José Luis Ába­los: «La coor­di­na­ción del Go­bierno es me­jo­ra­ble»

«En la me­di­da en que po­da­mos ges­tio­nar, el Go­bierno tie­ne vo­lun­tad de se­guir, pe­ro en política to­do du­ra lo que du­ra»

La Voz de Galicia (Monforte) - - PORTADA - MANUEL BUI­TRA­GO MUR­CIA / COLPISA

José Luis Ába­los (Va­len­cia, 58 años) es uno de los hom­bres fuer­tes del Go­bierno y del PSOE, y man­tie­ne una es­tre­cha amis­tad con Pe­dro Sán­chez. Re­co­no­ce que los pri­me­ros cien días han si­do trepidantes, con epi­so­dios que evi­den­cian que la coor­di­na­ción gu­ber­na­men­tal es me­jo­ra­ble. De­fien­de las dos di­mi­sio­nes de mi­nis­tros que se han pro­du­ci­do por­que han si­do ejem­pla­res. Pe­ro no se atre­ve a ha­cer un pro­nós­ti­co so­bre la du­ra­ción de la le­gis­la­tu­ra, la lí­nea ro­ja se­rá la es­ta­bi­li­dad que ten­ga el Eje­cu­ti­vo.

—¿Es­tá us­ted en posesión de al­gún más­ter o te­sis doc­to­ral que le pue­da com­pro­me­ter?

—No. En eso he si­do muy po­co am­bi­cio­so. Po­dría, en re­la­ción a al­gún cur­so que he he­cho, po­ner cur­so de no sé qué ex­pe­di­do por la Uni­ver­si­dad de Santiago de Chi­le. A lo me­jor ha­bría quedado es­tu­pen­do.

—Su­pon­go que no lo di­rá por Pe­dro Sán­chez...

—Por su­pues­to que no. No es un más­ter lo que es­tá en cues­tión en el ca­so de Pe­dro Sán­chez. En su ca­so hay una fal­ta de res­pe­to a la pro­pie­dad in­te­lec­tual. Los doc­to­ra­dos tie­nen la obli­ga­ción de de­po­si­tar sus te­sis, pe­ro es­tas no pue­den ver­se sin el con­sen­ti­mien­to del au­tor. Es­to no se ha res­pe­ta­do. ¿Y sa­be por qué? Pa­ra atra­par otras mi­se­rias. Uno busca al­go que ocul­te la ver­güen­za pro­pia. Es un mal pre­ce­den­te, pe­ro es un buen in­di­ca­dor de la política por la que al­gu­nos apues­tan. Yo no vi­ne a la política pa­ra ese ti­po de ba­su­ra. No dig­ni­fi­ca a na­die; pe­ro ca­da uno es­co­ge su me­dio y su es­ti­lo.

—¿Co­mo en­ca­ja ese plan­tea­mien­to cuan­do cri­ti­can a Ca­sa­do por su más­ter?

—Es muy dis­tin­to. Ca­sa­do es­tá en un pro­ce­so ju­di­cial. Esa es la gran di­fe­ren­cia en un país don­de la Jus­ti­cia fun­cio­na. No es el ca­so de Sán­chez.

—¿No cree que una co­sa es el mar­co ju­di­cial, y otra el mar­co no ju­di­cial? Que un po­lí­ti­co ac­túe des­ho­nes­ta­men­te o mien­ta res­pec­to a su te­sis doc­to­ral o más­ter.

—Cla­ro, pe­ro aquí lo úni­co que se pre­ten­de es ge­ne­rar du­das. Es co­mo si us­ted du­da­ra de mi más­ter, que de­cía­mos an­tes. Po­dría ge­ne­rar du­das: ‘Ába­los tie­ne un más­ter que no quiere mos­trar’. No lo ten­go, pe­ro si se em­pe­ñan mu­chos se­gu­ra­men­te di­rán que yo pue­do es­con­der un más­ter. La mi­nis­tra de Sa­ni­dad di­mi­tió por un más­ter de la Uni­ver­si­dad Juan Car­los I. La mi­nis­tra, des­pués de dar ex­pli­ca­cio­nes, di­mi­tió por­que se re­ve­ló que no era exac­ta­men­te así.

