Soy el gu­rú de la nos­tal­gia”

Cre­ció con la Ru­per­ta, ju­ga­ba con el Ci­ne­xin y era fan de los pa­ya­sos de la te­le: «Si­go con la mis­ma inocen­cia». Ami­go de Es­pi­ne­te tras do­ce años de es­pec­tácu­lo, con­fie­sa: «Sí exis­te. Ese eterno ni­ño es­tá den­tro, so­lo hay que de­jar­le sa­lir»

La Voz de Galicia (A Coruña) - Yes - - ÚL TI MA - Eduar­do Al­dán AC­TOR (POR­TU­GA­LE­TE, 1973) TEX­TO: VIR­GI­NIA MA­DRID

1 Echas el cie­rre de «Es­pi­ne­te no exis­te». ¿Es un adiós de­fi­ni­ti­vo o so­lo un has­ta lue­go?

Es un adiós. Pa­ra de­cir ho­la a nue­vos pro­yec­tos hay que de­cir adiós, y ha lle­ga­do el mo­men­to. Ten­go una sen­sa­ción agri­dul­ce, me ape­te­cen nue­vos re­tos, pe­ro le he co­gi­do mu­cho ca­ri­ño a es­te eri­zo ro­sa y pe­lu­do. Me ha da­do tan­to...

2 Es­te show es buen ro­llis­ta. ¿Al­gu­na vez te ha emo­cio­na­do?

Sí. Cuan­do cum­pli­mos la re­pre­sen­ta­ción mil, me pre­pa­ra­ron una sor­pre­sa y en mi­tad de la fun­ción, apa­re­ció Es­pi­ne­te. Fue un re­ga­lo tan bo­ni­to e ines­pe­ra­do que me emo­cio­né un mon­tón.

3 La obra es un via­je a nues­tra in­fan­cia. ¿Có­mo fue tu ni­ñez?

Co­mo la de to­dos. La in­fan­cia siem­pre es me­jor co­mo la re­cor­da­mos. Te­ne­mos me­mo­ria se­lec­ti­va. Cre­cí con la Ru­per­ta del Un dos tres, era fan de los pa­ya­sos de la te­le y mis ju­gue­tes fa­vo­ri­tos eran el Ci­ne­xin y el Ten­te, un jue­go de cons­truc­cio­nes.

4 Y Eduar­do, ¿es más de pa­sa­do, pre­sen­te o futuro?

Soy un nos­tál­gi­co, no es po­se, de ver­dad. De he­cho, tras es­tos do­ce años, pue­do afir­mar que soy el gu­rú de la nos­tal­gia, pe­ro a la vez me gusta in­no­var de ca­ra al ma­ña­na y por otro la­do, vi­vo al día, en el hoy.

5 ¿Eres más de Es­pi­ne­te o de Don Pim­pón?

De Don Pim­pón nun­ca, de Es­pi­ne­te por en­ci­ma de to­do. Es­te eri­zo era un ni­ño, que se emo­cio­na­ba y se to­ma­ba el bo­ca­ta co­mo no­so­tros, era nues­tro ami­go de la te­le.

6 Un re­cuer­do inol­vi­da­ble.

De cha­val an­he­la­ba con ilu­sión que lle­ga­ra el vier­nes por la no­che pa­ra plan­tar­me de­lan­te de la te­le y ver el Un dos tres. Mi sue­ño de crío era tra­ba­jar al­gún día en el po­pu­lar con­cur­so y con los años lo hi­ce reali­dad y pu­de ba­jar la fa­mo­sa es­ca­le­ra de la subas­ta co­mo un có­mi­co más.

7 Pe­ro, ¿de ver­dad, que Es­pi­ne­te no exis­te?

Eso es lo que cree mu­cha gen­te. Pe­ro sí, exis­te. Ese eterno ni­ño es­tá den­tro de no­so­tros y so­lo hay que de­jar­le sa­lir pa­ra vi­vir con ilu­sión y en­tu­sias­mo co­mo cuan­do éra­mos críos. Es una cues­tión de ac­ti­tud an­te la vi­da.

8 ¿Có­mo era Eduar­do Al­dán de ni­ño?

Era muy inocen­te. Si­go con la mis­ma ilu­sión e inocen­cia que de ni­ño.

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