“EL ES­CE­NA­RIO ES EL PRE­MIO”

La Voz de Galicia (A Coruña) - Hoy Corazón - - ENTREVISTA -

LLE­VAN MÁS DE CUA­TRO DÉ­CA­DAS HA­CIEN­DO MÚ­SI­CA, LAS DOS ÚL­TI­MAS CO­MO PAR­TE DE ES­TE QUIN­TE­TO QUE HA­CE PO­CO PER­DIÓ A UNO DE SUS MIEM­BROS, SER­GIO BLAN­CO. CHARLAMOS CON CAR­LOS ZUBIAGA, AMAIA, ESTIBALIZ E IÑA­KI URAN­GA, QUE EN JU­NIO CAN­TA­RÁN EN MADRID JUN­TO A UNA OR­QUES­TA SIN­FÓ­NI­CA.

Son un equi­po den­tro y fue­ra del es­ce­na­rio. Ha­blan con esa con­fian­za y se­gu­ri­dad que so­lo dan los años de acuer­dos y desacuer­dos bien en­ten­di­dos. La que otor­gan los 23 que lle­van con­for­man­do El Con­sor­cio. A eso hay que su­mar ade­más las dos dé­ca­das que es­tu­vie­ron en­tran­do y sa­lien­do de aquel otro exi­to­so con­jun­to que fue Mo­ce­da­des. Se­rá por ese po­so que de­ja el tiem­po que sus ca­rac­te­res em­pas­tan con la mis­ma fa­ci­li­dad con la que lo ha­cen sus vo­ces.

LLE­GÓ EL CON­SOR­CIO

Nos reuni­mos con Car­los Zubiaga y los her­ma­nos Amaia, Es­tí­ba­liz e Iña­ki Uran­ga, los cua­tro miem­bros que en ac­tua­li­dad con­for­man El Con­sor­cio, en el tea­tro Nue­vo Apo­lo de Madrid en una ma­ña­na llu­vio­sa. Allí ac­tua­rán los pró­xi­mos días 1 y 2 de ju­nio en dos con­cier­tos úni­cos, acom­pa­ña­dos por una or­ques­ta sin­fó­ni­ca. Al­gu­nos han ve­ni­do des­de su Bil­bao na­tal, igual de llu­vio­so, pa­ra en­con­trar­se con la pren­sa cuan­do se cum­plen 43 años de la par­ti­ci­pa­ción de Mo­ce­da­des en Eu­ro­vi­sión. De aquel gru­po ecléc­ti­co ya so­lo que­da el re­cuer­do. Una par­te de quie­nes ha­bían pa­sa­do por la agru­pa­ción con­flu­ye­ron en El Con­sor­cio ha­ce más de dos dé­ca­das. Y aque­lla unión fue acep­ta­da por sus se­gui­do­res co­mo al­go na­tu­ral, aun­que ellos en un prin­ci­pio cre­ye­ran que iba a ser una úni­ca co­la­bo­ra­ción. «Pa­ra mí fue un hi­to», di­ce Es­tí­ba­liz. «Ca­da uno te­nía­mos nues­tras ca­rre­ras y de re­pen­te di­ji­mos: ‘ven­ga, va­mos a jun­tar­nos y a ha­cer un dis­co ho­me­na­je a la ra­dio de los 40 y 50’. Y creía­mos que sim­ple­men­te iba a ser eso, un pro­yec­to pun­tual. De re­pen­te nos di­mos cuen­ta de que ha­bía­mos mon­ta­do otra

