LADY GA­GA EN MI­SA

A ES­TE CO­RO NO LE IM­POR­TA DAR LA NO­TA

La Voz de Galicia (A Coruña) - Yes - - PORTADA - TEX­TO: ALE­XAN­DRA MA­ZA, M. V.

PUE­DE SER DE TO­DO me­nos un co­ro con­ven­cio­nal. Su re­per­to­rio in­clu­ye des­de el «Ta­ke On Me» de A-ha a Cold­play. Can­ten don­de can­ten. Ya sea en bo­das, en la ca­lle o en mi­sa. El Acor­de Se­cre­to, co­mo así se lla­man, va a de­jar de ser­lo. Por­que lo úni­co que quie­ren es dar la no­ta.

Yano se can­ta el Ala­ba­ré, ala­ba­ré en la igle­sia, aho­ra se lle­va más The

fi­nal count­down. La mú­si­ca co­ral es­tá cam­bian­do y no hay vuel­ta atrás. En YES es­ta­mos pre­pa­ra­dos... ¿Y tú? Ima­gi­na que es­tás en mi­sa y apa­re­cen 40 per­so­nas ves­ti­das de ne­gro, to­dos con los mis­mos som­bre­ros y can­tan­do a to­do tra­po Lady Ga­ga. ¿Có­mo te que­das? Pues esa mis­ma cara es la que po­nen to­dos aque­llos que van a ver a Acor­de Se­cre­to, un co­ro que na­ció ha­ce cua­tro años en A Co­ru­ña y que no ha de­ja­do de pe­tar­lo des­de en­ton­ces. «Al pen­sar en un co­ro pien­sas en una igle­sia, en una ópe­ra, en co­sas del si­glo pa­sa­do, y yo creo que es el mo­men­to de cam­biar eso», cuen­ta Da­niel, el di­rec­tor de la for­ma­ción. Ase­gu­ra que es el mo­men­to de de­jar atrás lo tra­di­cio­nal y ofre­cer al pú­bli­co al­go di­fe­ren­te, y ellos lo son un ra­to. Su pro­pues­ta es tan atrac­ti­va que in­clu­so otros co­ros, co­mo Con­cer­to Tem­po de Fe­rrol, se han ani­ma­do a co­la­bo­rar con ellos.

Lo cier­to es que las co­sas es­tán cam­bian­do en mi­sa. En los úl­ti­mos años, otros co­ros han em­pe­za­do a va­riar sus re­per­to­rios pa­ra adap­tar­los a los nue­vos tiem­pos y re­vi­ta­li­zar así el pa­no­ra­ma del can­to. Y en esas es­tá Da­ni, que no pa­ra de es­cu­char to­do ti­po de mú­si­ca y se es­fuer­za a dia­rio pa­ra trans­for­mar las co­sas. El por­ta­dor de la ba­tu­ta pa­só de di­ri­gir a ni­ños y otros gru­pos que can­ta­ban en la igle­sia a for­mar su pro­pia agru­pa­ción con un to­que mu­cho más per­so­nal. Con­vo­có unas au­di­cio­nes en el 2014 a las que asis­tie­ron 25 per­so­nas y fi­nal­men­te cum­plió el sue­ño de te­ner su pro­pio co­ro. Des­de ese día le acom­pa­ñan Fer­nan­do, Qui­que y Ana. Elena ha si­do la úl­ti­ma en lle­gar, pe­ro han pa­sa­do mu­chas otras per­so­nas des­de su fun­da­ción. «Más de 100 se­gu­ro», di­ce Fer­nan­do, se­cre­ta­rio de la aso­cia­ción. Y es que aquí no hay lí­mi­tes pa­ra can­tar, su le­ma es que cuan­tos más, me­jor. Ac­tual­men­te son 42 per­so­nas, en­tre los que hay psi­có­lo­gos, téc­ni­cos de televisión, pro­fe­so­res de uni­ver­si­dad, co­mer­cia­les... «Ca­da uno tie­ne su pro­fe­sión, por lo que no siem­pre nos po­de­mos jun­tar to­dos», cuen­ta Fer­nan­do.

