SE­GU­RI­DAD VIAL

La Voz de Galicia (A Coruña) - Motor - - OPINIÓN - Por Jo­sé Ma­nuel Pan

Los re­tos de Pe­re Na­va­rro en su re­gre­so al fren­te de la DGT.

EN­TRE EL 2004 Y EL 2012 PU­SO EN MAR­CHA EL CAR­NÉ POR PUN­TOS Y ES­PA­ÑA EM­PE­ZÓ A RE­DU­CIR EL NÚ­ME­RO DE AC­CI­DEN­TES MOR­TA­LES EN LAS CA­RRE­TE­RAS. AÑOS DES­PUÉS PE­RE NA­VA­RRO, ALABADO Y CRI­TI­CA­DO CA­SI EN LA MIS­MA ME­DI­DA, RE­GRE­SA AL PUES­TO DES­DE EL QUE IM­PLAN­TÓ ME­DI­DAS DE SE­GU­RI­DAD VIAL QUE TRANS­FOR­MA­RON LAS CON­DUC­TAS DE MI­LES DE CON­DUC­TO­RES.

Po­cos pro­ble­mas tie­ne es­te país que cues­ten 1.800 muer­tos al año. La re­fle­xión la ha­cía el jue­ves Pe­re Na­va­rro en su re­gre­so a la DGT, la ca­sa que trans­for­mó en­tre el 2004 y el 2012, ocho años en los que lo­gró re­du­cir de cin­co mil a dos mil las muer­tes en ca­rre­te­ra, las tra­ge­dias al vo­lan­te. La re­ce­ta de en­ton­ces fue un au­men­to del con­trol pa­ra po­ner fin a la im­pu­ni­dad con la que se mo­vían por las ca­rre­te­ras es­pa­ño­las los ma­los con­duc­to­res, con un in­cre­men­to de la vi­gi­lan­cia de la ve­lo­ci­dad, con más pre­sen­cia de la Guar­dia Ci­vil de Trá­fi­co, y con la agi­li­za­ción del pro­ce­di­mien­to san­cio­na­dor pa­ra que nin­gún in­frac­tor que­da­ra im­pu­ne. Pe­ro so­bre to­do, con su me­di­da es­tre­lla: el car­né por pun­tos, que cam­bió la men­ta­li­dad de los con­duc­to­res es­pa­ño­les.

EL CAR­NÉ POR PUN­TOS

1 de ju­lio del 2006. En­tra en ser­vi­cio el car­né por pun­tos. Du­ran­te me­ses se ha­bían he­cho cam­pa­ñas pa­ra in­for­mar a la po­bla­ción so­bre el nue­vo per­mi­so, que lle­va­ba años ope­ran­do con éxi­to en Fran­cia. Los co­mien­zos fue­ron com­pli­ca­dos, pe­ro la ma­yo­ría de los ex­per­tos coin­ci­den en que el car­né por pun­tos con­tri­bu­yó a un cam­bio en la for­ma de ver el trá­fi­co y, so­bre to­do, en la for­ma de afron­tar las peo­res con­duc­tas al vo­lan­te. A par­tir de ese mo­men­to los con­duc­to­res tie­nen un cré­di­to que va­lo­ra su res­pon­sa­bi­li­dad al vo­lan­te. Si pier­den ese cré­di­to (los pun­tos) per­de­rán la vi­gen­cia del car­né y ten­drán que vol­ver a re­cu­pe­rar­lo.