for­ma­ción». Ase­gu­ra Car­los que pa­re­cía que la co­sa «iba a fun­cio­nar bien, no so­lo en el as­pec­to mu­si­cal, si no en el hu­mano. De he­cho, a la gi­ra de ese ve­rano la lla­má­ba­mos ‘me ca­go en la die­ta’, por­que íba­mos vi­si­tan­do res­tau­ran­tes». «Yo creo que en aque­lla gi­ra en­gor­da­mos to­dos», aña­de Es­tí­ba­liz. Ríen al pen­sar en ello. Ha­blan del año 94. Por aque­llas fe­chas, Pa­laos se in­de­pen­di­za­ba de Es­ta­dos Uni­dos, Ya­sir Ara­fat, Isaac Ra­bin y Shi­mon Pe­res se ha­cían con el No­bel de la Paz y na­cía un nue­vo ído­lo de ma­sas: Jus­tin Bie­ber. Y ellos ya lle­va­ban dos dé­ca­das de es­ce­na­rio en es­ce­na­rio. «El Con­sor­cio fue re­vi­ta­li­zan­te. Los que ya te­ne­mos una edad en es­to de la mú­si­ca siem­pre pen­sa­mos que ca­da año va a ser el úl­ti­mo que es­ta­mos con buen ro­llo. Pe­ro vas po­co a po­co y te en­cuen­tras con que lle­va­mos 23 años co­mo El Con­sor­cio, con nue­ve dis­cos tan buenos co­mo los que hi­ci­mos en las pri­me­ras épo­cas, aun­que nun­ca va­yan a te­ner tan­ta di­fu­sión», reivin­di­ca Es­tí­ba­liz. Lo su­yo tie­ne mé­ri­to. El mun­do de la mú­si­ca no es fá­cil. Y me­nos en una épo­ca en la que, en oca­sio­nes, el mar­ke­ting pri­ma por en­ci­ma de lo pu­ra­men­te me­ló­di­co. Y en eso ellos son los maes­tros. Si no, que se lo di­gan a to­da una ge­ne­ra­ción, que cre­ció vien­do La vuel­ta al mun­do de Willy Fogg. A día de hoy mu­chos si­guen ta­ra­rean­do una sin­to­nía a la que ellos die­ron for­ma cuan­do aun eran Mo­ce­da­des. En ese tea­tro, to­da­vía va­cío, re­cor­da­mos esa épo­ca y nos acla­ran que, pe­se a que se les atri­bu­yó otra sin­to­nía, la de Vicky el vi­kin­go, na­da te­nía que ver con ellos ni co­mo Mo­ce­da­des ni co­mo ese con­sor­cio que fun­da­ron los cin­co.

SIN SER­GIO BLAN­CO

Aho­ra son cua­tro: Car­los Amaia, Es­tí­ba­liz e Iña­ki. El fa­lle­ci­mien­to de Ser­gio Blan­co, en fe­bre­ro de 2015, de­jó viu­da a Es­tí­ba­liz y a to­dos un po­co huér­fa­nos, in­clui­dos sus se­gui­do­res, que llo­ra­ron su muer­te en las re­des so­cia­les. Era un hom­bre que­ri­do. «A Ser­gio le echa­mos de me­nos en to­dos los con­cier­tos», nos di­ce Car­los. «Por­que era es­pe­cial», apos­ti­lla Es­tí­ba­liz sin po­der con­te­ner un mohín. Se emo­cio­na mien­tras ha­bla de él. El re­cuer­do es­tá muy pre­sen­te. Y fue­ron 40 años de su vi­da los que com­par­tió con él den­tro y fue­ra de los es­ce­na­rios. Un tran­ce al que ella se en­fren­ta po­nien­do to­do su em­pe­ño en dar el do de pe­cho. «Yo es­pe­ro es­tar bien. Des­pués de to­do, ha­go el tra­ba­jo que ten­go que ha­cer. Mi buen o mal es­tar, me lo guar­do», nos di­ce. Quie­re se­guir al pie del ca­ñón. «Mi in­ten­ción es no es­tar ‘amo­ña­da’, par­ti­ci­par y fun­cio­nar», afir­ma. Y lo es­tá ha­cien­do. Sus com­pa­ñe­ros dan fe de ello. «Es que la otra po­si­bi­li­dad, la de que­dar­te en tu ca­sa no tie­ne sen­ti­do. No lo tie­ne pa­ra mí ni lo ten­dría si hu­bie­ra si­do él el que se hu­bie­ra que­da­do», di­ce con se­gu­ri­dad. «Es­toy con­ven­ci­da de que Ser­gio hu­bie­ra sa­ca­do to­da su po­si­ti­vi­dad y buen ro­llo. Me ha to­ca­do a mí, pe­ro si hu­bie­ra si­do él, ha­bría con­ti­nua­do co­mo era. Y ya es­tá. Hay que se­guir ade­lan­te. No por­que sea una co­sa de ar­tis­ta, sino por­que es­toy a gus­to can­tan­do. Es­to ha si­do y es mi vi­da. ¿Que le echo de me­nos? Por su­pues­to. Pe­ro eso se que­da don­de tie­ne que que­dar­se», zan­ja.

