EL SE­ÑOR DE LOS MER­CA­DOS

La Voz de Galicia (A Coruña) - Mercados - - ACTUALIDAD - Larry Fink

PRI­MER EJE­CU­TI­VO DE BLACKROCK

Tie­ne Larry Fink (Van Nuys, Ca­li­for­nia, 1952) el po­der que mu­chos co­di­cian. El que no se ve. Man­da to­do y más en el mer­ca­do. Y en lo que no es el mer­ca­do. Pe­ro, fue­ra de los círcu­los fi­nan­cie­ros y las al­tas es­fe­ras del pla­ne­ta, go­za del ma­yor de los ano­ni­ma­tos. Ma­ne­ja los hi­los de BlackRock, la ma­yor ges­to­ra de fon­dos del mun­do, con una car­te­ra de unos 5 bi­llo­nes de eu­ros. Eso es tan­to co­mo de­cir que, si fue­ra un país, se­ría la ter­ce­ra eco­no­mía del mun­do, por de­trás de Es­ta­dos Uni­dos y Chi­na. Ca­si na­da.

Es en­se­ñar su tar­je­ta de vi­si­ta, y abrir­se to­das las puer­tas. De par en par. Tam­bién las de los go­bier­nos. No va a ser so­lo co­sa de Gold­man Sachs eso de ma­ne­jar el mun­do. Y a pe­sar de ello, no se sien­te Fink una per­so­na po­de­ro­sa. O eso al me­nos es lo que di­ce en las en­tre­vis­tas. «En mi ca­sa son mi mu­jer y mis hi­jos los que man­dan», sue­le bro­mear. Pe­ro, di­ga lo que di­ga, lo cier­to es que las de­ci­sio­nes que to­ma im­pac­tan di­rec­ta­men­te so­bre la es­ta­bi­li­dad de los mer­ca­dos, el rum­bo de las eco­no­mías y, cla­ro es­tá, en la vida de las per­so­nas. Aun­que no le pon­gan ca­ra.

Hi­jo de un ten­de­ro (su pa­dre te­nía una za­pa­te­ría) y de una pro­fe­so­ra, Fink na­ció y cre­ció en la cos­ta oes­te de Es­ta­dos Uni­dos. Pe­ro to­da su ca­rre­ra pro­fe­sio­nal la ha desa­rro­lla­do en el es­te. Tras aca­bar el ins­ti­tu­to, don­de co­no­ció a la que hoy es su mu­jer, con la que tie­ne dos hi­jos, es­tu­dió Cien­cias Po­lí­ti­cas en la Uni­ver­si­dad pú­bli­ca de Ca­li­for­nia y reali­zó un más­ter en Ad­mi­nis­tra­ción de Em­pre­sas en la An­der­son School of Ma­na­ge­ment. Con él ba­jo el bra­zo, se lan­zó al mer­ca­do la­bo­ral. Sus pri­me­ros pi­ni­tos en el mun­do fi­nan­cie­ro —ese que hoy se rin­de a sus pies— los hi­zo en el First Bos­ton. Co­rría el año 1976. No tar­dó en des­ta­car. Pron­to se con­vir­tió en to­do un as de la com­pra­ven­ta de ti­tu­li­za­cio­nes hi­po­te­ca­rias. Ese pro­duc­to que años des­pués aca­ba­ría desatan­do una de las cri­sis fi­nan­cie­ras más vo­ra­ces que se re­cuer­dan. Pe­ro esa es otra his­to­ria.

Co­mo en cual­quier sue­ño americano que se pre­cie, en el de Fink no to­do fue­ron ro­sas. Tam­bién hu­bo es­pi­nas. De he­cho, del First Bos­ton sa­lió por la puer­ta de atrás. Una apues­ta fa­lli­da so­bre el ca­mino que iban a to­mar los ti­pos de in­te­rés aca­bó en pér­di­das mi­llo­na­rias pa­ra la en­ti­dad y con él en la ca­lle. Eso fue en 1986. Des­de en­ton­ces, mi­de al mi­lí­me­tro los ries­gos que co­rre con sus in­ver­sio­nes. Por pe­que­ñas que sean, que nun­ca lo son. Dos años des­pués de aque­llo, y jun­to a otros sie­te so­cios, creó BlackRock. Pri­me­ro ba­jo el man­to de Blacks­to­ne, el gi­gan­te es­ta­dou­ni­den­se del ca­pi­tal ries­go, del que se in­de­pen­di­za­ron po­co tiem­po des­pués.

Em­pe­za­ron co­mo una ges­to­ra es­pe­cia­li­za­da en ren­ta fi­ja. Hoy son, con di­fe­ren­cia, la ma­yor del mun­do; y le pe­gan a to­do. Gran­des in­ver­so­res ins­ti­tu­cio­na­les, en­tre ellos los prin­ci­pa­les fon­dos de pen­sio­nes pú­bli­cos y pri­va­dos del mun­do y los ma­yo­res fon­dos so­be­ra­nos del pla­ne­ta, se cuen­tan en­tre sus clien­tes.

A Fink lo co­no­cen en el mun­di­llo fi­nan­cie­ro co­mo Mr. Fix-it o «el arre­gla­dor». Por al­go se­rá. ¡Ah! Y ni que de­cir tie­ne que es mul­ti­mi­llo­na­rio.

ABRALDES | http://abral­de­sar­ts­tu­dios.jim­do.com

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.