Las iden­ti­da­des sim­ples so­lo exis­ten en los idea­les”

La Voz de Galicia (A Coruña) - Fugas - - MÚSICA . ESTÁ SONANDO -

—Me po­ne muy con­ten­to si te ha­cen pen­sar, la ver­dad. Igual que si te ha­ce bai­lar, amar o te acom­pa­ña. Es­tán he­chas pa­ra abar­car el ran­go más am­plio: la emo­ción, el pen­sa­mien­to, has­ta el fí­si­co.

—¿Qué le lle­va a ha­cer can­cio­nes?

—Ha­go can­cio­nes por ne­ce­si­dad im­pe­rio­sa, no es­cri­bo a la li­ge­ra. La com­po­si­ción la vi­vo muy in­ten­sa­men­te. Yo es­cri­bo pa­ra re­no­var mi con­tra­to con la can­ción, pa­ra ha­cer un es­ta­do de un mo­men­to de mi vi­da. Las ha­go pa­ra co­no­cer­me a mí mis­mo, pe­ro tam­bién pa­ra co­no­cer a los de­más a tra­vés del re­fle­jo. Es­cri­bo cuan­do no hay más re­me­dio y ne­ce­si­to vol­ver a es­cru­tar el uni­ver­so ex­te­rior e in­te­rior.

—Tam­bién pa­ra man­dar al­gu­na car­ta, co­mo ese «Pon­ga­mos que ha­blo de Mar­tí­nez» di­ri­gi­da a Sa­bi­na.

ho­ras. La em­pe­cé a las diez de la ma­ña­na, cuan­do me en­te­ré que Joaquín sa­ca­ba un dis­co. A la una ya la te­nía Joaquín en un men­sa­je de voz en el What­sApp. La pen­sé co­mo una car­ta per­so­nal. Hay va­rias en el dis­co.

—Le he leí­do de­fen­der el re­gue­tón ¿Qué ve en él pa­ra ello?

—El re­gue­tón tie­ne una ba­se rít­mi­ca con cien­tos de años. Se­gún San­tia­go Au­se­rón, esa ma­triz ya es­ta­ba en los bur­de­les de Per­sia del si­glo XI. Y se asig­na­ba una es­pe­cie de ero­ti­za­ción de la mú­si­ca. Cuan­do un rit­mo es tan po­de­ro­so hay que te­ner cui­da­do con des­ca­li­fi­car­lo. La gen­te lo acu­sa de mar­gi­nal, ma­chis­ta, ho­mó­fo­bo... de to­do. Y es cier­to. Igual que to­dos los gé­ne­ros que sa­lie­ron de la mar­gi­na­li­dad. El tan­go ori­gi­nal apa­re­ce en los lu­pa­na­res de Mon­te­vi­deo y Bue­nos Ai­res. Y ahí un pro­ble­ma en­tre un hom­bre y una mu­jer se di­ri­mía de una so­la ma­ne­ra: el hom­bre ma­tan­do a la mu­jer. De to­do mo­dos, mien­tras tú y yo es­ta­mos ha­blan­do, en una ha­bi­ta­ción de San Sal­va­dor hay un cha­val de 17 años que es­tá es­cri­bien­do el re­gue­tón de la si­guien­te ge­ne­ra­ción. Si te­ne­mos suer­te, va a in­cor­po­rar las vi­ven­cias que ve. Que­da­rá fue­ra la ho­mo­fo­bia, el ma­chis­mo e in­cor­po­ra­rá otro ti­po de reali­da­des, sin per­der la fuer­za se­xual, que es ma­ra­vi­llo­sa.

—En cier­to mo­do eso ya ocu­rre.

—¡Es lo que iba a de­cir! Despacito, que es la can­ción que ha po­pu­la­ri­za­do ese pa­trón rít­mi­co en to­do el mun­do, ya es una can­ción que ha da­do un pa­so ade­lan­te. No es­tá ha­blan­do de azo­tar a al­guien, sino de ha­cer­le el amor con pa­cien­cia. Me pa­re­ce un ac­to mu­cho más bo­ni­to.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.