CA­RI­ÑO COM­PAR­TI­DO

Iña­ki, su her­mano, to­ma el tes­ti­go pa­ra ha­blar de Ser­gio, quien fue su com­pa­ñe­ro y tam­bién su cu­ña­do. «Es­tá vi­vo en­tre no­so­tros. Creo que el ho­me­na­je se lo ha­ce­mos to­dos los días». «Es que no hay uno es­pe­cí­fi­co –con­ti­núa Es­tí­ba­liz–. Pa­ra mí el ho­me­na­je es re­cor­dar a al­guien que era es­pe­cial, que nos hi­zo la vi­da agra­da­ble en lo que pu­do. Creo que ese es el ma­yor re­cuer­do». Ese pro­fun­do afec­to que to­dos le te­nían es com­par­ti­do por mu­cha gen­te. «To­do el mun­do cuan­do ha­bla de Ser­gio tie­ne esa per­cep­ción de que era bue­na gen­te. Lo que él nos trans­mi­tió fue buen ro­llo. Y nues­tro re­cuer­do es ese: el de ha­ber co­no­ci­do a al­guien es­pe­cial. Y sa­ber que me­re­ció la pe­na co­no­cer­lo», con­clu­ye. Ser­gio, su voz y su eter­na ama­bi­li­dad for­ma­rán par­te de la his­to­ria de un gru­po que pue­de de­cir que ha ido dos ve­ces a Eu­ro­vi­sión. Una con dos de los in­te­gran­tes ac­tua­les, Car­los y Amaia, en­ton­ces en el gru­po Mo­ce­da­des. Fue en 1973, can­tan­do Eres tú. Que­da­ron se­gun­dos, tras An­ne-Ma­rie Da­vid y su Tú re­co­no­ce­rás. Y su­pu­so una ex­pe­rien­cia fas­ci­nan­te pa­ra ellos. «Es­tá­ba­mos ano­na­da­dos», nos cuen­ta Amaia. «Nos sor­pren­dió el éxi­to de la can­ción. Íba­mos con esa ti­mi­dez bil­baí­na y re­sul­ta que lue­go es­tu­vi­mos a pun­to de ga­nar», di­ce Car­los. «Es que lo más bo­ni­to fue que que­da­mos los se­gun­dos. Y yo creo que has­ta nos be­ne­fi­ció por eso del ‘po­bres, les han qui­ta­do el pri­mer pre­mio’, por­que igual si ga­na­mos di­cen: ‘cla­ro es­tos te­nían en­chu­fe’», con­clu­ye en­tre ri­sas. La su­ya fue una edi­ción di­ver­ti­da. «Nos lo pa­sa­mos bom­ba con los ir­lan­de­ses. Ade­más, Mo­ce­da­des fue el pri­mer gru­po que par­ti­ci­pó en Eu­ro­vi­sión, aun­que la gen­te ha di­cho que fue Ab­ba». Eran otros tiem­pos, en los que el Fes­ti­val su­po­nía el es­pal­da­ra­zo de­fi­ni­ti­vo a

“LO BO­NI­TO DE EU­RO­VI­SIÓN FUE QUE QUE­DA­MOS SE­GUN­DOS” aMAIA URAN­GA

“HAY QUE SE­GUIR ADE­LAN­TE. SOY FE­LIZ CAN­TAN­DO” ES­TÍ­BA­LIZ URAN­GA

una ca­rre­ra. De he­cho, dos años des­pués otra Uran­ga, es­ta vez Es­tí­ba­liz, acom­pa­ña­da por Ser­gio, fue a re­pre­sen­tar a Es­pa­ña. «La re­per­cu­sión de Eu­ro­vi­sión en aque­lla épo­ca era muy im­por­tan­te. Su­po­nía un sal­to cua­li­ta­ti­vo en tu ca­rre­ra. Cuan­do fui­mos no­so­tros que­da­mos en el no­veno pues­to, pe­ro de ca­ra a Es­pa­ña fue no­ta­ble. Aho­ra hay mu­chas ca­de­nas, pe­ro en aque­lla épo­ca era una te­le­vi­sión, y la veía to­do el mun­do. La res­pues­ta era muy im­por­tan­te pa­ra la ca­rre­ra de un ar­tis­ta». La can­ción no triun­fó tan­to co­mo la de Mo­ce­da­des, aun­que se­gún di­ce Amaia: «No­so­tros tam­bién tu­vi­mos la suer­te de que Ra­dio Lu­xem­bur­go se fi­jó en nues­tra can­ción, y ellos se eri­gie­ron co­mo di­fu­so­res en to­do el mun­do de Eres tú», con­clu­ye. Ha­ce unos me­ses di­je­ron que iban a em­pe­zar a des­pe­dir­se de los es­ce­na­rios. Lo hi­cie­ron anun­cian­do e ini­cian­do una gi­ra de esas lle­nas de re­cuer­dos y de emo­cio­nes, con can­cio­nes inol­vi­da­bles.