Y apar­te de las pro­fe­sio­nes más va­rio­pin­tas, tam­bién cam­bian sus pri­ma­ve­ras. «La edad de los in­te­gran­tes del gru­po va des­de los 18 has­ta los 60 años, pe­ro nos da igual, es­ta­mos to­dos mez­cla­dos», afir­ma Che­da. Tam­po­co sus otras afi­cio­nes tie­nen que ver con la mú­si­ca: Ana ha­ce par­kour, Lin­da to­ca el uke­le­le, Nieves bai­la swing y Ame­lia pin­ta. Pe­ro to­dos es­tán uni­dos por «es­te acor­de». «Es al­go muy bo­ni­to, com­par­ti­mos la res­pon­sa­bi­li­dad, sa­bes que si en al­gún mo­men­to des­afi­nas, te equi­vo­cas o te pier­des, tu com­pa­ñe­ro te va a ayu­dar», cuen­ta Ana.

Siem­pre ga­nan to­dos, sus vo­ces se en­tre­la­zan unas con otras y el di­rec­tor va guian­do a sus co­ris­tas pa­ra que se­pan el mo­men­to exac­to en el que le to­ca can­tar a ca­da fi­la. So­pra­nos, mez­zo­so­pra­nos, con­tral­tos, te­no­res, ba­rí­to­nos y ba­jos ha­cien­do de una can­ción to­do un es­pec­tácu­lo digno de ver. Aquí se ayu­dan tan­to que a Lin­da, ubi­ca­da en la se­gun­da fi­la, le pe­ga­ron un pa­pel en la es­pal­da con la le­tra por­que los de la ter­ce­ra fi­la no se acor­da­ban de la can­ción. «No­té al­go en la es­pal­da, y es que ¡me ha­bían pe­ga­do una chu­le­ta!», di­ce rién­do­se.

PA­SIÓN POR «SISTER ACT»

Em­pie­zan el en­sa­yo vi­bran­do los la­bios y en­to­nan­do to­dos a la vez la pa­la­bra «Brioo, brioo» pa­ra ca­len­tar la voz. Cold­play, Nir­va­na, Eu­ro­pe y Ra­diohead es­tán den­tro de su am­plio re­per­to­rio. Aun­que lo que más les gus­ta es can­tar te­ma­zos de Sister Act. «Es apa­sio­nan­te re­pre­sen­tar en un co­ro la mú­si­ca afro­ame­ri­ca­na», apun­ta Da­ni, que es el que sue­le ele­gir los te­mas que can­tan a pe­sar de que re­ci­be pro­pues­tas. «Hay ve­ces que va­mos y le de­ci­mos: ‘¡Oye Da­ni, he en­con­tra­do un te­ma muy chu­lo!’. Pe­ro no nos sue­le ha­cer ca­so», cuen­tan los co­ris­tas. Él ase­gu­ra que las es­tu­dia, que las mi­ra y re­mi­ra. Aun­que mien­tras lo di­ce se es­cu­cha un «Nooo» por de­trás. «Es que ten­go que creér­me­lo mu­cho, si no, no lo de­fen­de­ría igual des­pués», afir­ma Da­ni, que ac­to se­gui­do di­ce: «Va­mos a ha­cer un Ta­ke

On Me, que me ape­te­ce a mí». Otro de sus hits es Ha­lle­lu­jah, que tie­ne mu­cha re­la­ción con el nom­bre del gru­po. La pri­me­ra fra­se de la can­ción de Leo­nard Cohen di­ce: «He es­cu­cha­do que hay un acor­de se­cre­to...», por lo que ahí se que­dó es­ta le­tra, co­mo si fue­ra una es­pe­cie de himno pa­ra es­ta fa­mi­lia. Aun­que can­ten es­te ti­po de mú­si­ca, la que es­cu­chan ellos es muy di­fe­ren­te. Da­ni es de Bach y Ana más de Mas­to­don, un gru­po de rock psi­co­dé­li­co ex­pe­ri­men­tal. Los gus­tos de ca­da uno aquí dan igual, lo im­por­tan­te es la unión que se crea a la ho­ra de can­tar. «Creo que aun­que al­guien no ten­ga ex­pe­rien­cia, si tie­ne cier­to oí­do, un po­co de voz pa­ra can­tar e in­te­rés, que es lo más im­por­tan­te, es bien­ve­ni­dí­si­mo aquí», di­ce el di­rec­tor. Por si al­guien se ani­ma, en­sa­yan to­dos los vier­nes de 20 a 22 ho­ras en Roc­kS­chool en A Co­ru­ña, y se­gu­ro que no hay me­jor for­ma de aca­bar la se­ma­na, que dan­do el can­te.

Da­mos el can­te to­do lo que po­de­mos”

FO­TO: MAR­COS MÍ­GUEZ

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