SE­GU­RI­DAD VIAL

La DGT quie­re re­ba­jar a 90 la ve­lo­ci­dad en vías con­ven­cio­na­les.

La Voz de Galicia (A Coruña) - Motor - - OPINIÓN - Por Jo­sé Ma­nuel Pan

EL 77 % DE LOS AC­CI­DEN­TES MOR­TA­LES EN ES­PA­ÑA SE PRO­DU­CEN EN LAS CA­RRE­TE­RAS DE DO­BLE SEN­TI­DO SIN ME­DIA­NA DE SE­PA­RA­CIÓN. TRÁ­FI­CO QUIE­RE BA­JAR DE 100 A 90 LA VE­LO­CI­DAD MÁ­XI­MA EN ESAS VÍAS. FRAN­CIA YA LO HA HE­CHO: HA FI­JA­DO EN 80 KM/H EL LÍ­MI­TE EN SUS CA­RRE­TE­RAS CON­VEN­CIO­NA­LES.

Más de un ter­cio de los ac­ci­den­tes mor­ta­les de es­te ve­rano fue­ron por sa­li­das de vía, y la mi­tad de esos si­nies­tros tu­vie­ron co­mo cau­sa los ex­ce­sos de ve­lo­ci­dad. Fre­nar­los es el ob­je­ti­vo prin­ci­pal de la Di­rec­ción Ge­ne­ral de Trá­fi­co, que se plan­tea un au­men­to del nú­me­ro de ra­da­res pa­ra vi­gi­lar las ca­rre­te­ras y la re­duc­ción del lí­mi­te má­xi­mo de ve­lo­ci­dad en las ca­rre­te­ras con­ven­cio­na­les, las más pe­li­gro­sas. El di­rec­tor ge­ne­ral de Trá­fi­co, Pe­re Navarro, sos­tie­ne que la ve­lo­ci­dad es un pro­ble­ma gra­ve, que se mul­ti­pli­ca en las ca­rre­te­ras de do­ble sen­ti­do.

A 90 EN VÍAS DE DO­BLE SEN­TI­DO

Pa­ra ser jus­tos hay que re­co­no­cer que la re­duc­ción de la ve­lo­ci­dad en las ca­rre­te­ras que no son au­to­vías ni au­to­pis­tas ya es­tu­vo so­bre la me­sa de los dos úl­ti­mos di­rec­to­res de Trá­fi­co. To­dos son cons­cien­tes de que los ex­ce­sos de ve­lo­ci­dad cau­san mu­chas muer­tes y le­sio­nes gra­ves, «pe­ro cuan­do en es­te país to­cas el te­ma de la ve­lo­ci­dad, te sa­len re­sis­ten­cias ex­tra­ñas», ad­vier­te el ac­tual má­xi­mo res­pon­sa­ble de la DGT. De to­das for­mas, Pe­re Navarro ase­gu­ra que esa re­duc­ción es­tá en la agen­da y que se tra­ta de uni­fi­car la ve­lo­ci­dad má­xi­ma en 90 ki­ló­me­tros por ho­ra, in­de­pen­dien­te­men­te de si hay o no ar­cén. El an­te­rior di­rec­tor de la DGT, Gre­go­rio Se­rrano, pro­po­nía in­clu­so que al­gu­nas de esas ca­rre­te­ras pu­die­sen man­te­ner el má­xi­mo de 100 si es­ta­ban bien con­ser­va­das.

FRAN­CIA RE­DU­JO A 80

El ejem­plo de Fran­cia es sig­ni­fi­ca­ti­vo pa­ra Es­pa­ña. Allí se han to­ma­do una se­rie de me­di­das pa­ra fre­nar el au­men­to de la si­nies­tra­li­dad en los úl­ti­mos años. Y la prin­ci­pal ha si­do re­du­cir a 80 km/h la ve­lo­ci­dad má­xi­ma per­mi­ti­da en las ca­rre­te­ras con­ven­cio­na­les, es de­cir en las que son de do­ble sen­ti­do de cir­cu­la­ción y no tie­nen una me­dia­na fí­si­ca de se­pa­ra­ción. El Go­bierno fran­cés re­cuer­da que en esas ca­rre­te­ras ocu­rren el 55 % de los ac­ci­den­tes mor­ta­les. Los fran­ce­ses esperan aho­rrar­se unas 400 vi­das al año con el lí­mi­te de 80.

EL 77 % DE LAS MUER­TES

Es en las ca­rre­te­ras con­ven­cio­na­les don­de se dis­pa­ran las tra­ge­dias. En ese ti­po de vías se pro­du­cen el 77 % de los ac­ci­den­tes mor­ta­les. Son ca­rre­te­ras en las que la ve­lo­ci­dad jue­ga un pa­pel de­ci­si­vo y don­de una dis­trac­ción pue­de des­en­ca­de­nar una sa­li­da de vía o un cho­que fron­tal. En esas vías ca­si nun­ca hay po­si­bi­li­dad de rec­ti­fi­ca­ción pa­ra evi­tar el ac­ci­den­te.

FO­TO: ÓS­CAR CE­LA

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