¿LLE­GÓ EL ADIÓS?

Si han pa­sa­do us­te­des la pu­ber­tad, pro­ba­ble­men­te re­co­noz­can la ma­yo­ría y le evo­quen buenos re­cuer­dos. Amor de hom­bre, La lla­ma­ban lo­ca, Se­cre­ta­ria… to­das for­man par­te de su re­per­to­rio y tam­bién del ima­gi­na­rio co­lec­ti­vo. Y có­mo ol­vi­dar el Cha­ca­chá de ese tren que via­ja­ba a Lis­boa, con su por­tu­gués y su dul­zón vai­vén, que ellos co­gie­ron a tiem­po pa­ra lle­gar al éxi­to. Es­tos días, El Con­sor­cio pen­sa­ba ir­se con la mú­si­ca a otra par­te, pe­ro una se­rie de re­ci­ta­les les han he­cho vol­ver a la ac­tua­li­dad. Es­tas co­sas su­ce­den a ve­ces, es­pe­cial­men­te aho­ra que hay un gus­to por re­cu­pe­rar lo que triun­fó en otra épo­ca. «En­tre el pú­bli­co hay ve­ces que vie­ne to­do el Imserso, pe­ro es cu­rio­so en­con­trar­te con can­ti­dad de gen­te jo­ven», re­la­ta Amaia. Rap­hael se con­vir­tió en ca­be­za de car­tel en­tre gru­pos in­dies en el So­no­ra­ma, y aho­ra El Con­sor­cio, que se iba, se que­da por­que lo re­cla­man. «Anun­cia­mos que nos des­pe­día­mos. Bueno, más bien que em­pe­zá­ba­mos a des­pe­dir­nos, y aho­ra es cuan­do to­do el mun­do lla­ma», di­ce Amaia. «Nos lla­man y nos di­cen: ‘Oye, creo que es­te con­cier­to, hay que ha­cer­lo aquí’. ¡Yo no voy a de­cir que no!», ex­cla­ma. Y en esas es­tán. Ha­cien­do lo que me­jor sa­ben: can­tar. Es­tos días lo ha­rán con una or­ques­ta sin­fó­ni­ca. «Sin esas co­sas que se po­nen a ni­vel téc­ni­co. Es­to va a ser la ver­dad de la ver­dad», pun­tua­li­za Es­tí­ba­liz. Tras ese con­cier­to, ven­drá otro pro­yec­to, tam­bién sin­fó­ni­co, en el mes de agos­to, en Baeza. Pe­ro co­mo di­cen, ha­cen ca­mino al an­dar. No pien­san en lo que les que­da por ha­cer. Cuan­do les pre­gun­ta­mos por lo que les gus­ta­ría, so­lo Iña­ki aven­tu­ra: «A mí, vi­vir de la mú­si­ca has­ta que me ju­bi­le». Mien­tras tan­to, dis­fru­tan día a día de su tra­ba­jo, por­que co­mo bien di­cen: «El es­ce­na­rio es don­de tú co­mu­ni­cas y el pú­bli­co te da una res­pues­ta es­pe­cial. Es el pre­mio a nues­tro tra­ba­jo».❦

“AÑORAMOS A SER­GIO EN TO­DOS NUES­TROS CON­CIER­TOS” CAR­LOS ZUBIAGA

“QUIE­RO VI­VIR DE LA MÚ­SI­CA HAS­TA QUE ME RE­TI­RE” IÑA­KI URAN­GA

An­tes de in­te­grar El Con­sor­cio, los Uran­ga y Car­los Zu­bia­ga for­ma­ron par­te del gru­po Mo­ce­da­des.

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