Las pre­sas que as­fi­xian al sal­món

En su re­mon­te del Ulla el pez ba­te con va­rios muros que im­pi­den que lle­gue a desovar a las aguas de ma­yor ca­li­dad

La Voz de Galicia (Deza) - Deza local - - DEZA-TABEIRÓS - ROCÍO GARCÍA

Es du­ro ser sal­món en el Ulla. En Eu­ro­pa se es­tán ti­ran­do pre­sas pa­ra fa­ci­li­tar el re­mon­te de los pe­ces y fa­vo­re­cer su su­per­vi­ven­cia, pe­ro en Ga­li­cia los gran­des obs­tácu­los flu­via­les si­guen en pie. Tan­to las pre­sas de ti­tu­la­ri­dad pú­bli­ca co­mo las pri­va­das au­to­ri­za­das pa­ra la ex­plo­ta­ción hi­dro­eléc­tri­ca de los ríos. En­tre­tan­to, la ad­mi­nis­tra­ción fi­nan­cia cam­pa­ñas de re­po­bla­ción pa­ra fre­nar la ex­tin­ción de la es­pe­cie.

Es­tá pro­ba­do cien­tí­fi­ca­men­te que, cuán­to más tra­mo de río en­cuen­tre libre el sal­món a su pa­so, me­jor le irá a la es­pe­cie. Los agen­tes me­dioam­bien­ta­les en­car­ga­dos de la cuen­ca del Ulla coin­ci­den en que las me­jo­res áreas pa­ra el desove es­tán aguas arri­ba, don­de el agua es más lim­pia y pu­ra y las po­si­bi­li­da­des de su­per­vi­ven­cia son ma­yo­res. Sin em­bar­go, en el Ulla, ha­ce años que el sal­món no pue­de lle­gar a la ca­be­ce­ra del río ni de sus afluen­tes.

Mul­ti­tud de pe­que­ñas pre­sas de an­ti­guos mo­li­nos sin uso si­guen en el río. No son el ma­yor pro­ble­ma. Mu­chas es­tán se­mi­de­rrui­das, pre­sen­tan bo­que­tes o tie­nen es­ca­sa al­tu­ra. A ve­ces anegan zo­nas bue­nas pa­ra el desove, pe­ro pa­ra el sal­món sue­len ser fá­cil­men­te su­pe­ra­bles. Sin em­bar­go, en su via­je de re­gre­so del mar al río, el sal­món se en­cuen­tra en el Ulla y su afluen­te el De­za con otros obs­tácu­los más pro­ble­má­ti­cos. Dos de ellos —la presa de Olla­res y la de Saí­dres— son in­sal­va­bles e im­pi­den que el pez al­can­ce las me­jo­res aguas.

Una sa­li­da en Sin­de

Una de las ba­rre­ras his­tó­ri­cas del sal­món en el Ulla es la presa de Sin­de, en­tre Bar­ca­la (A Es­tra­da) y Car­ca­cía (Pa­drón). Lo fue has­ta que en ene­ro del 2016 se des­mo­ro­nó par­te del mu­ro que, al no ser re­pa­ra­do, abrió el pa­so a los pe­ces has­ta la si­guien­te presa. Bue­na suer­te pa­ra el sal­món y ma­la no­ti­cia pa­ra los pes­ca­do­res. An­ta­ño el co­to de Sin­de era uno de los más ge­ne­ro­sos. Des­de el de­rrum­be, los pes­ca­do­res ase­gu­ra que el co­to es­tá muer­to y reivin­di­can la re­cons­truc­ción de una presa sin más fun­ción que fre­nar al sal­món pa­ra echar­le la caña.