LOS CAM­BIOS QUE VIE­NEN

«El car­né por pun­tos fue el ca­ta­li­za­dor que pu­so en mar­cha la se­gu­ri­dad vial. Es­tá­ba­mos un po­co dor­mi­dos, es­tan­ca­dos en cin­co mil muer­tos al año. Faltaba al­go, y el per­mi­so por pun­tos abrió el de­ba­te». Así re­cor­da­ba Pe­re Na­va­rro, en una en­tre­vis­ta en La Voz, los co­mien­zos del car­né por pun­tos. Aho­ra, en su segunda eta­pa al fren­te de la Di­rec­ción Ge­ne­ral de Trá­fi­co, Na­va­rro tie­ne cla­ro que hay que ha­cer mo­di­fi­ca­cio­nes en el car­né por pun­tos, do­ce años des­pués de su im­plan­ta­ción. Es ne­ce­sa­ria una ac­tua­li- za­ción de las san­cio­nes que fi­gu­ran en el ca­tá­lo­go de pun­tos. En los úl­ti­mos años, Pe­re Na­va­rro abo­gó en dis­tin­tos fo­ros de se­gu­ri­dad vial por rea­li­zar «re­to­ques» pa­ra adap­tar­lo al mo­men­to ac­tual. Y los pri­me­ros cam­bios, en­du­re­cien­do las san­cio­nes, se di­ri­gi­rán a las in­frac­cio­nes que su­po­nen un ma­yor ries­go de ac­ci­den­te: las dis­trac­cio­nes (so­bre to­do el uso del mó­vil), y los gran­des ex­ce­sos de al­cohol, de dro­gas y de ve­lo­ci­dad.

LA VE­LO­CI­DAD

En la primera eta­pa de Na­va­rro en la DGT Es­pa­ña se lle­nó de ra­da­res fi­jos. El cum­pli­mien­to de los lí­mi­tes de ve­lo­ci­dad fue siem­pre un ob­je­ti­vo del equi­po de Na­va­rro, que en ab­so­lu­to se plan­tea ele­var la ve­lo­ci­dad máxima ac­tual, de 120 en au­to­vías y au­to­pis­tas. Lo que sí se es­pe­ra es una re­duc­ción (de 100 a 90 km/h) de los lí­mi­tes en las ca­rre­te­ras con­ven­cio­na­les, don­de ocu­rren más del 80 % de los ac­ci­den­tes mor­ta­les. Se­rá ade­más una adap­ta­ción a lo que se es­tá ha­cien­do ya en Eu­ro­pa. El ejem­plo más cer­cano es el de Fran­cia, que la re­du­jo es­te mes de ju­lio a 80 en esas ca­rre­te­ras.

PEA­TO­NES, BI­CIS, Y MO­TOS

Los co­lec­ti­vos más vul­ne­ra­bles son la gran preo­cu­pa­ción de la DGT. Lo son por­que ca­si la mi­tad de los muer­tos el año pa­sa­do en ac­ci­den­tes de trá­fi­co eran pea­to­nes, mo­to­ris­tas y ci­clis­tas. A ellos se di­ri­gi­rán gran par­te de las ini­cia­ti­vas de los res­pon­sa­bles de Trá­fi­co, con cam­pa­ñas de con­cien­cia­ción y más vi­gi­lan­cia. Aten­ción es­pe­cial re­que­ri­rán las mo­tos, so­bre to­do los fi­nes de se­ma­na, por­que los úl­ti­mos in­for­mes de si­nies­tra­li­dad in­di­can que mu­chos mo­to­ris­tas con­du­cen po­ten­tes mo­to­ci­cle­tas pa­ra las que no han ad­qui­ri­do la for­ma­ción ne­ce­sa­ria.

LAS CIU­DA­DES, EL GRAN RE­TO

Trá­fi­co en­du­re­ce­rá el car­né por pun­tos pa­ra las in­frac­cio­nes re­la­cio­na­das con el uso del mó­vil y el al­cohol al vo­lan­te

El ejem­plo es Pon­te­ve­dra, que ya no tie­ne muer­tos en sus ca­lles. Así lo ha di­cho en va­rias oca­sio­nes Pe­re Na­va­rro, con­ven­ci­do de que las ciu­da­des son el re­to en se­gu­ri­dad vial. Se tra­ta de or­de­nar bien la mo­vi­li­dad ur­ba­na pa­ra dar prio­ri­dad y pro­te­ger a los pea­to­nes y a los ci­clis­tas, que son los gran­des protagonistas del fu­tu­ro del trá­fi­co en las ciu­da­des.

BALLESTEROS EFE

CO­MU­NI­CA­DOR. A Pe­re Na­va­rro se le con­si­de­ra un gran co­mu­ni­ca­dor, un trans­mi­sor de men­sa­jes, co­mo el que man­dó es­te jue­ves a los más jó­ve­nes: «Si ma­tas a al­guien por­que con­du­ces be­bi­do, vi­vi­rás con eso el res­to de tu vi­da».

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