“En­ri­que Igle­sias es la per­so­na más gen­til que co­noz­co en la mú­si­ca”

Es el coau­tor de «Sú­be­me la ra­dio» y aho­ra vuel­ve al ata­que con «Nos fui­mos le­jos». De for­ma­ción clá­si­ca, el com­po­si­tor y ar­tis­ta cu­bano Descemer Bueno es una «ra­ra avis» den­tro del re­gue­tón, el es­ti­lo en el que triunfa

La Voz de Galicia (A Coruña) - Fugas - - ENTREVISTA - MÚ­SI­CO TEX­TO: CAR­LOS PE­REI­RO

Pa­ra Descemer Bueno no exis­te esa lu­cha ex­tra­mu­si­cal que tan­tas con­ver­sa­cio­nes co­pa. ¿Qué es o qué no es bue­na can­ción? ¿Exis­ten gé­ne­ros mu­si­ca­les su­pe­rio­res a otros de por sí? ¿Qué otor­ga el éxi­to? Po­dría el mú­si­co cu­bano, que pro­ce­de del mun­do del jazz, te­ner al­gu­nas res­pues­tas.

—En ape­nas una se­ma­na «Nos fui­mos le­jos» su­ma­ba cua­tro mi­llo­nes de re­pro­duc­cio­nes. ¿Po­dría de­cir­se que las ci­fras si no son en mi­llo­nes no cuen­tan ya?

—Lo que pa­sa es que hay una com­pe­ten­cia en el mun­do ur­bano que no exis­tía cin­co años atrás. Ha­bla­mos de una ri­va­li­dad pos­mo­der­na que nos ha­ce a to­dos en­trar en ella. Des­pués de ha­cer Bai­lan­do se da una pau­ta en la mú­si­ca la­ti­na y mu­cha gen­te se su­ma a es­te rit­mo.

—¿Pe­ro por qué el pú­bli­co del mun­do ha es­co­gi­do es­te gé­ne­ro de la mú­si­ca la­ti­na? ¿Por qué es­tá arra­san­do en las pis­tas de bai­le de to­do el pla­ne­ta?

—La mú­si­ca la­ti­na ha te­ni­do mo­men­tos. Ha ha­bi­do al­gu­nos en los que, ver­da­de­ra­men­te, no ha in­tere­sa­do a na­die que no fue­se la pro­pia gen­te de aquí. Y, bueno, ha­bla­mos de re­gue­tón. Ob­via­men­te hay mú­si­ca la­ti­na que no se ha ex­por­ta­do, pe­ro es­te gé­ne­ro ur­bano sí ha lle­ga­do al res­to del mun­do. He es­ta­do en Is­rael, en Du­bái, en Por­tu­gal, en Ita­lia... Y fí­ja­te que en es­te país has­ta parece que no se es­cu­cha mú­si­ca en su idioma. Fui con En­ri­que Igle­sias y to­do lo que so­na­ba era mú­si­ca la­ti­na. Mi­ra Es­pa­ña. Ha­ce diez años no se es­cu­cha­ba tan­to re­gue­tón y aho­ra di­rec­ta­men­te hay ca­na­les so­lo de mú­si­ca la­ti­na. Se ha lo­gra­do se­du­cir a la gen­te. Creo que la cla­ve es­tá en la fu­sión. Cuan­do la gen­te es­cu­chó el fla­men­co con el re­gue­tón el mun­do em­pe­zó a mi­rar­lo con otros ojos.

—Us­ted es un su­per­vi­vien­te mu­si­cal. Cur­só el con­ser­va­to­rio con la gui­ta­rra en la mano, se en­gan­chó al hip-hop, do­mi­na el ba­jo, pro­du­ce, aho­ra le oí­mos con En­ri­que en al­guno de los éxi­tos más po­ten­tes de los úl­ti­mos años... En vez de des­gas­tar­se, ha sa­bi­do rein­ven­tar­se en al­guien nue­vo.