Es­ca­la­da vi­tal en Cou­so

Al cons­truir­se el em­bal­se de Olla­res la es­pe­cie per­dió 12 ki­ló­me­tros de re­co­rri­do flu­vial

Un po­co más arri­ba el sal­món se to­pa con la presa de Cou­so, en la zo­na del Xi­rim­bao, en­tre Cou­so (A Es­tra­da) y Reis (Teo). En su día tam­bién fue in­fran­quea­ble, pe­ro una es­ca­la de re­mon­te cons­trui­da ha­ce ca­tor­ce años fa­ci­li­tó el pa­so al sal­món. La es­ca­la de ar­te­sas cuen­ta con una lon­gi­tud de trein­ta me­tros y una an­chu­ra de seis y ha­ce po­si­ble que los pe­ces re­mon­ten el des­ni­vel con des­can­sos en ca­da uno de los es­tan­tes. El co­to de Cou­so, que tam­bién pro­pi­ció mu­chas cap­tu­ras en años pre­ce­den­tes, aho­ra es ex­clu­si­vo pa­ra la pes­ca sin muer­te y es­tá mu­cho me­nos con­cu­rri­do.

A gol­pes en Xi­mon­de

Con los cam­bios en Sin­de y Cou­so, el pri­mer gran obs­tácu­lo pa­ra el sal­món es hoy la presa de Xi­mon­de, en Pa­ra­de­la (A Es­tra­da). El mu­ro de 3,4 me­tros de al­tu­ra cuen­ta con es­ca­las de re­mon­te, pe­ro si­tua­das en el lu­gar equi­vo­ca­do. Los re­mon­tes se si­túan fue­ra de las zo­nas ha­cia las que sue­le di­ri­gir­se ins­tin­ti­va­men­te el sal­món o en áreas no ac­ce­si­bles cuan­do el río va ba­jo. Mu­chos sal­mo­nes se gol­pean con­tra el mu­ro an­tes de dar con la es­ca­la que les fa­ci­li­ta el pa­so. Los sal­mo­nes sal­tan­do dan bo­ni­tas ins­tan­tá­neas, pe­ro las he­ri­das que su­fre el pez en un mo­men­to en el que ya es­tá dé­bil —el sal­món no co­me du­ran­te su eta­pa flu­vial— son fo­co de en­fer­me­da­des.

Una es­ca­la bien cons­trui­da en la ori­lla pon­te­ve­dre­sa del río o di­rec­ta­men­te el de­rrum­be de la presa aca­ba­rían con el pro­ble­ma. Tan­to es­ta presa co­mo las de Sin­de y Cou­so son de ti­tu­la­ri­dad au­to­nó­mi­ca. En Xi­mon­de hay un cen­tro ic­tio­ló­gi­co pre­ci­sa­men­te ac­ti­va­do pa­ra fo­men­tar las re­po­bla­cio­nes y ayu­dar a la re­cu­pe­ra­ción del sal­món. En Sin­de y Cou­so las pre­sas ca­re­cen hoy de fun­ción al­gu­na, sal­vo la de obs­ta­cu­li­zar el avan­ce de los pe­ces.

Sin sa­li­da en Olla­res

Por muy ágil que sea el sal­món nin­guno con­si­gue pa­sar más arri­ba del em­bal­se de Tou­ro, en Olla­res (Vi­la de Cru­ces), que se pu­so en fun­cio­na­mien­to en el año 2008. Sus 32 me­tros de pa­red son in­fran­quea­bles y el cap­tu­ra­de­ro cons­trui­do co­mo me­di­da pa­lia­ti­va es­tá en la prác­ti­ca fue­ra de uso. Es­ta cen­tral hi­dro­eléc­tri­ca que se uti­li­za pa­ra pro­du­cir ener­gía y tam­bién pa­ra ma­ti­zar las subidas pro­pi­cia­das por la aper­tu­ra del em­bal­se de Por­to­de­mou­ros es el lí­mi­te má­xi­mo de as­cen­so del sal­món en el Ulla. Des­de la desem­bo­ca­du­ra del cau­ce has­ta aquí el pez dis­po­ne de unos 84 ki­ló­me­tros de río ac­ce­si­bles. Si, co­mo an­ta­ño, pu­die­se lle­gar a Por­to­de­mou­ros ten­dría 12 ki­ló­me­tros más de há­bi­tat.

MIGUEL SOUTO

La presa de Xi­mon­de, con 3,4 me­tros de al­tu­ra, obli­ga al sal­món a rea­li­zar gran­des proezas.

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