tor­tu­ra­ban has­ta por res­pi­rar. Lo que lo­gra­ron es­tos hom­bres es al­go alu­ci­nan­te, al­go im­pen­sa­ble. La ver­dad es que per­so­na­jes así lle­gan po­cas ve­ces, ro­les que su­pon­gan un re­to por el cam­bio fí­si­co y con una gran car­ga emo­cio­nal, pe­ro si ade­más es ve­rí­di­co, que su­ce­dió en un mo­men­to de la his­to­ria, es un re­ga­lo de los que no se pue­den re­cha­zar.

—¿Có­mo fue el pro­ce­so de crea­ción del per­so­na­je?

—Du­ro e in­ten­so. Lo pre­pa­ré le­yen­do y vien­do do­cu­men­ta­les, pe­ro so­bre to­do con el li­bro de Be­ni­to Ber­me­jo, Fran­cis­co Boix, el fo­tó­gra­fo de Maut­hau­sen, en el que se ba­sa par­te de la pe­lí­cu­la. A par­tir de ahí em­pe­cé a re­crear el per­so­na­je. Pri­me­ro des­de el fí­si­co, con una die­ta muy es­tric­ta con la que per­dí en­tre do­ce y ca­tor­ce ki­los. A ni­vel emo­cio­nal, Boix era un ti­po con mu­cho ca­ris­ma, que se ga­na­ba rá­pi­da­men­te a la gen­te y con mu­cha ener­gía, no pa­ra­ba de mo­ver­se. Fue­ron me­ses muy du­ros, pri­me­ro pa­ra ba­jar esos ki­los, co­rrien­do y con una die­ta muy es­tric­ta, y lue­go pa­ra man­te­ner­los. Por otro la­do,

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