—¿Es­tu­vo a fa­vor de que di­mi­tie­ra Car­men Mon­tón?

—Es­toy a fa­vor de que ac­tue­mos con ejem­pla­ri­dad, y con sin­ce­ri­dad so­bre to­do. Y que siem­pre pon­ga­mos los pro­yec­tos por delante de las si­tua­cio­nes per­so­na­les. Se pro­du­jo es­ta di­mi­sión y apa­re­ce un ter­cer per­so­na­je que li­de­ra la prin­ci­pal fuer­za de opo­si­ción, y que tie­ne tres com­pa­ñe­ras su­yas en idén­ti­ca si­tua­ción y es­tán impu­tadas. Y sin em­bar­go no pa­re­ce que va­ya con él. Pa­ra no ha­blar de eso, se de­di­can a bus­car te­sis que han si­do so­me­ti­das a un tri­bu­nal do­cen­te, for­ma­do por aca­dé­mi­cos plu­ra­les.

—El pe­rió­di­co «Abc» re­ve­ló que exis­ten in­di­cios de pla­gio y au­to­pla­gio en la te­sis doc­to­ral de Sán­chez.

—El pre­si­den­te ha pe­di­do una rec­ti­fi­ca­ción a esos me­dios, con la ad­ver­ten­cia de pre­sen­tar una de­man­da, y pa­ra­le­la­men­te ha de­ci­di­do di­gi­ta­li­zar la te­sis. Esa es la res­pues­ta. Si tu­vie­ra al­go que ocul­tar no la hu­bie­ra pu­bli­ca­do. Es­pe­ro que to­dos, a par­tir de aho­ra, pre­sen­ten sus te­sis y las di­gi­ta­li­cen, por­que es­to ya no tie­ne vuelta.

—¿Va a comparecer Sán­chez en el Con­gre­so pa­ra dar ex­pli­ca­cio­nes, co­mo exi­gen PP y Ciu­da­da­nos?

—No, por­que es­te no es un mo­ti­vo de com­pa­re­cen­cia. Son sim­ple­men­te in­si­nua­cio­nes e in­ten­cio­na­li­da­des de los que no tie­nen na­da que ofre­cer al país, y que quie­ren con­ver­tir el Con­gre­so en un es­pec­tácu­lo la­men­ta­ble.

—Han trans­cu­rri­do cien días de Go­bierno, en los que ha ha­bi­do de to­do. La gen­te no se ha abu­rri­do...

—Eso es por­que ha ha­bi­do mu­chos ojos pues­tos so­bre esos cien días.

—Dos mi­nis­tros han di­mi­ti­do. ¿Te­me que di­mi­ta al­guno más?

—¿Qué ra­ro, ver­dad? Mi­re, no es por­que en otros Go­bier­nos no me­re­cie­ran di­mi­tir, es por­que el ver­bo di­mi­tir no se co­no­ce en el PP. El Go­bierno an­te­rior tu­vo el ré­cord de mi­nis­tros re­pro­ba­dos, pe­ro les da­ba igual. No di­mi­tía na­die. El pro­ble­ma no es di­mi­tir; al con­tra­rio, el mé­ri­to es sa­ber di­mi­tir pa­ra dar ejem­pla­ri­dad a la vi­da pú­bli­ca.

—Us­ted di­jo que rec­ti­fi­car es de sa­bios. Pe­ro, ¿no cree que cuan­do se lle­van las rien­das del Go­bierno es dis­tin­to, chi­rría bas­tan­te?

—El re­fra­ne­ro es sa­bio. Siem­pre es me­jor acer­tar al prin­ci­pio, no ca­be du­da. Si es so­lo por ca­be­zo­ne­ría, por no rec­ti­fi­car, pre­fie­ro que se rec­ti­fi­que.

