«Mi­ne­ros» de crip­to­mo­ne­das se van de Galicia por el ele­va­do cos­te de la ener­gía

Dos ve­ne­zo­la­nos cie­rran su «gran­ja» de compu­tado­ras en una na­ve de Vigo, igual que otros en Ourense

La Voz de Galicia (Monforte) - - ECONOMÍA - E. V. PI­TA VIGO / LA VOZ

El lla­ma­do mi­ne­ro de crip­to­mo­ne­das qui­zás sea el ofi­cio más ra­ro del mun­do. Pe­ro ca­da vez atrae a más in­for­má­ti­cos, que mon­tan gran­jas de compu­tado­ras, con Chi­na co­mo prin­ci­pal des­tino, y a tra­vés de com­ple­jos al­go­rit­mos ob­tie­nen di­vi­sas vir­tua­les. Pe­ro tam­bién hay gran­jas en Galicia. Es­te tra­ba­jo, el de la mi­ne­ría, es la ba­se que cer­ti­fi­ca las transac­cio­nes elec­tró­ni­cas ba­sa­das en di­vi­sas vir­tua­les, y re­quie­re man­te­ner co­nec­ta­dos a de­ce­nas de or­de­na­do­res en línea que se de­di­can ex­clu­si­va­men­te a ha­cer cálcu­los y re­sol­ver acer­ti­jos ma­te­má­ti­cos. Es­ta ac­ti­vi­dad in­for­má­ti­ca con­lle­va un al­to cos­te de elec­tri­ci­dad. El ne­go­cio, has­ta aho­ra, era ren­ta­ble por­que el bit­coin —prin­ci­pal di­vi­sa vir­tual— y otras crip­to­mo­ne­das ob­se­quia­ban a es­tos mi­ne­ros con una uni­dad del di­ne­ro elec­tró­ni­co ca­da vez que cum­plían su mi­sión. Hay que te­ner en cuen­ta que el bit­coin co­ti­za­ba en enero en ca­si 20.000 dó­la­res (unos 17.600 eu­ros) y aho­ra ron­da los 4.000-3.000. Re­sul­ta que con la fuer­te subida del pre­cio de la ener­gía es­te ne­go­cio ya no es ren­ta­ble aquí. Y em­pie­za a no ser­lo tam­po­co en Chi­na, don- de el re­ci­bo de la luz cues­ta cin­co ve­ces me­nos.

Mi­nar crip­to­mo­ne­das con­sis­te en con­fir­mar transac­cio­nes elec­tró­ni­cas me­dian­te la re­so­lu­ción de com­ple­jos al­go­rit­mos, lo que re­quie­re una al­ta po­ten­cia de re­so­lu­ción. A me­di­da que es­tos tra­ba­ja­do­res ge­ne­ran más blo­ques de tec­no­lo­gía block­chain emi­ten más mo­ne­das, y co­bran así una re­com­pen­sa. Si una mo­ne­da no se mi­na, des­apa­re­ce. Se ha de­fi­ni­do a los mi­ne­ros co­mo una es­pe­cie de ban­co cen­tral del bit­coin. Ha­ce unos años, el premio que re­ci­bía un mi­ne­ro po­día con­sis­tir en un bit­coin, que en­ton­ces va­lía 300 eu­ros, pe­ro a fi­na­les del 2017 la co­ti­za­ción se dis­pa­ró a ca­si 18.000 eu­ros y em­pe­za­ron a pro­li­fe­rar mi­ne­ros por to­das par­tes. Galicia no fue una ex­cep­ción.

En Vigo, dos ve­ne­zo­la­nos mon­ta­ron el año pa­sa­do una na­ve co­mer­cial con al­go más de me­dio cen­te­nar de compu­tado­res pa­ra ha­cer los cálcu­los y mi­nar el bit­coin, el et­he­rum y, so­bre to­do, otras crip­to­mo­ne­das de me­nos valor, pe­ro que de­ja­ban al­go de ren­ta­bi­li­dad. Apro­ve­cha­ban el ti­rón de la bur­bu­ja que dis­pa­ró las co­ti­za­cio­nes. Pe­ro en enero es­te mer­ca­do re­ven­tó y se des­plo­ma­ron los va­lo­res. Y, a la vez, el cos­te de la ener­gía a la vuel­ta de ve­rano se em­pe­zó a dis­pa­rar. Aca­ban de emi­grar a Ma­drid, han em­ba­la­do me­dio cen­te­nar de or­de­na­do­res y los van a re­pa­triar a Ve­ne­zue­la pa­ra apro­ve­char el me­nor cos­te eléc­tri­co.

En Ourense, otros dos jó­ve­nes se de­di­ca­ban a lo mis­mo, pe­ro de for­ma más dis­cre­ta. A día de hoy, tam­bién han vis­to có­mo el ne­go­cio per­día ren­ta­bi­li­dad, lo que les abo­ca al cie­rre, se­gún han ex­pli­ca­do fuen­tes del sec­tor. «Pin­ta mal. Si no han ce­rra­do el ne­go­cio, po­co que­da, se han que­da­do col­ga­dos y es­tán en pér­di­das», afir­man esas fuen­tes.

El ne­go­cio pa­sa por ho­ras ba­jas en Galicia. El in­ce­san­te des­plo­me de es­ta di­vi­sa (hoy un bit­coin se cam­bia por me­nos de 3.000 eu­ros, unos 3.700 dó­la­res, cuan­do ha­ce un año es­ta­ba por en­ci­ma de los 13.000) ha­ce pe­li­grar la ren­ta­bi­li­dad de es­ta ac­ti­vi­dad in­for­má­ti­ca por­que re­quie­re de­ce­nas de or­de­na­do­res co­nec­ta­dos en red y de­di­ca­dos ex­clu­si­va­men­te a ha­cer cálcu­los de al­go­rit­mos, lo que ge­ne­ra fac­tu­ras de elec­tri­ci­dad de 3.000 o 5.000 eu­ros al mes. Y no sa­len las cuen­tas. Pri­me­ro, los mi­ne­ros ga­lle­gos in­ten­ta­ron bus­cas crip­to­mo­ne­das más ba­ra­tas y po­co de­man­da­das pa­ra sa­car­les al­go de ren­ta­bi­li­dad. Pe­ro aho­ra eso ape­nas da di­ne­ro, se­gún re­la­ta el por­ta­voz de la Aso­cia­ción Ga­le­ga de Block­chain e IoT (Agal­bit), An­to­nino Co­me­sa­ña. «El año pa­sa­do, lo del bit­coin fue una lo­cu­ra, hu­bo quien hi­po­te­có su ca­sa, pen­sa­bas que te ibas a ha­cer ri­co en dos días. Tam­bién han ma­ta­do mu­chas ve­ces al bit­coin y si­gue ahí», di­ce.

Los dos ve­ne­zo­la­nos que se afin­ca­ron en Vigo apro­ve­cha­ron su ex­pe­rien­cia en el país sud­ame­ri­cano, don­de las fa­mi­lias usan es­tas má­qui­nas por su­per­vi­ven­cia pa­ra ob­te­ner di­vi­sas elec­tró­ni­cas y elu­dir la hi­per­in­fla­ción del bo­lí­var. Cuen­tan fuen­tes del sec­tor, que han re­pa­tria­do sus equi­pos a sus fa­mi­lias del país ca­ri­be­ño pa­ra que si­gan allí el mi­na­do por­que la elec­tri­ci­dad es gra­tis.

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