—Me gus­ta el tér­mino su­per­vi­vien­te, bá­si­ca­men­te por­que es ver­dad. Mu­cha gen­te me pre­gun­ta có­mo he aca­ba­do en es­ta mú­si­ca, que se la su­po­ne sim­ple, más cuan­do yo ven­go del jazz y he es­tu­dia­do co­mo pro­fe­sio­nal. Con el tiem­po uno se da cuen­ta de que lo más di­fí­cil de la mú­si­ca no es sa­ber to­car un es­ti­lo u otro. Lo más di­fí­cil fue lo que hi­zo gen­te co­mo Mo­zart, que es se­du­cir al pú­bli­co y tras­cen­der. Pien­so en so­bre­vi­vir por­que vien­do a otros com­pa­ñe­ros de pro­fe­sión, mú­si­cos de acom­pa­ña­mien­to, com­prue­bo co­mo han te­ni­do que ir­se a otros tra­ba­jos. La gran ma­yo­ría de la mú­si­ca que oyes en la ra­dio es pro­gra­ma­da, muy po­ca es to­ca­da. Yo ten­go la suer­te de po­der man­te­ner a mi fa­mi­lia por­que es­toy par­ti­ci­pan­do en lo que la ma­sa quie­re es­cu­char.

—Rom­pe us­ted un po­co el es­te­reo­ti­po de mú­si­co ur­bano, o al me­nos el que la so­cie­dad ha que­ri­do im­po­ner. Sé que le in­tere­san y lee a Már­quez o a Dos­to­yevs­ki.

—Ob­via­men­te no con­cuer­do con las ca­rac­te­rís­ti­cas del ar­que­ti­po de es­te ti­po de ar­tis­tas ur­ba­nos. En reali­dad, hay que en­ten­der que la ma­yo­ría de es­tos mú­si­cos no vie­nen de la éli­te. Yo ven­go de un pue­blo tam­bién, pe­ro pu­de ir a la es­cue­la. No soy un pro­to­ti­po de ar­tis­ta ur­bano por­que soy un com­po­si­tor que ha en­ten­di­do que no pue­des en­ca­si­llar­te en un so­lo gé­ne­ro.

—¿No sien­te nos­tal­gia de can­tar al­gún bo­le­ro co­mo lo ha­cía tiem­po atrás, o com­po­ner con Yer­ba Bue­na? [Ban­da de fu­sión es­ta­dou­ni­den­se]

—Sí, pe­ro... So­lo vol­ve­ría a ha­cer­lo pa­ra sa­tis­fa­cer al­gu­na cues­tión per­so­nal. Los bo­le­ros no creo que sean una cons­tan­te ya en mi ca­rre­ra.

—Aca­ba de fi­char, a sus 46 años, con una dis­co­grá­fi­ca in­ter­na­cio­nal, en es­te ca­so Sony Mu­sic La­tin. ¿Qué le su­po­ne es­te he­cho?

—Una sor­pre­sa. Pen­sé que nun­ca me iba a su­ce­der. Yo soy un com­po­si­tor cu­bano y sé que el país to­da­vía es­tá en una en­cru­ci­ja­da don­de los mú­si­cos... Mi­ra, des­de que sa­lió al mun­do Bue­na Vis­ta So­cial Club no fue has­ta Bai­lan­do, con En­ri­que Igle­sias, que vol­vie­ra a apa­re­cer el uni­ver­so mu­si­cal de Cu­ba en el res­to del pla­ne­ta. Es­ta es una opor­tu­ni­dad y la ten­go que co­ger.

—Sus éxi­tos ac­tua­les van de la de mano de En­ri­que Igle­sias. ¿Có­mo es él?

—Es la per­so­na más gen­til que he co­no­ci­do en to­da la in­dus­tria. Y han si­do mu­chas con las que he tra­ta­do. Es la per­so­na con la que más he tra­ba­ja­do y con la que más éxi­tos he co­se­cha­do. En­ri­que es res­pon­sa­ble de que yo co­mien­ce a can­tar las can­cio­nes que com­pon­go pa­ra él y me ha da­do un lu­gar muy im­por­tan­te tan­to en Cu­ba co­mo en Mia­mi.

—Ha­bla de él con gran ca­ri­ño.

—Es que En­ri­que Iglei­sas le ha da­do una nue­va opor­tu­ni­dad a los mú­si­cos cu­ba­nos de po­der sa­lir a con­quis­tar el mun­do. En­ri­que po­see un ni­vel de in­te­li­gen­cia enor­me. Es un ti­po con una hu­ma­ni­dad im­pre­sio­nan­te.

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