—¿No cree que eso de­no­ta des­coor­di­na­ción en el Go­bierno?

—Bueno, la coor­di­na­ción siem­pre es me­jo­ra­ble. A mí me gus­tan las per­so­nas que son ca­pa­ces de cam­biar de po­si­ción. Las per­so­nas obs­ti­na­das en man­te­ner su pri­me­ra idea ca­si me dan al­go de mie­do.

—¿Es­tá con­ven­ci­do de que van a ago­tar la le­gis­la­tu­ra?

—En política, to­do du­ra lo que du­ra. Es­ta­re­mos el tiem­po que po­da­mos en un mar­co de es­ta­bi­li­dad. En la me­di­da en que po­da­mos ges­tio­nar, que con­si­ga­mos res­pal­do par­la­men­ta­rio, el Go­bierno tie­ne la vo­lun­tad de se­guir en la le­gis­la­tu­ra. Pe­ro nos en­can­tan las elecciones. Así que no hay nin­gún pro­ble­ma.

—¿Es­tá le­jos o cer­ca que se apli­que de nue­vo el 155 en Ca­ta­lu­ña?

—Hay que es­pe­rar a los su­pues­tos que la Cons­ti­tu­ción es­ta­ble­ce. Es de­cir, que nos en­con­tre­mos con un he­cho ma­ni­fies­ta­men­te con­tra­rio a la ley, y que la Ge­ne­ra­li­tat no ejer­cie­ra sus com­pe­ten­cias. De mo­men­to, no se ha da­do. Es ver­dad que se han pro­du­ci­do de­cla­ra­cio­nes con to­do el ni­vel de exa­ge­ra­ción que se quie­ra, pe­ro to­do ello no lo si­túa fue­ra de la le­ga­li­dad. Lle­ga­do el mo­men­to, no­so­tros fui­mos lea­les con el Go­bierno y no en­tra­mos a cues­tio­nar su ges­tión. Di­ji­mos que íba­mos a res­pal­dar el pa­so y lo hi­ci­mos. Es más, re­nun­cia­mos a pe­dir res­pon­sa­bi­li­da­des por al­go que se es­ta­ba ha­cien­do mal. El 1 de oc­tu­bre, el PP pro­yec­tó la ima­gen de una de­bi­li­dad del Es­ta­do. Ese día el Es­ta­do, España, ofre­ció una ima­gen de de­bi­li­dad e im­pro­vi­sa­ción, y eso te­nía unos res­pon­sa­bles. Plan­tea­mos la re­pro­ba­ción de la vi­ce­pre­si­den­ta, pe­ro la re­ti­ra­mos por leal­tad y res­pon­sa­bi­li­dad.

—¿A cam­bio de qué fue el apo­yo del PDECat y de Es­que­rra pa­ra la mo­ción de cen­su­ra?

—No tu­vi­mos el apo­yo. Lo que me­re­ció el apo­yo fue una re­pro­ba­ción al Go­bierno que no que­ría asu­mir nin­gu­na res­pon­sa­bi­li­dad cuan­do la Au­dien­cia Na­cio­nal di­jo que el par­ti­do que sus­ten­ta­ba al Go­bierno es­ta­ble­ció una tra­ma de co­rrup­ción ins­ti­tu­cio­na­li­za­da. Los par­ti­dos res­pon­die­ron a eso. Unos lo re­pro­ba­ron y otros, co­mo Ciu­da­da­nos, apo­ya­ron al Go­bierno. No­so­tros no es­ta­ble­ci­mos nin­gu­na alianza con esos par­ti­dos.

J. MAR­TÍN EFE

Ába­los di­ce que la di­mi­sión de la mi­nis­tra Mon­tón era ne­ce­sa­ria, ya que se de­be ac­tuar «con ejem­pla­ri­dad y con sin­ce­ri­dad».

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